Plan de Transporte

Por: 08:45 AM 2017-03-28

La movilidad hoy en la ciudad comienza a ser un problema complejo y su solución debe partir llamando las cosas por su nombre.

El actual Plan de Gestión del Transporte es un recorte de una propuesta mucho mayor desarrollada en 2014, que tuvo a varios expertos en su formulación y alcanzó bastante consenso ciudadano.

En su versión original, para el caso del centro de la ciudad, consideraba la implementación de vías exclusivas para los dos modos de transporte de pasajeros, cambios en el sentido de alguna calles, prohibición a particulares para ingresar al centro, transformar la calle El Roble en una suerte de paseo peatonal y abrir al tránsito el Paseo Arauco.  

Lo que quedó fueron cambios menores, que conciliaron intereses privados y público en tiempos de elecciones, e inhibieron tomar decisiones que podían resultar impopulares para algunos sectores.

El objetivo entonces fue, al menos, mejorar los recorridos y la eficiencia del servicio de colectivos y taxibuses. Sin embargo, al cabo de dos años la evaluación de los gremios al Plan de Gestión de Transporte no es positiva, pues advierten que existen problemas con los paraderos, sincronización de semáforos y persisten los tacos en las calles céntricas.

De acuerdo al balance de los transportistas locales, el modelo tuvo éxito inicialmente, al disminuir la cantidad de transporte público en calle 5 de Abril. Sin embargo actualmente esa arteria sigue siendo una de las más ocupadas y se producen los mismos atochamientos que antaño, a lo que se suma que Isabel Riquelme registra mayor actividad que antes del plan.

Y si para los operadores, quienes son parte del problema, el resultado es deficiente, más lo es para los usuarios y sus expectativas de un cambio positivo.

La voz de la calle es clara. El transporte de pasajeros en la intercomuna es ineficiente y así lo hace sentir a través de encuestas y sondeos de opinión, donde la antigüedad de las máquinas, la escasa oferta para algunas rutas, la lentitud de desplazamientos y la intermitencia en horarios peak, son parte de un extenso inventario que sufren a diario miles de chillanejos que no pueden contar con un servicio de calidad.

El tránsito y el transporte tienen que ver con una cuestión de fondo, que es el derecho a la movilidad y como se ha dicho en más de una oportunidad desde esta columna, es tiempo de ayudar en la contingencia, pero también de pensar todos juntos en salidas viables a las crisis que se nos puedan presentar y de ponerlas en práctica asumiendo la necesidad de considerar el tema como una política permanente, independiente de la autoridad municipal de turno y donde el sector privado también debe repensar su rol.

Una evaluación sincera de lo que se ha hecho y se ha dejado de hacer es también una oportunidad para comenzar a solucionar esta problemática y poner por delante a los usuarios a la hora de repensar y decidir sobre el sistema de transporte que necesita la ciudad.

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