[RetroDiario] “Finaito Raimundo” cumple 115 años de devoción

Por: Carla Aliaga Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-03-18

Chillán, ciudad de larga tradición histórica, tiene lugares y personajes que hablan de una urbe antigua, llena de misticismo y devoción popular.

A orillas de la carretera en la entrada norte existe un paisaje ritual que rompe con los esquemas: en este lugar se encuentra la animita del “Finaito” Raimundo Venegas”.

Velas, objetos, piedras talladas con epitafios y agradeciendo “al favor concedido” forman parte del espacio, que partió con una animita y que con el correr de los años los propios devotos han incrementado el número, atiborrando el lugar.

Sus creyentes le otorgan poderes milagrosos a la animita instalada tras la muerte, a principios del siglo pasado, del comerciante Raimundo Venegas Zúñiga, de 30 años, cuyo negocio se encontraba emplazado en la localidad de Ninhue. Mientras salía desde Chillán fue asaltado y asesinado por un bandolero, hace casi exactos 115 años, el 17 de marzo de 1902.

“Este fanatismo nace como la mayoría de las devociones populares en todo el país. La muerte trágica de una persona implica la idea no solo de querer rememorarla, sino que mientras más trágica es convierte a esa persona en una suerte de santo popular, no oficial. Lo que hace una muerte trágica por ejemplo de un adulto, es redimirlo de las fallas que puede haber tenido en vida”, argumenta el Doctor en Historia Marco León, académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío. 

Añade que “de ahí nace la idea de instalar estas capillas en miniatura y poner velas. Por una parte para querer recordar a la persona y por otra para rendirle un culto no oficial”.

Mediador válido

Son muchas las personas que han visitado más de una vez la animita del “Finaito Raimundo” y todas ellas por las más variadas razones. Algunas lo hacen por curiosidad, otras por probar, otras por una verdadera fe. En esta devoción y peregrinación se han ido mezclando elementos tales como la superstición, la magia y la creencia en los milagros, ya que la mayoría de sus creyentes espera que se concrete ese hecho sobrenatural, un milagro que a esta animita se le ha encomendado y que de acuerdo a su fama lo va a cumplir.

“En la medida en que se presenta una coincidencia de lo que la gente le solicita al muerto y esa misma comunidad interpreta que este le está cumpliendo, es lo que hace que ciertas figuras tengan más permanencia en el tiempo respecto de otras. La religiosidad popular se manifiesta en que tú pides algo y esperas que a quien le solicitaste te responda, y ojalá rápido”, sostiene el historiador de la UBB.

El obispo Carlos Pellegrin explica que la Iglesia apoya la devoción popular. “Es importante para nosotros estar cerca de aquellas personas que veneran a nuestros difuntos en lo que llamamos las ‘animitas’, es de todo cristiano recordar que estas, al igual que los santos y santas de la Iglesia, y también la Virgen María. Nos orientan hacia Jesucristo, él es la culminación de nuestra devoción popular”, precisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

900 pesos le robaron al malogrado comerciante cuando se dirigía a Ninhue.

30 años tenía José Raimundo del Carmen Venegas Zúñiga cuando lo mataron.

 

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