Carabineros de Ñuble tuvieron rol clave en millonario fraude

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Agencia Uno 08:35 PM 2017-03-27

27 de abril 

Para el aniversario de Carabineros, se fijó la audiencia de formalización del resto de los imputados.

Un quinto funcionario, capitán César Fernández, tiene una propiedad en Chillán.

El capitán Estrada, según la investigación, depositaba los dineros en las cuentas de funcionarios de menor rango y luego se repartían.

Las investigaciones lideradas por el fiscal Eugenio Campos en torno al fraude cometido por personal de Carabineros en perjuicio de la misma intitución se ha extendido hacia el patrimonio de los imputados y sus familias, a la vez que se han ido esclareciendo la participación específica de cada uno de ellos en la red que propició el desfalco.


En ambas aristas han surgido antecedentes relacionados con tres de los cuatro carabineros que tuvieron un paso por Ñuble y que, a juzgar por los datos que se han conocido, cumplían un rol fundamental en la organización y distribución de los dineros, que hasta lo que va de la investigación, ascenderían a los 10 mil millones de pesos, cifra que, según los cercanos a la investigación debería seguir aumentando.


Conforme a la investigación fiscal, quien lideraba esta organización era el general Flavio Echeverría, jefe de Finanzas de Carabineros, secundado por el comandante Héctor Nail Bravo. El portal Ciper Chile publicó que la primera vez que una entidad externa notó irregularidades en los movimientos de dinero fue el BancoEstado en 2015, estamento que notificó a Echeverría al respecto.


En respuesta, el general envió a los dos hombres de su máxima confianza, Nail Bravo y al comandante oriundo de San Carlos, Pedro Valenzuela, a mentir al banco con la excusa de un “error en el sistema” que corregirían e investigarían.


Sin embargo, destapado el fraude y con Echeverría y Nail en prisión preventiva, el comandante Valenzuela declaró que recibió en 2011 un depósito por $70 millones, de los que 55 tenían como destino la cuenta del general Echeverría.


El comandante ñublensino tuvo una empresa de seguridad en Ñuble, vendiendo hace unos años su parte a un socio. En Chillán también opera una empresa de transporte ligada a su familia; posee un departamento en Ovalle otro en Santiago y su sueldo se elevaba a los $3.358.029.


En cuanto al capitán Francisco Estrada, cuenta con una propiedad en el barrio Quilamapu de Chillán y un sueldo de 1.896.846. Junto con el coronel Jaime Paz Meneses, conformaban con Nail y Valenzuela la cúspide de esta organización.


Según lo recabado por el fiscal, instruían al resto de los oficiales sobre los montos que debían sacar de las cuentas institucionales para depositarlos en cuentas privadas, les pagaban a los oficiales a cargo del control interno y, ya consumado el fraude, recibía el dinero para luego proceder a su reparto. 


Los canales para desviar los dineros eran los ítems “desahucios”, “remuneraciones” y “asignaciones”.


El capitán Carlos Rojas era uno de los cinco con firma autorizada para traspasar dineros por concepto de desahucio. En total hizo seis giros de $500 millones y se quedaba con entre $4 y $7 millones por cada transferencia que hacía a nombre del coronel Jaime Paz o del comandante Róbinson Carvajal. 


Rojas posee dos minibuses, un deportivo Nissan 370Z, una Ford Explorer y un departamento en Santiago. En 2016 creó la sociedad por acciones, TRANSN&C SpA, cuya actividad es transporte y arriendo de maquinaria.

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