SEA ha rechazado tramitar 7 proyectos solo este año

Por: Roberto Fernández Fotografía: Agencia Uno 10:15 PM 2017-04-01

Esta semana el Servicio de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío resolvió no admitir a tramitación la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto Edificio Valle Hermoso, que la empresa Consorcio Chillán Uno S.A. había ingresado a tramitación por tercera vez el pasado 23 de marzo, luego que en las dos ocasiones anteriores (febrero de 2017 y julio de 2016) el SEA tomara la misma decisión, pese a que se trata de una regularización, dado que la obra se construyó y comenzó a operar el año pasado. La razón nuevamente fue la falta de antecedentes relevantes sobre el impacto del proyecto.

Esta decisión se suma al comentado fin anticipado de la tramitación del proyecto de línea de transmisión eléctrica de alta tensión Punilla-San Fabián, que presentó Astaldi, la concesionaria italiana del embalse La Punilla, que es clave para la futura central hidroeléctrica que considera el megaproyecto y que representará una inversión de 9,2 millones de dólares, pero que el SEA, tras recibir las primeras observaciones de los servicios, concluyó que la información entregada era insuficiente y no solo devolvió la carpeta al titular, sino que le recomendó presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), y no una DIA. Pese a los intentos por obtener una reacción de la firma italiana, esta mantuvo silencio durante la semana.

Estos dos casos se suman a otros cinco proyectos localizados en la Provincia de Ñuble que fueron ingresados a evaluación ambiental en los tres primeros meses del presente año, de un total de 11, y que corrieron la misma suerte: el Cementerio Municipal de Chillán Viejo, el casino Marina del Sol, el conjunto habitacional Parque Ñuble (este fue reingresado posteriormente y logró ser admitido a tramitación), la ampliación del plantel de cerdos Santa Josefina y el mejoramiento de la planta de tratamiento de aguas servidas de Bulnes. La inversión total que representarán estos proyectos, en caso de ser ejecutados finalmente, alcanzará los 77,1 millones de dólares.

Preocupación empresarial

Esta alta tasa de rechazos (dos tercios del total de proyectos) contrasta con las cifras de años anteriores. De hecho, en 2016, de un total de 13 iniciativas ingresadas, solo cuatro no fueron admitidas a tramitación; en tanto, en 2015, de los 28 proyectos, un total de 10 no superaron los primeros filtros del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. En 2014 la proporción fue siete de 14.

Frente a estas cifras, desde los gremios empresariales han manifestado su preocupación por una eventual mayor rigurosidad en el trabajo de evaluación del SEA, lo que significaría un retraso en su ejecución, con efectos en el poco dinámico escenario económico local, y en consecuencia, también en el empleo.

La presidenta de la Cámara Chilena de la Construcción sede Chillán, Claudia Rigall, afirmó que “siempre es preocupante que los proyectos de infraestructura sufran algún traspié en su cronograma y deban retrasar sus proyecciones de ejecución, tomando en cuenta que su concreción apalanca una serie de aportes en inversión y generación de empleo”. 

Sin embargo, la dirigenta gremial sostuvo que “toda iniciativa requiere un análisis detallado sobre sus externalidades y, en este aspecto, la evaluación ambiental es clave si se quieren llevar adelante iniciativas sostenibles, un concepto que nuestro gremio fomenta con ahínco”. 

Por ello Rigall planteó que “ahí se encuentra un importante desafío para las empresas y sus equipos profesionales, en relación a abordar todos los aspectos que permitan un resultado auspicioso en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), entendiendo que se trata de un instrumento relevante y necesario para el avance de todo proyecto, tanto en su diseño como ejecución”.

De igual forma, el presidente de la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Servicios de Chillán, Alejandro Lama, expresó su preocupación “porque se trata de inversiones importantes para la zona, y sin inversiones no vamos a ver una recuperación económica, no habrá crecimiento ni empleo”, manifestó.

El dirigente gremial advirtió que estas resoluciones del SEA se traducen en una pérdida de tiempo y dinero para los inversionistas, lo que constituye un desincentivo a la inversión, e hizo un llamado a buscar fórmulas para agilizar la tramitación de los proyectos sin dejar de lado el cumplimiento de la legislación ambiental.

Proyectos mal formulados

Desde el Gobierno, en tanto, advierten que el problema radica en la calidad de los proyectos, vale decir, que las declaraciones y estudios de impacto ambiental que no han sido admitidos a tramitación han sido mal formulados.

El recién asumido director regional del SEA, Cristian Cifuentes, reconoció que existe una definición en torno a la rigurosidad en la aplicación de la normativa, “sin embargo, no me atrevería a decir que ahora el SEA es más riguroso que antes, porque yo asumí en marzo y no puedo hablar sobre la gestión anterior, pero lo que está claro es que se está aplicando el instrumento con el objetivo de evitar retrasos que se darán más adelante en la tramitación de un proyecto”.

Un caso emblemático es el de los centros de cultivo que pretende desarrollar la empresa Inversiones Pelícano frente a las costas de Ñuble, cuyas declaraciones de impacto ambiental fueron ingresadas en 2015 y principios de 2016, sin embargo, la falta de antecedentes ha obligado a suspender su evaluación.

Consultado por la preocupación de los empresarios por esta situación, Cifuentes afirmó que “no se trata de ser un obstaculizador de las inversiones, sino que por el contrario, esto contribuye a que los proyectos puedan mejorarse en el momento oportuno de tal manera que en las etapas posteriores puedan tener una tramitación expedita”.

Similar defensa hizo el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas, quien subrayó que el común denominador de los proyectos que no fueron admitidos a tramitación ha sido “la falta de antecedentes relevantes y la poca acuciosidad”, enfatizando que “en el SEIA lo que queremos es aprobar proyectos, pero estos tienen que ser sustentables”.

Vargas planteó que se trata de una “infeliz coincidencia” e hizo un llamado a los inversionistas a mejorar la calidad de los informes que presentan y las consultoras que escogen. “Yo pensaba que el proyecto de casino de Chillán, que luchó tanto en tribunales para avanzar, había tenido tiempo suficiente para preparar un proyecto completo, pero ni siquiera reunía la información necesaria para ser conocido por los servicios, es decir, no superó el primer filtro”.

El seremi también comentó el caso del plantel de cerdos Santa Josefina, de Coihueco, en que su propietario, la Agrícola Veneto, ha ingresado cuatro veces la respectiva DIA (entre 2013 y 2017), y en todas las ocasiones ha sido rechazado por falta de antecedentes. “Hemos sido testigos de las consecuencias que han debido sufrir los habitantes de Chillán Viejo por los malos olores de los planteles porcinos, por eso, no podemos arriesgarnos a aprobar un proyecto que no cumpla con las exigencias mínimas”.

Consultado por una mayor rigurosidad como factor de este aumento de rechazos, el seremi desestimó esa hipótesis y recordó que la institución ha aprobado proyectos muy complejos, como la Central El Campesino, “ahora bien, si a nivel del SEA, en la evaluación inicial, antes de consultar con los servicios, existe una mayor rigurosidad que en años anteriores, yo respaldo esa política porque nos favorece a todos”.

De igual forma, el seremi de Economía, Iván Valenzuela, pidió “no mirar bajo el agua” en este tema y expresó que “la inversión es necesaria para la Región del Bío Bío, ayuda a crear empleos” y descartó que exista una intención de obstaculizar la ejecución de los proyectos. “Prueba de ello es que todos los proyectos que cumplen con la normativa ambiental han sido aprobados”.

Al respecto, proyectos como los conjuntos habitacionales Parque Ñuble y Arboleda, así como la central Bioenergía Ñuble y el mejoramiento de los planteles de cerdos de Maxagro, no fueron admitidos a tramitación en su primer ingreso, sin embargo, luego de ser corregidas las deficiencias lograron superar el primer filtro y algunos se encuentra en calificación y otros ya fueron aprobados.

“Tenemos que ser rigurosos con la evaluación ambiental de los proyectos, porque si bien queremos inversión, queremos inversión de calidad, que sea sustentable. Se trata de cumplir con requisitos mínimos”, puntualizó Valenzuela.

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