Un microempresario de Portezuelo con miel en las venas

Por: José Luis Montes Fotografía: Archivo 07:15 PM 2017-03-31

Hace 28 años, un enjambre en el patio de su casa marcó el rumbo de la vida de un niño rural del sector Cabrería, en Portezuelo. Solo con educación básica y un interés personal en estos insectos melíferos, David Concha se inició en el oficio de apicultor, que fue aprendiendo mientras avanzaba como productor de miel y de reinas y en un camino pionero en la agregación de valor a productos de la colmena.


Hoy es un apicultor profesional reconocido por Chile-Valora y figura en la lista de asesores apícolas de Indap, lo que le ha permitido una acreditación y una fuente de ingresos extras por su desempeño en capacitaciones y prácticas, para enseñar tecnología productiva a sus pares.


Se trata de un emprendedor e innovador, ya que el enfoque que ha dado a su negocio es diferente al del productor tradicional de miel. Su característica es la producción en pequeña escala y el tratamiento sanitario sin químicos de sus colmenas. “Si uno es productor orgánico, no puede producir miel a gran escala, ya que los tratamientos son más demorosos. Eso y también el hecho de especializarme en la producción de reinas para mis colmenas y para la venta, me llevó por el lado de agregar valor a la miel, es decir poca producción y mejor precio y hace una década comenzamos a innovar en mieles con sabor”.


Su catálogo registra mieles con sabores extraños como merken (ají ahumado) y ajo; con plantas medicinales y otros que antes eran poco conocidos, como  chocolate, maní, canela, coco, chocolate blanco, menta, naranja, limón y guinda.


Otras líneas en que ha incursionado es en vinagres, licores, shampoo y jabones. Lo más novedoso es su técnica para obtener apitóxinas, un antiinflamatorio natural que se mezcla con gel y otros productos para tratamiento de dolores, inflamaciones, artrosis, artritis y lumbago.


En este aspecto él ha desarrollado un sistema para “ordeñar” las abejas, sin provocarles ningún daño ni un estrés eléctrico: “Yo cuido y propago las abejas, evito hacerles daño y por supuesto matarlas”, enfatiza.


PACTO CON LAS ABEJAS
Como muchos otros apicultores ha establecido una relación especial con estos insectos. Explica que les da cuidado y un buen pasar, a cambio de cosechar una parte de su miel: “No hago apiterapia, porque hay que matar abejas. Ni siquiera uso humo, ni químicos para manejarlas desde hace 10 años, precisamente para no hacerles daño. La abeja quiere que uno esté tranquilo y no haga movimientos bruscos. Cuando reviso a veces paso a llevar alguna abeja y me pican, pero es inevitable”.


Su labor se ha visto facilitada gracias a la disposición de fondos públicos para el desarrollo de proyectos productivos y ha ganado cofinanciamiento de Innova Bío Bío, Sercotec, Fosis e Indap, que le han permitido implementar sus instalaciones que son una mini industria para procesar, envasar y mezclar la miel.


Se declara un hombre feliz y realizado, que ha logrado un buen pasar para él y su madre gracias a la apicultura: “Trabajar con abejas es un relajo, como vivir en otro mundo”, concluye.

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