Vecinos de Chillán se oponen a cambiar el Plan Regulador

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 10:20 PM 2017-04-08

Debate por la altura de los edificios dentro de las cuatro avenidas

Juntas vecinales recordaron que en el análisis de la renovada carta de navegación aprobada el año pasado se descartaban las grandes torres de departamentos

El municipio chillanejo inició durante esta semana el estudio que podría concluir con cambios al renovado Plan Regulador Comunal (PRC), luego de que fueran atendidas parcialmente las indicaciones de constructoras y empresas inmobiliarias, que pretenden ampliar la altura de las edificaciones dentro del perímetro externo de las cuatro avenidas, lo que el actual PRC regula y limita. 

Llamó profundamente la atención a nivel local que la eventual reestructuración del instrumento de planificación comenzara solo nueve meses después de que fuera aprobado, tras más de siete años de estudios por parte de la municipalidad, la empresa asesora y el Serviu.

Influyó el intenso lobby de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), fundamental para que la entidad edilicia aceptara modificar una carta de navegación que fue concebida inicialmente para generar las bases de una “ciudad a escala humana”, según propugnaba el gobierno comunal. Esto se traduce en regulaciones a la altura de los edificios en ciertas zonas de las cuatro avenidas, limitantes que no comparte el gremio de la construcción.

La CCHC propuso en su momento revisar la zona urbanística del centro con el fin de elevar la altura máxima en áreas consideradas como de renovación urbana, entre las cuatro avenidas y hacia el poniente.

El organismo planteó que las edificaciones de mayor altura que las permitidas potenciaría un adecuado crecimiento urbano, al disminuir la expansión a sectores periféricos, frenaría la congestión y tiempos de desplazamiento a la vez que aminoraría el costo que implica la construcción de nuevas calles. Además argumentaron que se aprovecharían de mejor manera el equipamiento e infraestructura existentes en el centro, todo lo cual se traduciría en un aporte a una mejor calidad de vida de los habitantes.

La postura de aquel organismo generó sintonía entre las autoridades municipales, donde se planteaba que por diagnóstico de la actualización del Plan Regulador, existía consenso en la necesidad de densificar el centro, de tal manera que las normas urbanísticas permitieran edificios de mayor altura en el radio central, lo que permitiría aprovechar la infraestructura existente.

No obstante, en el caso de la altura, la municipalidad jamás pensó en liberarla, sino que la limitaba, a través de diferentes elementos como la densidad, el índice de constructividad, ocupación de suelo, entre otros factores que apuntaban a generar una ciudad amable.

En pleno estudio del Plan Regulador el planteamiento de la municipalidad era claro: “modificar la altura implica un reestudio de todas las otras normas urbanísticas de esa zona, incluso el reestudio de capacidad vial, pues a mayor altura y mayor densidad, tendríamos vías saturadas en un menor plazo, lo que conlleva la necesidad de nuevas vías estructurantes. Considerando lo antes expuesto, no poner límites es no planificar la ciudad, sino que dejarla a lo que dicte el mercado, y a veces, este no es concordante con el bien común”.

La municipalidad de esta manera, a pesar de que confirma que es necesario densificar el centro, puso límites a los edificios, de tal manera que solo en la zona céntrica marcada por las cuatro plazas de las cuatro avenida, podrían levantarse grandes estructuras, mientras que hacia las cuatro avenidas y la periferia no podrían superar los cinco pisos.

Es justamente este carácter de Chillán como una urbe “a escala humana”, con edificaciones no mayores a cinco pisos fuera del centro, el compromiso que recuerdan ahora dirigentes vecinales en un momento en que se debate elevar la altura de los edificios y cuando en la comuna de Estación Central, en la Región Metropolitana,  se discute respecto de los efectos negativos que generan los que han sido llamados “guetos” verticales.

Inquietud vecinal
La presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, Cecilia Henríquez, plantea que en el transcurso del estudio del Plan Regulador “se planteó que los edificios en la ciudad no serían muy altos”.

La presidenta de agrupaciones de base comentó que a la luz de lo que ha ocurrido en otras comunas, entienden que levantar elevadas edificaciones, más que favorecer puede afectar la calidad de vida de muchas personas, en especial de las que viven en el centro.

Las torres que fueron levantadas en el pasado en Chillán, en el marco del llamado “boom inmobiliario” anterior al terremoto de 2010, generaron efectivamente efectos poco gratos en el entorno, pues hubo quejas relacionadas con pérdida de privacidad, limitada visión periférica, problemas con la sombra que proyectan las torres, entre otros inconvenientes.

Henríquez aseguró que tiene claro que la ciudad debe crecer y lo va a seguir haciendo en los próximos años, pero no cree que ello debe estar soportado en la construcción de edificios que superan con largueza lo que está aprobado para la ciudad en la actualidad.

Es más, criticó que se le quiera dar prioridad a las empresas constructoras por sobre lo que piense la comunidad y que intereses económicos sean los que finalmente modelen la ciudad.

“Las constructoras quieren edificios más altos, pues quieren ganar dinero. Ellos construirán pensando siempre en las utilidades que obtendrán con sus proyectos”, declaró. 

Por su parte la presidenta de la Junta de Vecinos Centro, María Montecinos, sostuvo igualmente que la urbe no debe tener en el centro edificios mayores a los “cinco o seis pisos,  pues así quedó estipulado en el Plan Regulador que aprobamos en el pasado”.

Recordó que el tema fue ampliamente debatido durante las sesiones de análisis del nuevo Plan Regulador que entró en vigencia a mediados del año pasado, donde hubo consenso en cuanto a que la gente quería una ciudad amable, a escala humana y sin grandes edificios.

La dirigenta agregó que espera que en Chillán no ocurra lo que se observa en otras ciudades como Santiago, donde “hemos visto que las grandes edificaciones se transforman en verdaderos guetos humanos con gente hacinada y que sufre mala calidad de vida”.

Apoyan la expansión vertical
La presidenta de la CCHC, Claudia Rigall, expuso que para la entidad que dirige la edificación en altura tiene efectos positivos, de tal manera que “si se analiza y se da una mirada profunda a largo plazo y con una visión clara de qué es lo que nuestra ciudad nos puede entregar, sin lugar a dudas que la expansión vertical es la alternativa que apoyamos.

Rigall agregó: “no necesariamente los edificios de altura afectan la privacidad de las personas, cada proyecto es individual, por lo tanto se pueden analizar caso a caso los requerimientos. Como CChC apoyamos el desarrollo de la ciudad y en ello el bienestar de las personas es una prioridad, ya que no solo las dimensiones imprimen el carácter humano a las ciudades”.

Agregó que “el progreso de la ciudad lleva asociado algunos cambios, y por naturaleza a los seres humanos nos cuesta acostumbrarnos a ellos, pero estamos conscientes de que estamos trabajando tan duro para no frenar el desarrollo de la ciudad, muy por el contrario, fomentar el desarrollo con proyectos y obras de infraestructura, debemos establecer una visión de ciudad donde sepamos cómo queremos vivir, impulsar la economía a través del turismo y  la agroindustria, entre muchas otras acciones que estamos seguros se generarán a través del diálogo entre el mundo público y privado”.

Precisó que su propuesta “apunta a una reflexión de ciudad y a considerar el futuro de Chillán, sobre todo, si pensamos en sus proyecciones como futura capital de la Región de Ñuble. Sin lugar a dudas, estamos frente a un escenario de cambios y de crecimiento”. 

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