El solitario adiós del “capitán Avendaño”

Por: Camilo Díaz Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-03-21

“¡Mario se merece al menos llevarse una bandera de Ñublense!”, gritaba Eduardo Cortázar, culminadas las palabras de Luis Venzano, en medio del funeral del responsable de que el Rojo ingresara al profesionalismo,   Mario Avendaño Contreras (94).

Y es que si bien las palabras destacaban y agradecían el legado del otrora gerente general, director y gerente deportivo de Ñublense, entre otros clubes nacionales, su despedida estuvo marcada por la baja presencia  de aquello que él más valoraba e incitaba, el apego y unión del club con su hinchada ñublensina.

“Creo que faltó homenaje hoy a un grande como era Mario Avendaño. Me dio nostalgia ver la Catedral tan vacía, porque era una persona que merecía llenarla, el legado que nos dejó, más allá del fútbol, era para llenar esa Catedral”, comentó Nicole Vera, auditora de Dimensión Deportiva de Radio La Discusión, que este martes estuvo presente en la misa.

Agregó: “Hoy se ha perdido esa mística del hincha apoyando al equipo (...) nos falta conquistar nuevamente al hincha de Ñublense”.

En el Cementerio Parque Chillán fueron nueve las voces que esbozaron las últimas palabras en la despedida final de quien también era conocido como el “capitán Avendaño”, aludiendo a su grado en la carrera militar, previo a su incursión dirigencial en el fútbol.

“Yo soy uno de los sobrevivientes del equipo que hace 58 años Mario trajo aquí. Me trajo por un año a Chillán, y van a quedar mis huesos aquí, formé mi familia, crecieron mis hijos, se me fue un hijo, crecieron mis nietos. Gracias a este caballero que me trajo por un año. Pero para ir precisando la cosas, nosotros no le decíamos don Mario Avendaño, ni el señor Avendaño, para nosotros era el capitán Avendaño”, comentó Luis Venzano, ex arquero proveniente de Universidad de Chile y traído a Ñublense por el fallecido dirigente, quien donde más ahínco puso en su discurso es que lo hecho por Avendaño “estaba dirigido hacia la hinchada, donde él tuvo especial preocupación de que el equipo se abriera hacia la comunidad, con entrenamientos abiertos al público, en las poblaciones, comunas. Jugó incluso partidos con un equipo de la cárcel”.

Tres hijos del casi centenario dirigente lograron estar presente en los funerales. Felipe Avendaño, uno de ellos, valoró las anécdotas y cariño demostrado por quienes los acompañaron a despedir a su padre. “Me he dado cuenta de la importancia y cariño de la gente acá en Chillán a mi papá. Él se sentía chillanejo, fue su decisión quedarse acá. Me dijo que se sentía pleno y moriría acá”, dijo Felipe.

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