Gremio lechero advierte impacto por quiebra de Quesos Boyén

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 02:30 PM 2017-03-27

Tras ocho años operando en Chillán, la empresa de productos lácteos Fundo Boyén (Agrícola y Ganadera Golfo de Arauco SpA) cerró sus operaciones a comienzos de marzo, luego que su propietario, Carlos Olave, solicitara la declaración de quiebra ante la Superintendencia de Insolvencia, debido a que no existen fondos para pagar más de $2.600 millones en deudas.


De esta forma, unas 140 personas se quedaron si su fuente laboral y también se ven afectados 35 productores lecheros de las regiones del Bío Bío y Los Lagos, a los cuales se les adeuda unos $1.200 millones, equivalentes a 75 días de entrega de leche, que según el presidente de Aproleche Bío Bío y vicepresidente de Fedeleche, Darío Arévalo, equivale a las utilidades de dos años.


Sin embargo, una de las consecuencias más graves, en opinión del dirigente, es que se sigue concentrando el poder de compra en pocas manos, en un mercado que en la Región del Bío Bío está dominado por Nestlé en Los Ángeles y Diwatts (Danone) en Chillán.


Arévalo explicó que esa concentración hace más difícil negociar mejores precios con la industria y condiciones de venta más favorables, lo que deja a los productores a merced de las decisiones que tomen las grandes empresas.


De igual forma, Rodrigo Lavín, presidente de Fedeleche, declaró que “nos parece grave, por cuanto se comprometió la viabilidad de varias de las lecherías de la zona y también porque en Bío Bío, con el cierre de Boyén, se sigue concentrando aún más la compra de leche fresca en la zona”. 


Asimismo, advirtió que “la quiebra de Boyén ha significado diversos perjuicios para los productores. Por un lado, la millonaria deuda que dejó, y por otro lado, todo el desajuste operativo que ello implica. A modo de ejemplo: esto es igual a que a un trabajador no le paguen su sueldo por dos meses y medio, y tenga que seguir cancelando sus cuentas, es decir, el desbarajuste no es menor, lo que suma a la imposibilidad de entregar un producto fresco que también es perecible. Afortunadamente, las gestiones para acompañar a los productores en este adverso momento permitieron que la leche fresca que se siguió produciendo fuera redirigida a otras plantas que operan en la zona, con lo cual la continuidad operativa de nuestros asociados no se vio comprometida”.


Crisis desde octubre
Al respecto, Arévalo precisó que en octubre Olave les informó que estaba complicado con los pagos y renegociando con los bancos, hasta que la situación reventó en noviembre, cuando les dijo que no tenía dinero para pagarles y que buscaran otros compradores. 


Los lecheros fueron acogidos por Nestlé, Watt’s y Soprole, aunque a un precio algo inferior al que pagaba Boyén, que era el valor promedio de la industria más $10, es decir $235.


Lavín agregó que “los productores, en este caso, actuaron de buena fe, confiados en la palabra de Boyén, en cuanto se aseguró que se cancelaría íntegramente la leche entregada por esta empresa en tanto se apalancaban recursos frescos desde los bancos o de otros negocios del controlador.

Aparentemente y según nos informaron los propios afectados, esto solo sirvió para que Boyén preparara su quiebra y así no responder a los compromisos adquiridos”.


Para Arévalo, el dueño de Boyén “es un empresario inescrupuloso, que les mintió a los productores, que mientras decía que no presentáramos acciones judiciales porque estaba buscando un comprador, paralelamente estaba solicitando la quiebra, y la ley lo ampara, pero es una quiebra fraudulenta”.


Ya acogida la solicitud de quiebra en el Primer Juzgado Civil de Chillán, el pasado 13 de marzo se designó a María Loreto Ried Undurraga como liquidadora de la empresa, quien tendrá como función principal enajenar los activos de la empresa para pagar a los acreedores.


De acuerdo a declaraciones hechas por Olave a la prensa, con los bienes disponibles se alcanzará a pagar cerca del 75% de las deudas pendientes.

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