Juventud y política

Por: La Discusión 09:45 AM 2017-04-01

El Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) entregó ayer los resultados de la Octava Encuesta Nacional de Juventud, estudio que se realiza cada tres años y que vuelve a mostrar que los jóvenes tienen una baja afiliación con la política. 


El estudio contó con la participación de más de 9 mil jóvenes, siendo el único instrumento técnico de carácter científico aplicado en el país. En este contexto, la encuesta muestra que el 24% de la población en Chile son jóvenes, es decir, entre 15 y 29 años (4.283.245), y de estos, 49% son mujeres (2.105.283) y el 51% son hombres (2.177.962). 


En el área Representaciones Juveniles y Orientaciones Valóricas de la Encuesta, el 26% de los y las jóvenes se identifican con una posición política

(izquierda, centro izquierda, centro, centro derecha, derecha), bajando 7 puntos porcentuales respecto de 2012, y en ese sentido, un 68% dice no identificarse con ninguna posición política (58% en 2012). Al mismo tiempo, el estudio revela que los jóvenes no se sienten especialmente motivados por los procesos electorales. Un 74% cree que solo sirven para legitimar a partidos políticos y candidatos que no los representan. 


Sin embargo, que los jóvenes se mantengan al margen de los procesos de participación democrática, no implica necesariamente que no tengan interés por la cosa pública. 


Resulta entonces interesante explorar quiénes dan cabida a las inquietudes de este sector de la población y cómo canalizan sus aspiraciones. Qué sucedería si dichos jóvenes votaran en las elecciones, cómo impactaría este importante número de nuevos votantes en los programas de los candidatos. Pues no cabe duda que un contingente tan representativo de la ciudadanía podría inclinar hacia uno u otro los resultados de una elección. 


Los jóvenes manifiestan transversalmente, que ninguno de los actuales candidatos a la Presidencia se hace cargo de manera concreta de aquellos temas que a la juventud le preocupan. Por otra parte, no les creen y se sienten utilizados por los políticos tradicionales, lo que es preocupante, ya que en la medida que no exista credibilidad y confianza, resulta aún mucho más difícil integrarlos a las cuestiones públicas. 


Los partidos políticos y las instituciones del Estado son resistentes a los cambios, precisamente todo lo contrario a la forma de pensar y actuar de los jóvenes; entonces no es de extrañar que sea cada vez menos atractivo para ellos el mundo político. 


Sin embargo, esto no puede ni debe dejar en statu quo a la dirigencia política. Es precisamente un desafío para ella. No se debe olvidar que los jóvenes de hoy tendrán que dirigir los destinos económicos y políticos del futuro, por lo que es importante prepararlos, hacer que ganen experiencia y aprendan el juego de la política, que no es simple. Más aún, tal vez muchas de las llamadas “viejas mañas” que criticamos de los políticos más antiguos podrían ir acabándose en la medida que savia nueva y renovada entre a participar activamente en la política. Éste es uno de los grandes saltos que debe dar nuestra democracia. 

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