[Editorial] Venta formal de leña

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:20 AM 2017-03-24

Después de la entrada en vigencia del Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) de Chillán-Chillán Viejo, hace un año, los vendedores de leña que han optado por formalizar su actividad económica se triplicaron respecto a 2015. Según la información entregada por la Dirección de Aseo y Ornato de la Municipalidad de Chillán, hasta la fecha son 24 los comerciantes registrados, 16 más de los que solían contabilizarse años antes de que se publicara el documento de descontaminación.

Se trata de un positivo incremento, aunque todos sabemos que siguen siendo muchos más los vendedores informales de este popular combustible que anualmente mueve casi $9 mil  millones en la intercomuna. 

Sin embargo, la realidad podría ser bastante diferente si la leña fuese reconocida legalmente como un combustible, materia que se encuentra entre los compromisos de la actual administración, pero que aún no se concreta, pese a que fue anunciado en 2015. 

La calificación de combustible para la leña tendría como principal consecuencia la estandarización del producto, es decir, su comercialización estaría sujeta a ciertos parámetros establecidos en un reglamento y serían aplicables en todo el país, como por ejemplo, la unidad de medida. Así, no deberían seguir dándose las diferencias que hoy se observan, en que se vende por peso, metro cúbico, cajón o astillas, dependiendo de la ciudad o del productor. De esta forma, así como ocurre con el gas licuado o la bencina, se definiría una unidad de medida estándar aplicable a este producto. 

La estandarización también supone la regulación de la humedad máxima, que si bien hoy está definida por ordenanzas municipales, no necesariamente se cumple, debido a la débil fiscalización. 

En resumen, el reconocimiento de la leña como combustible implicaría la estandarización de la calidad del producto y normas específicas sobre la procedencia, producción, acopio, transporte y comercialización, tal como ocurre con los demás combustibles. Y por lo mismo, se agregaría la fiscalización de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), que actualmente concentra su acción principalmente en los combustibles líquidos. 

Una arista no menor sería el efecto en los precios, ya que al regularse el mercado, algunos costos operacionales se incrementarían, como el acopio y secado, a lo que se debe sumar el pago de IVA, lo que en suma debería redundar en un alza en el precio final. Sin embargo, dicho aumento podría ser marginal, pues en el caso de Temuco, por ejemplo, donde la fuerte fiscalización del municipio ha permitido reducir al mínimo el mercado ilegal de leña, los precios no han subido excesivamente. 

Por último, con o sin  ley -y tal como se ha hecho con la bencina y el sitio web bencinaenlinea.cl- el Gobierno debiera desarrollar un proyecto que entregue a los consumidores información actualizada y comparada sobre los precios de leña en los distintos centros de distribución, que deberían estar debidamente inscritos. 

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