Comercio formal de leña se triplicó en los dos últimos años

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-03-20

Este lunes partió oficialmente el otoño en todo el país, temporada de lluvias y bajas temperaturas que, en el caso de los habitantes de la intercomuna, obligan a utilizar sistema de calefacción domiciliaria.

Uno de los combustibles más usados para la climatización de los hogares a nivel local es la leña, elemento que al ser manipulado de manera incorrecta o en condiciones inapropiadas, genera elevadas emisiones de humo tóxico con una alta carga de material particulado fino 2,5 (MP2,5).

Astillas de mala calidad (verdes) o con humedad superior al 25%, son los principales factores que originan los graves episodios de contaminación que tienen a Chillán y Chillán Viejo como zona saturada desde el año 2012.

Esta crítica situación derivó a que el Gobierno elaborara un Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) para la intercomuna, en la que se establece una serie de medidas de tipo preventivas y restrictivas al uso de biomasa durante los días decretados como extremos por MP2,5.

Formalización del comercio
Una de las exigencias del documento ambiental apunta a la formalización del comercio de la leña en la intercomuna, donde al año se consumen aproximadamente 400 mil metros cúbicos, según cálculos de la Secretaría Regional del Ministerio de Medio Ambiente.

“Desde la publicación del presente Plan en el Diario Oficial, todo comerciante de leña que realice la actividad en la Zona Saturada deberá inscribirse en un registro de carácter obligatorio que será administrado por el municipio, sin perjuicio de la obligación de contar con la patente municipal para ejercer cualquier actividad comercial”, indica el PDA.

Con la entrada en vigencia del texto (28 de marzo del 2016), los vendedores del popular combustible han optado por formalizar su actividad económica, llegando a triplicarse el mercado respecto al año 2015.

Según la información entregada por la Dirección de Aseo y Ornato de la Municipalidad de Chillán, hasta la fecha son 24 los comerciantes registrados, 16 más de los que solían contabilizarse años antes de que se publicara el documento de descontaminación.

Desde la repartición edil acotaron que este grupo de vendedores cumple con los requisitos establecidos en la ordenanza municipal, además del PDA.

Junto con garantizar que el producto que se pondrá a la venta cumpla con los niveles de humedad permitidos (un máximo de 25%), acotaron que este catastro les permitirá mejorar las jornadas de fiscalización que se organizarán en otoño e invierno; de hecho el año pasado, recordaron en la oficina de Medio Ambiente, se efectuaron ocho jornadas de fiscalización durante los meses críticos por humo de leña.

Difusión y fiscalización
Dos comerciantes de leña se han formalizado en Chillán Viejo, de acuerdo a lo informado por la oficina de Medio Ambiente de la comuna histórica.

El jefe de la repartición, Antonio Arriagada, admitió que no tienen un cálculo referido al número de personas en el mercado informal; sin embargo, advierte que este año una de las prioridades será tenerlos debidamente registrados.

“La actividad principal del 2016 fue difundir e informar sobre la ordenanza de comercialización de leña en la comuna y este año se pretende identificar a los comerciantes informales para que legalicen su actividad si pretenden seguir en ella”, recalcó.

Asimismo, el funcionario chillanvejano enfatizó que se realizarán inspecciones municipales para hacer cumplir la ordenanza de comercialización de leña que, entre otras cosas, establece que solo se podrá vender leña seca y se prohíbe la venta ambulante de esta biomasa.

Perjuicios
Un alto grado de informalidad en el comercio intercomunal de la leña, que ofrece el popular combustible sin ninguna garantía de calidad, es la variable determinante que explica el porqué de los extremos episodios de saturación por humo que se registran todos los años entre mediados de abril y fines de agosto principalmente. 

Al menos el 95% de la polución por MP2,5 que se vive todos los años en la intercomuna es originado por la combustión de leña.

El año pasado las emisiones provocaron 45 episodios críticos de saturación, dos más que las constatadas el 2015 por los monitores Purén e INIA.

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