Colchanderas de Ñuble se niegan a desaparecer

Por: Carla Aliaga Fotografía: Gentileza Fabián Irribarra 08:50 PM 2017-04-07

El Valle del Itata comprende las comunas de San Nicolás, Portezuelo, Ninhue, Trehuaco, Quirihue, Cobquecura, Coelemu, Ránquil y Quillón.

En esta zona, de agricultura tradicional, las familias campesinas aún producen artesanía de paja trenzada de trigo, la cual persiste en la zona gracias a que los agricultores han sabido mantener las variedades locales específicas para la elaboración de las trenzas de paja.

Entre  estas artesanías destacan las “cuelchas”, que son las trenzas de paja de trigo elaboradas por colchanderas y colchanderos ubicados principalmente en Trehuaco, Ninhue y Quirihue. Es la materia prima de las “chupallas”, sombrero típico del huaso chileno, elaboradas por los artesanos de Ninhue.

Rescate
Un importante  proyecto sobre las Cuelchas del Itata, se ejecuta en las comunas de Ninhue, Quirihue y Trehuaco gracias al aporte de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, el apoyo de Indap, municipios y la Asociación de Artesanos de Ninhue.

El proyecto es desarrollado por profesores  de la Escuela de Agronomía de la Universidad de Chile y fue presentado al alcalde de Quirihue Richard Irribarra por su directora, la académica Paola Silva, con el propósito de mantener al tanto a la autoridad comunal de lo que se está haciendo en el territorio, donde se beneficia a vecinas de la localidad de Pachagua a través de su junta de vecinos.  

Un grupo de profesoras y profesores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile está trabajando con pequeños agricultores del secano de la Provincia de Ñuble, de las comunas de Ninhue, Trehuaco y Quirihue, con el  objetivo mejorar y valorizar la cadena productiva de las chupallas de Ninhue. 

Colchanderas
Actualmente, y gracias a la información recopilada en un proyecto anterior, se trabaja con las colchanderas, mujeres principalmente campesinas que tejen la paja de trigo y cuyo único comprador en la actualidad son los chupalleros.

Las colchanderas se han especializado en el tipo de cuelcha demandada para la elaboración de la chupalla de huaso, la cual consiste en un tejido de cuatro pajas muy finas. Esto ha provocado la pérdida de numerosos entrelazados, que van desde las siete a las 18 pajas, siendo en la actualidad solo recordado por mujeres mayores (sobre los 80 años).

“El proyecto busca beneficiar a todas las colchanderas, pero por temas administrativos estamos con ciertos focos de personas. Antiguamente se hacían más cosas aparte de la cuelcha, había unas sombrereras que hacían unos entramados de 12, 16 y hasta 18 pajas, pero las nuevas generaciones ya no los saben hacer.  Creemos que hay un potencial ahí, porque pueden hacer otras cosas”, sostuvo Paola Silva.

Comentarios