Video confirma relatos de reos golpeados por gendarmes en Chillán

Por: 08:40 PM 2016-03-28

La historia de las agresiones sufridas por un número indeterminado de internos penitenciarios al interior de la cárcel de Chillán comenzó ventilarse públicamente con una fuerza más bien tenue.


Pero lo que partió como una denuncia hecha por parte de uno de los afectados a un abogado de la Defensoría Penal Pública, terminó con una investigación de la Fiscalía local y la intervención de la Corte de Apelaciones de Chillán, que ordenaron a Gendarmería entregar un video en el que se registraban las imágenes de los hechos denunciados.


Lo anterior, sin contar que el propio alcaide del recinto carcelario local, comandante Pedro Sanhueza, ordenó un sumario interno en el que se incluyen los nombres de los funcionarios involucrados, los que según los antecedentes judiciales serían cinco.


Fue el pasado 13 de marzo que ante la jueza Claudia Madsen, se presentó el defensor Cristóbal Bocaz acompañado del preso preventivo Juan Carlos Vaccaro Lizardi.
Con pies encadenados y manos esposadas, el imputado declaró en forma voluntaria ante la magistrado para  denunciar formalmente (y conseguir que se abriera una investigación) por la golpiza que él y otros internos sufrieron.


“Lo que pasó fue que en la cárcel hay un teléfono público y los gendarmes nos dijeron que lo iban a sacar, entonces varios internos se pusieron a reclamar. Yo me acerqué a uno de los gendarmes y le dije que no lo sacaran y empezó a pegarme, después me empezaron a pegar otros funcionarios y se metió después el marido de una funcionaria. Y no fue a mí al único que le pegaron”, dijo.


El comportamiento de Vaccaro Lizardi en la audiencia del 13 de marzo no fue del todo respetuoso ni formal, lo que le significó más de un reto de la jueza, quien incluso le advirtió que si no se calmaba lo enviaría de nuevo a los calabozos.


“Claro que no estoy calmado, si me pegaron... mire cómo me dejaron la cara y la oreja, la tengo hinchada, cómo me pide que me calme”, reclamó el imputado.
Tras entregar solo un par de nombres de quienes asegura lo atacaron, la audiencia finalizó y la investigación comenzó a judicializarse.


Paralelamente, familiares de los supuestos agredidos comenzaron a buscar puertos mediáticos para ventilar los hechos.


Estela Briones, familiar de uno de los internos, acusó que “mi hijo junto a otros compañeros reclusos de la cárcel de Chillán fueron víctimas de tortura y flagelamiento por parte de algunos gendarmes. Hubo golpes de puntapié, palos, golpes de puño en  distintas partes de su cuerpo. Producto de ello, uno de estos reclusos resultó con el tímpano destruido (se refiere a Jonathan Contreras Belmar), hematomas múltiples en su cuerpo, como ojos moreteados,  cara hinchada, y si esto no hubiera sido suficiente, aparte de los golpes sufridos los torturaron teniéndolos  amarrados de pies y manos completamente desnudos, para después proceder a colocarles tarros de 30 litros sucios sobre sus  cabezas, con el único objeto de  provocarle desesperación, cuando a ellos les faltaba el aire para su respiración, dado que le introducían la cabeza dentro del balde con agua”.


Detalles similares se exponen en el escrito presentado ante la Corte de Apelaciones por el defensor Rodolfo Aguayo, el que en una de sus líneas manifiesta que en las imágenes capturadas por las cámaras del recinto “se aprecia toda la brutalidad de la golpiza”.


“una situación de fondo”
El comandante Sanhueza dijo que actuarán con total transparencia ante esta situación y que “las imágenes ya fueron entregadas”.


El alcaide, quien vio la secuencia grabada, asegura que “en efecto se ve todo lo ocurrido, es bastante aclarador”.


Si bien remarca que “está todo en investigación”, dice que “lo del teléfono no se pensaba retirar el servicio, sino que se le suspendería porque estaba siendo objeto de problemas entre los mismos internos, quienes en ese momento estaban iniciando una situación irregular, una cierta disputa, entonces se les dijo que se les sacaría el teléfono hasta que se ordenaran. No puedo dar detalles, pero la cosa no es tan simple, acá hubo una situación de fondo”.


Sanhueza fue más allá y recordó que el 17 de marzo hubo una pelea entre internos en la cárcel Bulnes, lo que se suma a otros hechos similares en los últimos meses. “No hay hacinamiento, pero sí tenemos una sobrepoblación y eso siempre genera este tipo de situaciones. Además, los gendarmes están trabajando en situaciones muy estresantes, sobre todo quienes están asignados a los patios, porque están en contacto directo con los internos, eso no es fácil y la tensión es siempre muy alta”, comentó.

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