La esencia del Punilla

Por: Fotografía: Archivo 08:35 AM 2017-03-29

No debiera sorprender la decisión del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de poner término anticipado a la evaluación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto Línea de transmisión Punilla-San Fabián, presentado por Astaldi, la firma italiana que se adjudicó la construcción y concesión del embalse La Punilla. 

Un proyecto que carece de información esencial sobre los efectos en la flora, fauna, el agua y valor paisajístico, no podía tener otro destino que una calificación negativa. De hecho, para el ente evaluador los impactos serán tan significativos que exigen la realización de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y no una simple DIA. 

La línea de transmisión es parte fundamental del futuro embalse y central hidroeléctrica Punilla, que acumulará las aguas del río Ñuble en la comuna de San Fabián de Alico, generando un lago artificial de 1.700 hectáreas donde confluye aquel torrente con el río El Sauce. 

Este revés en la tramitación ambiental abre algunas interrogantes que sería conveniente aclarar. Por una parte está la rigurosidad con que actúa la empresa, pues si ya parecía fuera de lugar presentar solo una DIA para una obra de esta envergadura, tal falta de rigor se amplifica si la información presentada es incompleta. No hay que olvidar que estos instrumentos de gestión fijan las responsabilidades en materia de deterioro ambiental y aplicación de medidas de mitigación, reparación y compensación. 

Un segundo aspecto a considerar es su efecto sobre el cronograma de ejecución del proyecto global y particularmente del embalse que beneficiará a 5 mil pequeños agricultores y entregará seguridad hídrica a 60 mil hectáreas, e incluso más, ya que hay proyecciones optimistas que las sitúan en 100 mil hectáreas, siempre y cuando se adopten tecnologías de riego que optimicen el uso del agua.   

Según el MOP, aquello no ocurriría y lo mismo creen los regantes, pues este retraso se acoplaría a los plazos de la ingeniería de detalle, que es más lenta, de modo que si la empresa es lo suficientemente diligente para desarrollar el EIA, éste estaría aprobado al mismo tiempo que los estudios específicos para el desarrollo de la obra, cuya fecha de inicio está prevista para fines de 2018. 

Es de esperar que esta visión  optimista del Gobierno y los regantes realmente se traduzca en un proyecto de línea de transmisión que cumpla los estándares ambientales y los plazos comprometidos no se vean alterados por problemas provenientes de un objetivo secundario, como es la generación eléctrica.

El país tiene derecho a aprovechar la energía que se genera de esta cuenca, pero ello no puede convertirse en un obstáculo para terminar con la espera de dos generaciones de agricultores. 

El modelo de negocios de este proyecto garantiza, en teoría, el beneficio de los diferentes actores involucrados, sin embargo siempre se debe tener presente que La Punilla es una obra de riego y que esta amplia zona de la Provincia de Ñuble estará condenada al sub desarrollo si sus campos no tienen suficiente agua.

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