Emergencia: piden praderas para alimentación de abejas

Por: José Luis Montes Fotografía: JLMV 2017-03-18

Buena cantidad de público y más de un centenar de apicultores llegaron al cierre de la Feria Apícola Copelec del Paseo Arauco, donde el productor y directivo gremial Pablo Neira, de Ránquil, informó que los apicultores del secano costero están pidiendo al Seremi de Agricultura la disposición de un programa de emergencia por los incendios de enero, que permita alimentación para las abejas de la zona del secano interior que resultó desvastada en su flora y fauna por los incendios de enero.

Neira explicó que esta inquietud la han hecho llegar a las autoridades del agro, como también al presidente de Copelec, Manuel Bello,  y que la propuesta es hacer praderas de doble propósito -forraje animal y floración para abejas-  con raps, que tiene la particularidad de un rápido crecimiento.

“El problema es al parecer la escasez de semillas, pero creemos que la autoridad puede solucionar eso, lo que sería un buen apoyo a la recuperación de la apicultura en estos momentos difíciles”, comentó.

La solicitud la divulgó en la charla en que el Instituto Forestal, Infor, a través de María Paz Molina, informó su programa financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR),  “Flora Melífera para Mejorar en Negocio Apícola del Bío Bío”. 

Se trata de una iniciativa que se desarrolla desde hace dos años que ya ha identificado 22 especies nativas de alto interés y otras siete exóticas, que permiten establecer núcleos productivos que cuenten con un amplio período de floración para alimentación de abejas. 

Uno de los árboles nativos  con gran potencial es el quillay, que además tiene la particularidad de ser una especie endémica de Chile, que no se encuentra en otros países, lo que permite hacer una miel exclusiva del país.

El programa regional se ha aplicado con mayor rigor en la Provincia de Ñuble, con participación de 17 de las 21 comunas, y con menos intensidad en Bío Bío, Arauco y Concepción. Uno de los objetivos de la actividad es recuperar competitividad de la región en el contexto nacional, ya que ha bajado de un 46% de la participación  en la producción a solo 21% en pocos años.

Se estima que la causa es la irregularidad de los flujos de néctar, en donde la sustentación de la actividad se basa principalmente el la transumancia -como se denomina al traslado de los colmenares en busca de las flores- y que no existe una estrategia de diferenciación de mieles.

El cambio climático también ha afectado al sector, deteriorando y degradando el bosque nativo, que ya enfrenta una sequía que se prolonga por una década. La recuperación de la flora melífera nativa también representa un desafío tecnológico de propagar especies que no tienen historial de cultivo, que es una de los desafíos de Infor.

La propuesta es establecer pequeños bosques melíferos con especies nativas seleccionadas, buscar una mezcla de variedades que permita un amplio y equilibrado período de floración, más el diseño de un manejo forestal que potencie la floración. En otra área, se busca caracterizar la miel producida desde un punto de vista botánico y químico a fin de propender a un sello de denominación de origen.

Más adelante este trabajo se complementará con una caracterización de la miel producida en las unidades de producción que está instalando el proyecto en predios de apicultores. 

El proyecto considera transferencia tecnológica en manejo forestal con fines melíferos, la publicación de material técnico para apoyar a los productores de miel y dar las bases para una autogestión, donde los apicultores organizados tomen la riendas de la iniciativa. 

Bosques melíferos

En este contexto en el año 2015 se establecieron pequeños bosques melíferos para siete  apicultores, en una superficie total de cuatro hectáreas. Durante el año 2016 se aumentó en 25 hectáreas y 25 productores.

Con esto se da seguridad al cumplimiento de metas del proyecto, que es llegar a fines de 2017 con al menos 16 hectáreas con bosques melíferos de floración prolongada.
Durante el proyecto, con antecedentes aportados por los propios apicultores, se concluyó que entre las especies de interés melífero preferidas, se encuentran  el quillay,  maqui, ulmo, canelo, maitén, radal, boldo, avellana, madroño, guindo santo, peumo, robinio o acacio, tagasaste, cocolén, eucaliptu de azúcar, gomera o eucaliptu rojo, boj amarillo, aromo país, avellano chileno, tineo, pelú y notro.

Todas estas variedades, que están presentes en  la Octava Región, permiten hacer  mezclas con una floración escalonada de diciembre a mayo y han sido caracterizadas desde lo que respecta a fechas de floración y cómo se asocian a los ciclos reproductivos de las abejas.

Impacto del fuego

Respecto al difícil momento que viven los apicultores, del secano interior en especial, se hizo mención y se mostraron fotos de varios bosquetes melíferos recién plantados que resultaron arrasados por el fuego. Se informó que el Infor ya ha realizado las gestiones para replantar.

Otra charla que llamó la atención a los apicultores asistentes fue al de control de varroa y cría de reinas, a cargo del consultor argentino Vincent Toledo.

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