El mundo de la familia Toro-Cáceres gira en torno a los gladiolos

Por: José Luis Montes 09:20 AM 2017-04-06

Jorge Toro, del sector Quillinco en San Nicolás, ha formado junto a su esposa Elizabeth Cáceres uno de los pocos núcleos de producción de gladiolos que hay en la zona. Se trata de un negocio interesante, que en reducido espacio permite una rentabilidad atractiva, aunque requiere de un largo rodaje, de aprendizaje y de bastante trabajo, ya que además de la producción, exige mucha dedicación en materia comercial.

Luego de 15 años, se han volcado al monocultivo de gladiolos rojos, que combinan con algunas hortalizas. La relación de esta familia con el cultivo nace cuando el jefe de hogar se desempeñó como trabajador agrícola en una sociedad que se dedicaba al rubro, disuelta hace más de una década. “La verdad es que le tenía poca fe a las flores y desconocía que se tratará de un negocio interesante. Con el tiempo se van descubriendo aspectos que lo facilitan. Por ejemplo, el producto que mejor se vende es el gladiolo rojo, así que ahora nos dedicamos a eso no más y es bastante bueno: nos quedan 11 millones al año de la venta de flores y papas.”

Semillas 
Toro explica que un aspecto importante en este negocio es contar con semillas adecuadas. Ellos partieron con 30, que comenzaron a reproducir. Hoy tienen su propia variedad. “Los gladiolos se producen con semillas y también bulbos. Las producidas con semilla dan varas de flores más chicas, pero igual se venden bien. Las de papas o bulbos, son más grandes de primera y dan tres varas aproximadamente”, comenta este esforzado emprendedor.

Tanto las papas como las flores se venden. Las papas a $250 la unidad, en grandes cantidades y algo más caras en pequeñas ventas, en tanto que la docena de flores vale de $3.600 hacia arriba. “Los precios son variables, dependiendo si hay otros productores entregando... para poder competir mejor estamos trabajando con invernaderos, uno que teníamos y uno nuevo que acabamos de financiar a través de Prodesal. Así podemos producir de octubre a mayo y no falla la clientela. Vendemos en Chillán y en Concepción”, explica.

Los inicios
Jorge Toro recuerda sus inicios. “Fueron duros, ya que era empleado, tenía unos animales y el huerto de gladiolos. Trabajaba en un aserradero y llegaba a la casa tan cansado que me dormía en el sillón. Pero tenía que levantarme luego, porque había que regar y alimentar los animales, eran tiempos difíciles, pero fuimos aprendiendo y las cosas finalmente se dieron. Ahora es harto trabajo, pero nos concentramos en una sola cosa: los gladiolos rojos”.

Cuenta con una puntera para riego y gracias a Prodesal-Indap ha logrado construir su propio packing, lo que le permite trabajar junto a su esposa, con quien tienen dos hijas; de hecho, la mayor también ayuda con las flores.

Este pequeño empresario estima que ha tocado techo y está feliz con el aumento de producción, que logrará con sus últimas inversiones. Señala que después de los años difíciles, está disfrutando de sus logros.

La visita a su predio la hicimos junto con el encargado de fomento productivo y jefe de Prodesal de San Nicolás, Cristian Pavez, quien comentó que en la comuna hay también otros pequeños productores atendidos por el municipio e Indap que destacan por sus emprendimientos en bajas superficies e interesantes ingresos. “Con apoyo para partir, hay gente que hace muy buenos negocios. Tenemos el caso de un productor de frutillas que en un suelo de 8 mil metros que  no daba nada, hoy produce 18 millones de pesos en frutillas. Con asesoría y capital de trabajo, se pueden hacer grandes cosas”, comenta Jorge Toro.

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