Vehículos per cápita en Chillán supera al de Santiago y Valparaíso

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa Ganz 2016-03-27

Nerviosa, con el celular en la mano sentada ante uno de los módulos de denuncias y partes de la Segunda Comisaría de Carabineros de Chillán, Patricia Varas, le explicaba al oficial de guardia cómo fue la sucesión de hechos que terminó con parte de su parachoques delantero destrozado. 

Insistía una y otra vez en que “yo no me quise arrancar, lo que pasa es que ésa es la versión de él, porque me vio seguir, pero lo que yo quería era buscar un lugar para dejar el auto y bajarme a hablar con él”, en referencia al chofer de una camioneta (quien ocupaba la otra silla frente al módulo) que recibió el impacto en uno de sus costados en calle Padre Hurtado.

Terminados los trámites, ambos se retiraron a la espera de la citación al Juzgado de Policía Local, dejando tras suyo al funcionario, quien resoplaba levantando las cejas y decía “esto es pan de cada día”, entendiendo que si nuestro medio estaba en esa unidad era, precisamente, para recoger estadísticas sobre accidentes de tránsito.

Y una frase que se le ha escuchado en más de una (y de dos) oportunidades al jefe de la Siat de Carabineros Ñuble, capitán Carlos Cortés, es que “si hay más accidentes es, en parte, porque hay cada vez más autos en la ciudad y las calles son siempre las mismas”.

Respaldando las estimaciones del experto en investigaciones de accidentes de tránsito, las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas demuestran que hace exactos cinco años, el parque vehicular en la comuna de Chillán era de 33.999 unidades, incluyendo motos, micros, camiones y colectivos.

Hoy circulan por nuestras calles 45.373 unidades, sin contar los automóviles que llegan desde otras comunas a diario.

Un número digno de análisis, si se considera que en Concepción los autos registrados son 58.166, es decir, nos superan por apenas 8 mil vehículos, pese a la clara superioridad existente entre ambas poblaciones. Mientras Chillán tiene 175.869 habitantes, la capital regional cuenta  con 216.061 personas, conforme al último Censo.

Parecido es el caso de Valparaíso, con un parque vehicular de 51.075 autos para una población de 249.897 habitantes.

En términos aún más indiciarios sobre el excesivo parque vehicular que presenta Chillán, se puede decir que mientras en Santiago hay un vehículo cada 4,3 personas, en Valparaíso la proporción arroja uno cada 5,6 habitanes; mientras que en Chillán es de uno cada 3,8 vecinos.

La irrupción de los autos de origen chino a costos bajos y la proliferación de plataformas en la web para la compra y venta de vehículos usados ha sido gran responsable de este fenómeno.

Accidentes y tacos

Hay un dicho popular que dice “donde hay un paco, hay un taco”, en referencia a los atochamientos en las horas punta y a que un cierto número de conductores apunta al carabinero que controla el tránsito por la demora en el flujo.

En respuesta a este agrio refrán, surge otro que dice “si en los tacos Carabineros está ausente, se viene fijo un accidente”.
“Precisamente para eso es que se controla en las horas punta, para evitar accidentes, además, una sola colisión haría que el taco fuera aún mucho más largo”, apunta el capitán Christian Morales, de la Segunda Comisaría.

Asiente enérgico y hasta golpea el suelo con los tacos de sus zapatos para decir “así es, ya es evidente que el parque vehicular sigue aumentando y los accidentes también”.
Las cifras oficiales estaban en un papel doblado en sus manos. Antes de desplegarlo y compartir los números con LA DISCUSIÓN, pide que “ojalá que quede claro que el 98% de los accidentes de tránsito son causados por chillanejos, es decir, gente que conoce estas calles de memoria, y tal vez ése sea uno de los factores”.

Lo anterior apunta a que en muchas ocasiones los conductores que realizan recorridos estrictamente rutinarios -como de la casa al colegio y del colegio al trabajo, por ejemplo- “tienden a manejar en forma mecanizada y lamentablemente, la municipalidad ha hecho muchas intervenciones, como colocar semáforos, prohibiciones de viraje y hasta ha cambiado los sentidos de las preferencias, o hizo intervenciones más severas, como cuando abrió la calle Carrera hacia Collín. Antes, esa calle estaba cortada por el estero Las Toscas, pero desde que se abrió el flujo aumentó tanto que prácticamente hay accidentes todos los días en intersecciones que antes nunca las hubo”.

Morales dice que, en efecto, se advierten tacos cada vez más largos en sectores como Parque Lantaño hacia Avenida Ecuador (donde de lunes a viernes se envía a tres carabineros a controlar el tránsito), Alonso de Ercilla (con 8 carabineros) y Avenida Vicente Méndez (con 10 carabineros).

“La hora de salida para los automovilistas en la mañana se ha adelantado y eso es bueno. No hemos tenido accidentes este año y el año pasado apenas contamos dos, incluyendo el atropello a un carabinero que estaba dirigiendo el tránsito en Vicente Méndez con Andrés Bello, pero ése fue un caso puntual de una mujer que prácticamente venía durmiendo, de hecho, andaba con pijamas”, recordó el capitán.

Las estadísticas de la Segunda Comisaría aseguran, por lo tanto, que los accidentes en la comuna se registran después de las horas punta.
Y estos se han prácticamente duplicado en los últimos cuatro años.

Si en 2012 los accidentes de tipo colisiones fueron 427, a fines del 2015 se contabilizaron 827.

Los del tipo choque en 2012 totalizaron 91 casos, mientras que el total del 2015 llega a los 265.
En contraste, los accidentes que incluyen a peatones han mostrado una favorable disminución. Si los atropellos en 2012 fueron 179, en 2015 llegaron exactos 50 casos menos.
Las caídas desde vehículos en marcha el año pasado llegaron a 10, es decir, siete casos menos que en 2012.

“Pero sólo en lo que va de este año ya se han registrado 253 accidentes”, complementó el capitán Morales, demostrando que la tendencia, indefectiblemente sigue al alza.

No se asoman soluciones
La proliferación de más sectores residenciales se demuestra con un simple dato duro: hasta marzo de 2015 los permisos de edificación en la comuna aumentaron en un 235% respecto de 2014, mismo año en que -por ejemplo- la empresa constructora Moller & Pérez-Cotapos comenzó a proyectar la edificación de 166 casas para el sector de Parque Lantaño y que ya están en pleno avance.

Eso podría significar un número similar de vehículos tratando de salir hasta el centro desde ese sector en hora punta y por la única calle que la conecta con las cuatro avenidas.

Parecido es lo que se proyecta al costado suroriente de la Villa Barcelona, con más de 200 casas que ocuparán la única vía de acceso vehicular que posee ese conjunto habitacional de cerca de mil viviendas.

Pero más allá de los accesos a lugares residenciales, es fácil advertir que casi todas las calles de las cuatro avenidas están colmadas de vehículos estacionados y a veces toma varios minutos encontrar dónde dejarlos.

La consecuencia es que ya es común verlos en los bandejones o estacionados a la izquierda, como tradicionalmente ocurre a un costado de la Iglesia San Francisco, en calle Vega de Saldías o por Claudio Arrau al costado del Colegio San Vicente o frente a los liceos.

El que carabineros haya decidido no cursar tantas infracciones por estas causas es sólo un dato extraoficial, pero no por eso falso.

“Es una lástima, pero si estuviera en mis manos, haría todo lo contrario, es decir, sacaría más infracciones, porque lamentablemente hay cosas que se aprenden sólo de esa manera”, comenta el juez Ignacio Marín, del Primer Juzgado de Policía Local de Chillán.

Conforme al magistrado y basado en su experiencia escuchando los descargos y acusaciones de quienes a diario comparecen al estrado por causa de algún accidente, “es claro que la única razón que hay tras estos accidentes es la falta de criterio y de educación de quienes conducen. Vemos a diario personas estacionadas en doble fila, muy encima de las esquinas obstaculizando la visibilidad para quienes quieren cruzar o vehículos circulando a exceso de velocidad”.

Pero para Marín lo más común resulta ver “personas usando sus celulares mientras manejan, ni siquiera hablando, sino que usando el Whatsapp y eso es algo que se ve siempre”.

Sin políticas de restricción vehicular en las carpetas municipales ni planes de expropiación para agrandar las calles, no se asoman soluciones para este problema creciente.

A menos que “se inicie una campaña social fuerte para incentivar medidas simples, pero efectivas, como el fomentar que los vecinos que tengan a los niños en los mismos colegios compartan los autos, o cosas así, por ejemplo, en algunos países les dan un bono de incentivo a los trabajadores que vayan a trabajar en bicicleta”, apunta el sociólogo y académico de la UPV,  Kevin Villegas, quien aclara que “en todo caso, ésta es una iniciativa que por las características de nuestros vecinos, no tomarán ellos por sí mismos, se debe iniciar desde las autoridades para que ellos las consideren como válidas”.

Si por un lado Villegas opina que en ciudades de tamaño mediano como la nuestra, “aún es posible afianzar los contactos vecinales y pensar en forma colectiva”, para su colega y sociólogo de la UBB, Daniel Fuentes, “las personas miran con desconfianza a quienes les ofrecen llevarlos en sus autos, y esto por culpa del miedo que los noticiarios generan en la sociedad.

Para Fuentes, las políticas gubernamentales, a diferencia de su discurso, tienden al individualismo, “y eso es lo primero sobre lo que se debe trabajar si se quiere dar con una solución efectiva”, finalizó

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