Ñuble: cartera de inversiones en hidroeléctricas suma US$717 millones

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-03-18

Los proyectos de generación hidroeléctrica en Ñuble suman una inversión estimada en US$717,8 millones, sin embargo, de las 15 iniciativas que existen, solo dos están en construcción: la central Ñuble, de Eléctrica Puntilla, en San Fabián; y la minicentral de pasada El Pinar, de Aaktei Energía, en Yungay.

En cuanto a las 13 restantes, 11 ya cuentan con su aprobación ambiental, la mayoría hace más de dos años, sin embargo, aún no comienzan su construcción. En tanto, dos proyectos se encuentran en evaluación en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA): Halcones y Radales, ambas de Aaktei.

A todas estas iniciativas se suma la única que está operando: la central de pasada Itata, de Eléctrica Puntilla, que fue inaugurada en junio del año pasado y se ubica junto al salto del Itata, en Yungay.

Desde el Gobierno, la seremi de Energía, Carola Venegas, destaca el gran número de iniciativas de energías renovables no convencionales en Ñuble, un fenómeno que se observa en otras regiones también y que permite diversificar la matriz energética con fuentes limpias. 

Y es que a los 20 MW de potencia de la central Itata se sumarán los 319 MW que aportarán los 15 proyectos cuando estén operando.

Venegas hizo hincapié en el gran potencial de la zona para el desarrollo de más proyectos de este tipo.

Según un estudio encargado por el Ministerio de Energía, la cuenca del Itata -Provincia de Ñuble- tiene un potencial de generación de 519,3 MW a partir de fuentes hídricas, el que se podría aprovechar con la construcción de 58 centrales, principalmente medianas y pequeñas.

Hace 30 años la matriz de generación era 80% renovable, con un protagonismo de la hidroelectricidad, mientras que el componente térmico apenas alcanzaba un 20%. En 2016, sin embargo, el componente térmico alcanzaba un 60%.

Según expresó la seremi de Energía, “hoy, gracias al avance tecnológico y también a las señales que desde el ministerio hemos entregado a través de nuestra Agenda de Energía, estamos en condiciones de revertir esa tendencia”.

Desincentivos

Este mes el empresario Pedro Matthei, controlador de Aaktei Energía SpA, que construye la pequeña central El Pinar en el río Cholguán, ingresó a tramitación el estudio de impacto ambiental de la minicentral Radales, que se pretende emplazar en la zona alta del río Diguillín.

Matthei, quien ha sido muy crítico de la excesiva burocracia estatal en instituciones como la Dirección General de Aguas (DGA), lo que retrasa el desarrollo de proyectos de generación, reconoció que “existen leyes de fomento a las energías renovables no convencionales y planes de la autoridad central para agilizar las inversiones sustentables. Eso sin duda es un avance. En adelante, sería bueno simplificar las tramitaciones en diversos organismos públicos, tales como, por ejemplo, Vialidad y DGA, los que muchas veces se convierten en cuellos de botella, retardando a veces durante años inversiones importantes para las comunas”.

Según el empresario, “hay buenos ejemplos de organismos públicos que se han modernizado y trabajan de manera efectiva y eficiente. En consecuencia, hay mucho espacio para optimizaciones y la mejor forma de abordarlo es por medio del trabajo público-privado”.

Otro aspecto que planteó Matthei son los tiempos de tramitación en el SEA. “Los plazos de evaluación ambiental suelen ser muy largos para proyectos de energía. Una forma de reducirlos es capacitando al revisor responsable del SEA en cada tecnología, de modo de que puedan conducir la discusión con conocimiento y liderazgo”.

También han aparecido otros factores coyunturales que han reducido el interés por invertir en proyectos pequeños. “La reciente baja en el precio de la energía y las restricciones de transmisión eléctrica que aún existen en el país, han incidido en la decisión de postergar muchas inversiones. El mercado eléctrico se está adaptando a una nueva realidad, en donde se deberá ser muy eficiente para ser competitivo”, precisó.

Los altos montos de las inversiones en transmisión, en tanto, siguen siendo un desincentivo para el desarrollo de proyectos pequeños. En ese sentido, la planificación territorial y la asociatividad de los pequeños inversionistas puede ser una respuesta.

Un buen ejemplo de lo anterior son los siete pequeños proyectos de VHC Ingeniería en Yungay, específicamente en los ríos Trilaleo (cinco) y Dañicalqui (dos), cuya potencia individual no supera los 3 MW, todos los cuales cuentan con aprobación ambiental, pero aun no se construyen.

Rechazo de ambientalistas

Pese a tratarse de energías limpias, estos proyectos también tienen detractores, quienes aseguran que todos los proyectos energéticos tienen impactos, y que incluso las minicentrales de pasada embalsan aguas.

En ese contexto la central Ñuble y el proyecto de embalse Punilla, que considera una central de 94 MW, son las iniciativas que más resistencia han generado entre algunos habitantes y empresarios turísticos de San Fabián, principalmente porque se emplazan en una zona de alto valor natural, que es parte del corredor biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja, declarado Reserva de la Biósfera.

Situación similar es la que enfrentan las minicentrales Halcones y Radales, ubicadas a pocos kilómetros de la Reserva Nacional Ñuble y del Valle Las Trancas. De hecho, Halcones ya suma 39 meses de tramitación en el SEA.

Organizaciones como Ñuble Libre y empresarios de Las Trancas plantean que estos proyectos no contribuyen al desarrollo del turismo y amenazan seriamente el hábitat de especies protegidas. 

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