El patriarca de Ñublense dijo adiós

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Fernando Villa 2017-03-20

“Yo soy la biblia y el patriarca de Ñublense”. Así solía autodefinirse Mario Avendaño, el gran gestor de la incorporación del elenco ñublensino al Campeonato Regional en 1958 y en 1959 al anhelado profesionalismo, quien ayer en la madrugada dejó de existir en el hospital de Chillán, a la edad de 95 años, a raíz de un cáncer de próstata y una fulminante neumonitis.


“Don Mario estaba aquejado ya el último mes de un cáncer y estaba mal. No quería recibir visitas, era su voluntad y yo la respeté. Tuvimos que llamar el pasado miércoles al SAMU  porque se estaba ahogando y perdió la conciencia. Sus familiares decidieron que sus restos se queden en Chillán”, detalla Cristián Riquelme, propietario del Hotel Claris, donde Avendaño vivió por más de 50 años.


“Don Mario vivió por años en nuestro hotel, desde cuando estaba ubicado en la Plaza de Armas, y después se vino al anexo que está ahora en 18 de Septiembre. Vivió con sus hijos cuando se separó de su esposa”, agrega Inés Castelleto, suegra de Riquelme y cercana a Avendaño.

INMENSO LEGADO
Su aporte a la institución centenaria fue trascendental, porque encabezó todas las gestiones para que dejara el amateurismo e ingresara a la liga profesional.


En 1944, tras arribar a Chillán proveniente de Linares como capitán de Ejército, organizó en 1957 el primer Nacional por Invitación en el gimnasio de la Escuela Normal.

Un año más tarde, tomó las riendas del club y propició su ingreso al Campeonato Regional de Concepción. En 1959 logró el ingreso de Ñublense al profesionalismo, aportando gran parte del dinero se su retiro para armar el plantel profesional.


“En esos años significó mucho dinero y apechugué, la mitad de mi retiro lo puse en este desafío, nunca lo he sacado en cara porque al fútbol le agarré cariño. Teníamos que pagar sueldos, movilización, hoteles, financiar todo con plata del bolsillo”, evocó en la última entrevista que le dio a LA DISCUSIÓN en agosto del 2016.


Fue el gran impulsor de la campaña del tablón para habilitar el Estadio Seminario, donde Ñublense hizo de local en su estreno mientras se habilitaba el Municipal.


Avendaño no solo fue el primer presidente del club en la era profesional. Además, fue un destacado gerente técnico del Rojo, de Green Cross de Temuco y Deportes Concepción. Sus últimos años los vivió entre Chillán y Quilpúe, apegado a sus inseparables amigos del Mercado, con quienes compartía sus buenas “pichangas” hablando de fútbol.

DEJÓ HUELLA
Eduardo Cortázar, ex jugador de Ñublense y amigo de Avendaño, resalta su legado. “Era un hombre íntegro, de carácter y disciplina, con gran ojo para elegir jugadores.

Por eso después fue gerente técnico de Green Cross, club al que me vendió, y Concepción. Tuve la suerte de cultivar una amistad con él y guardo los mejores recuerdos, pero siento que no se reconoce su gestión”, precisa.


El ex timonel y actual alcalde de Chillán, Sergio Zarzar, es categórico: “Mario fue fundamental para que Ñublense escalara posiciones en el fútbol y llegara al Regional y luego al fútbol profesional”.


Sus restos están siendo velados en la Catedral de Chillán y sus funerales serán mañana al mediodía en el Cementerio Parque del Recuerdo.

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