Analizan desafíos del agro frente a la sequía

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 10:30 PM 2017-04-07

Si bien los expertos climatólogos plantean que este 2017 podría llegar a su fin la megasequía que se ha prolongado por siete años en la zona central del país, el contexto de cambio climático será un factor relevante en la mayor frecuencia de años secos con déficit de precipitaciones superiores al 30%.

Así lo planteó René Garreaud, investigador de la Universidad de Chile, quien participó este jueves en el seminario “Sequía, cambio climático y su efecto en la agricultura”, organizado por la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, la empresa Vitra y Diario La Discusión, en el marco de la campaña “Todo Ñuble cuida el Agua”.

En la actividad también expusieron el decano de Ingeniería Agrícola UdeC, José Luis Arumí, quien abordó los impactos de la escasez hídrica en la agricultura; y el investigador Graham Fogg, de la Universidad de California Davis, quien se refirió al almacenamiento de agua en los acuíferos subterráneos.

“Sequía extraordinaria”
Garreaud sostuvo que la crisis hídrica que se ha observado entre 2010 y 2016 “ha sido una sequía extraordinaria y muy extensa, como no se había visto en los últimos cien años, que abarca incluso la zona sur del país”, y si bien reconoció que ha habido años en que el déficit de precipitaciones llegó a niveles más críticos, precisó que esta “megasequía” ha sido más grave porque se ha prolongado por más tiempo, pues la que más se le acerca duró tres años, entre 1967 y 1969. Además, aseveró, esta crisis estuvo acompañada de altas temperaturas en 2016-2017, lo que ha hecho más complejo de enfrentar, con mayores niveles de evotranspiración (pérdida de agua por parte de los vegetales) y evaporación, así como de sublimación y derretimiento de nieve.

El climatólogo sostuvo que hacia la segunda mitad del siglo, con un escenario de altos niveles de gases de efecto invernadero, se prevé que el cambio climático aumente la aridificación en la zona central de Chile, con déficit de precipitaciones superiores al 30%, es decir, sequía permanente, y mayores temperaturas.

Acuíferos subterráneos
En tanto, José Luis Arumí hizo hincapié en que la escasez de precipitaciones, y en consecuencia, de agua para riego, ha derivado en una mayor explotación de los acuíferos subterráneos, por lo que advirtió que se hace urgente definir acciones que eviten su agotamiento, dado que el cambio climático también ha afectado su disponibilidad. Asimismo, planteó la necesidad de recargar dichos acuíferos y avanzar hacia una administración eficiente a través de organizaciones de usuarios de agua.

De igual forma, el investigador norteamericano Graham Fogg, experto en acuíferos subterráneos, compartió la experiencia de California y urgió sobre la necesidad de contar con información sobre estos, ya que hoy son como una “segunda cuenta bancaria” para los regantes, de la que no se sabe cuánta agua entra ni cuánta sale, ni cómo funcionan, porque no hay un control de la extracción ni de las recargas naturales ni artificiales, y tampoco hay información científica suficiente.

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