Cierre de escuelas

Por: La Discusión 11:45 AM 2017-03-26

El cierre de seis escuelas de Chillán, cuya matrícula sería absorbida por otros establecimientos municipales, es la recomendación de un estudio  encargado por el municipio a la consultora Optimiza y cuyos resultados reveló LA DISCUSIÓN esta semana. El informe argumenta que no se justificaría tener en la zona urbana recintos con una matrícula reducida en relación a la capacidad instalada, a partir de una proyección hacia el año 2026, según la cual las escuelas Gabriela Mistral, República de Israel, El

Tejar, Amalia Saavedra y Quilamapu, tendrían una capacidad ociosa que no haría eficiente su funcionamiento. El estudio precisa que los establecimientos municipales urbanos de Chillán tienen una superficie ociosa promedio del 27%, cifra que se elevaría a un 40% cuando se traspasen los alumnos de séptimo y octavo básico a los liceos.

La consultora destaca que entre 2011 y 2015 se produjo una baja de 27% en la matrícula, fruto de la competencia de los establecimientos particulares subvencionados que exhiben mejores resultados en las mediciones estandarizadas, así como también de los paros en estos recintos. Entre las recomendaciones del estudio, además de la fusión de establecimientos para enfrentar la pérdida de matrícula, también se recomienda la construcción del postergado Grupo Escolar, que se potenciaría con la matrícula de las escuelas Los Héroes y Gabriela Mistral, así como los excedentes de la escuela parvularia Federico Froebel.

Si bien se trata de una proyección a partir de modelamientos demográficos y de demanda, la tendencia que se viene observando en los últimos años confirma este proceso y sugiere que difícilmente el sector municipal podría recuperar los números de hace una década, más allá de los esfuerzos que se realicen desde el Estado para fortalecer la educación pública, esfuerzos que por lo demás aún son insuficientes.

Claramente, desde una perspectiva económica, el cierre de escuelas parece una solución congruente con el objetivo de mejorar la eficiencia del gasto público y en particular, en educación, lo que también permitiría focalizar de mejor manera las inversiones. Sin embargo, desde el punto de vista político, una decisión como ésta se enfrentaría al rechazo de padres y profesores, así como también de algunos sectores que temen “la destrucción de la educación pública”. De hecho, no es menor que si bien los resultados del estudio fueron entregados a mediados de 2016, en plena campaña electoral, éstos no se dieron a conocer.

Pese a que el DAEM aclaró que este estudio corresponde solo a un insumo, es innegable que este tema debe ser abordado con prontitud por la autoridad, que hasta ahora no ha tenido la voluntad ni el valor para enfrentar el costo político que podría significar el cierre de escuelas. En ese sentido, el fortalecimiento de la educación pública, que es un desafío que nadie podría criticar, no necesariamente se contradice con las medidas que se proponen, sino que por el contrario, ya que las fusiones permitirán potenciar aquellos establecimientos con mejor infraestructura y concentrar los recursos que son escasos, en inversiones que apunten a dicho objetivo.

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