Clonación de tarjetas llega a los 60 afectados

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 10:45 PM 2017-04-07

Con las últimas cinco denuncias por clonación de tarjetas bancarias ingresadas el miércoles pasado a la Policía de Investigaciones (PDI), la cifra se elevó por sobre las 60 según confirmaron en la Brigada de Delitos Económicos (Bridec).

Número absolutamente inusual para los registros de la policía civil de Chillán, donde consideraban como “clonación masiva” cuando las denuncias superaban las 15 ó 20 en una semana, según lo declarado por el jefe de la unidad especialista en este tipo de crímenes, subprefecto Roberto Castro, la semana pasada, cuando el 31 de marzo a su oficina habían llegado los primeros cinco casos.

“Pero desde ese día y hasta ayer (el miércoles) las denuncias han llegado todos los días,  y según lo que declaran los afectados, giraron dinero por última vez en los cajeros de las farmacias que están en la esquina de El Roble con 5 de Abril, en uno de los bancos que está frente a la Plaza de Armas, y en el supermercado Tottus”, detalla el subcomisario Jorge Bermúdez, de la Bridec.

A juicio de los detectives, en la enorme mayoría de los casos investigados en los últimos años, incluyendo el 2017, se hacen patentes giros y compras en la ciudad de Santiago, por lo que se presume que se trata de bandas de esa ciudad que estarían tras estos ilícitos.

“Estas bandas, al parecer, se dedican a una ciudad todo un fin de semana, porque, por ejemplo, la semana pasada estuvieron en Temuco y generalmente se dejan caer los fines de semana, especialmente a fin de mes, cuando la mayoría de las personas recibe sus sueldos” precisó el subcomisario.
El promedio de lo perdido por cada víctima es de 200 mil, por lo que se estima que el monto total que sustrajo esta banda asciende a los 12 millones de pesos.

Modus operandi
Bermúdez aclara que para que a una persona le clonen la tarjeta se necesita necesariamente que se copie digitalmente la banda magnética de esta, lo que se consigue cuando el cliente introduce el plástico bancario a través de un skimmer,  aparato que los delincuentes insertan en el lector de los cajeros automáticos.

“Y la otra condición es que los delincuentes conozcan la clave del cliente, y para eso instalan microcámaras apuntando al teclado numérico, y la imagen la monitorean por bluetooth desde su celular, por esa razón si el cliente cubre con una mano lo que digita la otra, los delincuentes no pueden conocer la clave, y por tanto no pueden sacar el dinero”.

Aunque en la Bridec no desconocen que también hay una placa que se instala sobre el teclado para copiar las claves, Bermúdez comenta que “estos son muy fáciles de detectar, de hecho hay algunos que llegan a ser burdos. El problema es que muchos clientes no están pendientes de esto ni conscientes de que pueden ser objetos de un delito, por lo que no toman los resguardos mínimos antes de hacer un giro”.

Una de las recomendaciones de la PDI es sacudir la tarjeta cuando esté ingresando al lector, puesto que los skimmers no quedan fijos y son fáciles de sacar; y verificar que el teclado no tenga placas que la cubran.

Finalmente, se ha constatado que la mayoría de las clonaciones se realizan los fines de semana, “porque la mayoría de las personas no revisa sus cuentas, sino hasta el lunes, sobre todo si están de viaje,  lo que hace a veces imposible determinar en qué cajero le clonaron la tarjeta”.

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