La Discusión cambia

Por: La Discusión 11:30 AM 2017-03-19

Los cambios han sido un motor de continuo impulso para LA DISCUSIÓN, que desde su fundación, el 5 de febrero de 1870, se propuso acompañar el crecimiento y progreso de Ñuble. Sus primeros números eran unas enormes cuartillas con avisos publicitarios e información oficial sobre propiedades, herencias y reclutamiento de militares. Al poco tiempo, sin embargo, evolucionó hacia contenidos literarios y políticos, incluyó ilustraciones, constituyéndose en uno de los diarios fuera de Santiago más originales de su tiempo.  

Desde entonces, la historia de las innovaciones periodísticas de LA DISCUSIÓN suma más aciertos que fracasos. Solo así se entiende la actual vigencia y centralidad del que hoy es el segundo diario más antiguo del país y el tercero en Sudamérica.  El nuevo diseño que les presentamos hoy adscribe a esta herencia y es el resultado de un proceso que involucró a profesionales de distintas áreas y un profundo análisis de lo que quieren nuestros lectores y las posibilidades que nos otorgan los más modernos programas del diseño de información. 

Sin embargo, en esta nueva estética, no nos hemos olvidado de la tradición. Un editorial del 5 de febrero de 1999, del ex director y Premio Nacional de Periodismo, Tito Castillo, decía que el cuño del diario obraba como la bandera de un navío, que se bastaba por sí misma para legitimar el contenido de las bodegas. Por lo mismo, el logotipo rescatado de la década del 40, continúa como nuestra principal insignia. Un diario con personalidad se define no solo por lo que publica, sino por cómo lo publica y el rediseño que les presentamos hoy ratifica el compromiso de ofrecer una experiencia de lectura más atractiva y pura de los hechos de actualidad, con el objetivo de que los ñublensinos sigan conociendo e interpretando por sí mismos los más variados fenómenos que conciernan a su sensibilidad e intereses. 

Hoy LA DISCUSIÓN puede señalar con orgullo que aún en medio de un proceso de cambios tecnológicos que ha provocado una situación de crisis en la industria cultural, su circulación general sigue incrementándose, al mismo tiempo que se ha producido un exponencial crecimiento de su edición digital, confirmando que los esfuerzos volcados a la innovación permanente siguen contando con la lealtad de lectores y avisadores y además están consolidando nuevas audiencias. 

Sabemos también de la confianza de nuestros lectores y del rol y responsabilidad en la contextualización de informaciones que en su aislamiento podrían carecer del sentido suficiente que otorga el trabajo de un equipo periodístico reconocido por su perseverancia profesional. Seguiremos este rumbo trazado por los fundadores y su actual propietario, la Universidad de Concepción. Y lo haremos con la experiencia de una institución que viene desde tiempos que precedieron al cine, al automóvil, al avión, a la radio y a la televisión e Internet, y con el mismo vigor con que ha sabido adaptarse, sin pausas, en todas las etapas de su evolución.

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