Censo 2017

Por: La Discusión 01:55 PM 2017-03-18

El Censo 2012 se realizó bajo la premisa que iba a ser el mejor de la historia. Pero la realidad dijo lo contrario: el proceso fue un fracaso y en este momento, en Chile no se sabe cuántos son sus habitantes, qué edades tienen, su nivel educacional o cuántos cuentan con alcantarillado o internet, entre otros parámetros. 


Aquel fallido ejercicio que incluso llevó al Presidente Sebastián Piñera a pedir perdón al país por los errores cometidos, arrojó una tasa de omisión de 9,3%, superior a todos los estándares internacionales, y con un gran número de comunas donde hubo hasta un 20% de personas sin censar. Por lo mismo, su corrección fue una de las promesas que en 2014 hizo la entonces candidata de la Nueva Mayoría y hoy Presidenta, Michelle Bachelet y que una vez elegida reafirmó su compromiso de iniciar un nuevo operativo censal y no repetir el bochorno de la administración anterior.


Sin embargo, faltando 31 días para el 19 de abril de 2017, todavía en el aire se respiran dudas, asociadas a los voluntarios que se requieren (500 mil en todo el país), a la respuesta de los funcionarios públicos, y sobre todo a la capacitación, tema que es clave para la calidad de los datos y que fue una de las principales falencias del Censo 2012.


La falta de información estadística confiable es un problema grave en Chile, que en Ñuble se percibe de manera especial, por su alta ruralidad y gran dispersión geográfica, que no se reduce sólo al Censo, sino que a información sobre empleo, pobreza, remuneraciones y producción, entre otros parámetros que sirven para saber sobre procesos sociales que ocurren a una pequeña escala en la población, ya que, con encuestas, como la Casen, por ejemplo, generalmente no se logra una representación adecuada que permita realizar inferencia de calidad sobre lo que realmente sucede en el país. 


La movilidad, entre regiones o comunas, de las personas y de los trabajadores, es uno de esos procesos sociales fundamentales para entender qué está ocurriendo con el desarrollo de los territorios, donde más importante que la migración es la conmutación, que se entiende como el viaje que hace el trabajador o estudiante para ir desde su hogar al lugar de trabajo o estudio, o las familias a los lugares de compras. Este movimiento pasó a ser importante a nivel provincial y regional, al punto que el Censo 2002 mostró que había muchos más conmutantes entre las regiones y provincias que migrantes entre ellas.


Esta pregunta fue incluida en el Censo 2012, lo que permitía estimar, por ejemplo, cuanto dejaban de crecer o desarrollarse una provincia o región, porque las familias de sus trabajadores con más altos ingresos no vivieran en la región que generaba los puestos de trabajos.


Lamentablemente, la información del Censo de 2012 fue de muy mala calidad y el Censo de 2017 no incluyó la pregunta, a cambio de reponer otra que permite identificar el sector económico del trabajador. Sin embargo, esa información, en detalle, ya se encuentra en la Nueva Encuesta Nacional de Empleo y la Casen.


De esta forma, aquellos que están preocupados del desarrollo regional y de generar políticas que ayuden a reducir las inmensas desigualdades entre Santiago y el resto del país, no podrán mostrar qué está pasando con el centralismo que extrae de las regiones los salarios más altos para alimentar una economía capitalina que ya está suficientemente obesa. Una “desafortunada” omisión. 

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