Recuerdan los primeros pasos del Rojo en la era profesional

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 05:55 PM 2016-04-11

Con la voz entrecortada y los ojos humecidos, Luis Venzano Justiniano, el primer arquero de la era profesional que tuvo Ñublense en 1959, recuerda con emoción su pasado en el Rojo.
“No puedo dejar de emocionarme cuando me acuerdo del corazón que tenía Óscar Romero, “Romerito”, a veces en las noches me acuerdo de todo lo que vivimos, sabes, una tribuna del estadio debería llevar su nombre, Borello en su pieza tenía una foto de él porque se le metió en la piel por su forma de jugar”, evoca el actual comentarista deportivo de Radio Ñuble, con más de 52 años de periodismo deportivo en el cuerpo.
Hijo único de un italiano que llegó a Chile soñando con un mejor futuro, jugaba en la cuarta especial de la U. de Chile, con 19 años cuando, revela, por error, arribó al cuadro chillanejo.La asistente social de la “U”, Fresia Rubilar, se traspapeló y envió sus antecedentes y no los de Manuel Astorga, quien debió llegar, aunque Mario Avendaño, timonel del club, aclara que él lo trajo tras verlo jugar en Santa Laura por la “U”. 
“Vine por un año y chuta que fue largo el año”, bromea el otrora arquero que fue testigo de la época más dura del club. En esta tierra, tras atajar entre 1959 y 1964, se hizo funcionario de un banco, conoció a su esposa, tuvo tres hijos, cinco nietos y ya suma 52 años comentando en radio. Aunque lanza una premisa: “A fin de año me retiro, porque me saturaron estas pobres campañas de Ñublense”, sentencia el golero que afirma que los mejores jugadores que vio jugar en Chillán fueron los argentinos Claudio González y José Borello y por supuesto , el aguerrido “Romerito”. ¿Y los mejores arqueros? Luis Pérez, Antonio Muñoz y Óscar Salinas. Hoy le reclama “mayor compromiso” al plantel actual y marca diferencias con el sentimiento que antes impregnaba al jugador de Ñublense.
“Antes se firmaba pensando que uno representaba a la ciudad”, recalca el portero que se retiró en 1964 jugando de puntero derecho ante La Calera.
- Su estreno fue ante su ex equipo, la U, en un amistoso.
- El primer partido que jugué fue ante la U. Ganamos 1-0 en el arenal del estadio Nelson Oyarzún y lo atajé todo. Contra grandes figuras como Leonel Sánchez, el Fifo Eyzaguirre, Ernesto Álvarez, quienes estaban con la lengua afuera porque la cancha era de arena. La gente entró a la cancha a celebrar y nos abrazaba.
- ¿Cómo se armó ese primer plantel de 1959?
- Se armó un equipo con jugadores de distintos clubes de Santiago, como la U, Colo Colo, Unión Española, Santiago Morning, el técnico era el argentino Martín García. En casa no nos ganaba nadie. Vino la selección juvenil de Chile y empatamos a tres, con Colo Colo empatamos a dos, el equipo no jugaba mal, pero la cancha pasaba la cuenta. Pero cuando nos exigieron una cancha de pasto, la Asociación Central de Fútbol dijo que no se podía jugar fútbol en esa cancha y se comenzó a trabajar en la cancha del Estadio Seminario, que para mí fue algo épico. 
GRAN IDENTIFICACIÓN
- Sí, porque la hinchada colaboró para ponerle pasto y tribunas.
- Sí, la gente llegaba con champas de pasto, con cocaví para trabajar. Se hizo la campaña del tablón hasta parar la tribuna y la cancha. El primer partido que acogió fue contra Green Cross. Llovía de manera torrencial. El utilero no llegó, Martín García tuvo que cargar el bolso con las camisetas de la carretera hasta una especie de callejón que conducía al estadio. Ganamos dos a uno a Temuco. Los hinchas nos sacaron en andas. El fervor era impresionante. Esa efervescencia no se vive ahora. Cuando se jugó en Santiago, el estreno ante Iberia en Santa Laura, se arrendó un tren espectacular. El jefe de estación dijo: “En la línea uno va el tren de Ñublense del triunfo en Santiago, imagínese, era bonito”.
- ¿También vivió las penurias de la mayoría de los jugadores en las pensiones de la época?
- El primer año estando en la casa del dirigente René Ainardi, todo anduvo bien, cuando me fui a pensión comenzaron las penurias. Vivíamos 29 días en la pensión y el último día teníamos que salir arrancando porque no nos pagaban. De repente nos caían moneditas, y mi papá me mandaba plata de Santiago. La gente del Mercado nos regalaba alimentos o los hinchas nos invitaban a tomar once o a almorzar.
- ¿Recuerda el partido accidentado con Santiago Morning en el estadio Seminario?.
- Sí. El árbitro húngaro Pablo Sarzkady, tuvo que salir en un furgón del estadio al que lo subió Mario Avendaño porque la hinchada le quería pegar luego que hizo repetir un penal que anotó el Huaso Fuenzalida. En el primer intento, nuestro compañero, el chico Mejías, le tiró una piedra a la pelota, por eso se repitió. La gente lanzó una piedra y le partió la cabeza al Chita Cruz que después dirigió a Ñublense. Fue a parar al hospital. Nos castigaron el estadio por 10 fechas que se rebajaron a cinco. Después empezaron las huelgas. Como no había dinero, cada uno se fue como pudo a Santiago para jugar, porque no había plata para el bus. Mejías y Silva se fueron en un camión de frutas, yo me fui en una micro, nos juntamos en el estadio Santa Laura y empatamos a dos con Green Cross.Terminamos a duras penas el ‘59.
- Comparta alguna anécdota.
- Al gran arquero Luis Pérez le faltaban dos dedos en una mano. Estábamos jugando en Chillán, con Colchagua, y ganábamos 2-1 hasta que el Nacho Silva le pregunta a Luis Pérez: “Lucho, cuánto queda”. Lucho le muestra la mano y le dice: “Quedan cinco”, y Silva responde... “Qué bueno que quedan tres minutos no más” (risas). Otra. En Coquimbo, a Romerito el paraguayo Figueredo le rompió la canilla. Se le veía casi el hueso. Pero siguió jugando, se vendó él mismo y volvió a la cancha. Le puso un combo al paraguayo y lo mandó a tierra. Después se encontraron en el recinto asistencial y le dijo: “¿Viste que no erai tan guapo?”. 
- ¿Cuál fue el sello del Ñublense del 60?
- Jugadores con carácter y espíritu de superación.
- ¿Se siente parte clave de esta historia centenaria de Ñublense?
- No, pero creo que hice mi aporte y trato de mantener esa llama en la radio.
- ¿Qué significó este club en su vida?
- Es mi vida. Mi razón de ser, vine por un año y me quedé para siempre, conocí a mi señora, llevamos 52 años de casados, tres hijos, 5 nietos, me desarrollé profesionalmente, ¿cómo no voy a estar agradecido de Ñublense?

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