Abraham no va más tras el descalabro futbolístico de Ñublense

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Fernando Villa 2017-04-03

“¡¡¡Ooohhh, Pablo ya se vaaaaaa, ya se vaaaaaa, ya se vaaaaaa, Pablo ya se vaaaaaa!!!”, gritan los “Rediablos”, pidiendo la salida del técnico de Ñublense, Pablo Abraham. mientras los jugadores deambulan en cancha y pierden por 2-0 ante Iberia de Los Ángeles en un duelo que ya parece una tortura.


Los más de mil 700 hinchas se van por las vías de acceso a cinco minutos del final, porque se cansaron de ser testigos de un descalabro futbolístico que parece no tener freno.


El equipo del cuestionado técnico argentino suma ocho  fechas sin ganar (podrían ser nueve, pero quedó una fecha libre) y no muestra capacidad de reacción.


Se va Abraham
El grito de los hinchas pidiendo la salida del entrenador se escuchó con más fuerza que nunca en la dirigencia, que tras esta nueva derrota decidió poner fin a la era del técnico argentino.


“Se le informará que no sigue. Está decidido, esto no da para más ni resiste análisis. El martes cuando nos reunamos esperamos tener ya claro el nombre del entrenador que llega”, confiesa una fuente ligada a la cúpula que toma las decisiones.


La dirigencia de la Corporación tenía clara su postura y con la derrota de ayer ante Iberia terminó por presionar mucho más y convencer a Patrick Kiblisky para tomar la decisión.


Sucesor
Tras la desvinculación de Abraham, que tiene contrato hasta diciembre, la sociedad anónima debe buscar a su sucesor.


Uno de los nombres que despierta consenso en el directorio es el de Luis Landeros, ex técnico de Deportes Temuco, club con el que fue campeón y ascendió a Primera el año pasado. La segunda opción es Erwin Durán, que termina contrato en la banca de Puerto Montt. La intención de los dirigentes es “traer un técnico experimentado y potenciar el equipo con refuerzos de calidad para tratar de ir a pelear el próximo campeonato”.


Mañana saldrá humo blanco con respecto al sucesor de Abraham en la reunión clave que sostendrán vía teleconferencia los dirigentes locales con Kiblisky, quien al cierre de esta edición le comunicaba al técnico argentino el fin de sus servicios. La campaña de Abraham fue la peor que de la era de la Sociedad Anónima en la Primera B.


De 24 partidos dirigidos, ganó apenas cuatro y durante esta rueda lleva solo un triunfo. Ñublense no gana desde la segunda fecha, cuando derrotó a Valdivia, y marcha penúltimo con 23 puntos, solo siete arriba del colista Calera.


Caida libre
Ayer confirmó su descalabro futbolístico. La confianza del equipo está deteriorada. Mentalmente se cae a pedazos. Y futbolísticamente su nivel es discreto, con valores de mediocre rendimiento como Brayan Fuentes, que cada vez que intervino se la entregó a un rival o cometió falta; Eduardo Vilches, que no gravita en la zona media; y Minor López, que es un “palitroque” en ataque.


Así es difícil construir. Por eso el central y capitán José Antonio Rojas tomó en más de una ocasión las banderas, rompiendo desde el fondo para tratar de gestar una jugada. 


Loncón, intermitente, probó con dos disparos de distancia, y un tiro libre que pasó cerca del pórtico de Miguel Jiménez.


Fue Iberia el equipo que hizo de la circulación y el desdoblamiento la mejor arma para comenzar a inquietar a Ñublense, que sintió la pérdida de la pelota. Los angelinos tras los primeros minutos dejaron claro que tenían hombres para desestabilizar a un equipo frágil táctica y mentalmente.


Así fue como a los 29’ Carlos Sosa se filtró en el área, a la espalda de Pedreira y Rojas, para conectar un centro de Giovanny Narvaéz y derrotar al portero Sebastián Contreras con un remate bajo.


El gol de los angelinos fue un balde de agua fría para Ñublense, que una vez más debía remar desde atrás en su propia cancha.


La dificultad para crear de Ñublense se hizo patente a medida que pasaron los minutos.


Mazazo y nocaut
A pesar de la confusión, Ñublense salió virado a buscar el empate, con Ignacio Ibáñez como puntero derecho. Y lo tuvo en los pies de Loncón, pero su remate en el área, tras centro del ingresado Triviño,  impactó en el vertical.


Lo siguió intentando, pero con escasa profundidad y tomando malas decisiones en ataque, hasta que Iberia puso el 2-0 con un tiro libre de Narvaez que fue un golazo. Ahí terminó por derrumbarse el Rojo. Sin ideas ni capacidad de reacción, fue víctima de la rotación de balón de Iberia que pudo incluso anotar una tercera cifra, la que hubiese hecho más humillante la derrota de Ñublense.


Las pifias de la hinchada fueron el telón de fondo del final de un partido en el que Iberia se dedicó a administrar la ventaja con jerarquía y Ñublense a sufrir la superioridad del rival en la recta final.


Ñublense, una vez más, fue pura impotencia y comienza una caída libre que lo puede dejar en el fondo de la tabla al final del torneo, ya que restan cuatro fechas. En las dos próximas será forastero ante La Serena y el colista Unión La Calera.


El mea culpa
“No supimos sobreponernos a los goles de Iberia, el resultado fue un cachetazo. Es un golpe muy duro. No concretamos las ocasiones y nos anotan, las fechas sin ganar nos juegan en contra y nos vemos mal, nos desorganizamos, perdimos identidad y se ve desorden. No voy a contestarle a ustedes si voy a renunciar, lo hablaré con los dirigentes o con quien tenga que hablarlo”, sentenció Abraham, cabizbajo y amargado en conferencia de prensa.


“Lo vuelvo a decir, nosotros los jugadores somos los responsables de esta campaña y no el entrenador. No tenemos reacción y nos cuesta. He estado varias veces en esta situación, y creo que los jugadores debemos responder. Tenemos que buscar la forma de ganar, como sea, en esta situación necesitamos un triunfo para poder trabajar tranquilos y no estar pensando que Calera se nos va a acercar”, reflexionó Sebastián Páez. 


“Creo que hemos sumado poco de local, ganar un partido en casa es poco y entiendo a los hinchas que nos gritan de todo”, sentenció Gaspar Páez, uno de los jugadores que trajo Abraham y que ve ahora como el hombre que le dio la confianza dice adiós.

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