[Editorial] Plan antidrogas

Por: 02:50 PM 2016-03-26

El estudio “Consumo de drogas en detenidos” de la Fundación Paz ciudadana confirma un alarmante avance de la venta de drogas ilegales en ciudades intermedias como Chillán, que es especialmente citada cuando se refiere a microtráfico y puestos de venta de estupefacientes. Un dato relevante: entre 2010 y 2014 creció del 12% al 26% el número de vecinos que declara conocer que en el barrio donde vive se venden drogas. También, de acuerdo con la citada investigación, la situación es más grave en algunos sectores de la ciudad, donde los entrevistados han señalado que viven rodeados por “quioscos” de drogas.

Este cuadro, que revela un crecimiento del microtráfico, es precisamente el principal foco del Plan de Intervención Barrial que ha comenzado a implementarse en la ciudad. Se trata de un programa de Gobierno que incluye al Ministerio Público, al OS7 de Carabineros y a la Brigada Antinarcóticos de la PDI, que en los primeros 20 días de marzo ha realizado cinco intervenciones que incluyeron allanamientos y un número igual de detenidos por infracción a la Ley 20.000 (Tráfico de Drogas).

Merece destacarse esta estrategia antidroga, que se verá reforzada por el Plan Comunal de Seguridad, otra política pública que a nivel local también ha identificado al microtráfico como el principal problema de seguridad que sufren los vecinos de Chillán. Esta percepción es confirmada por el estudio de Paz Ciudadana, donde se subraya que la comercialización de drogas se une con la violencia y la inseguridad para asediar al territorio donde se introduce. 

Un dato adicional proporcionado por el trabajo que incluyó 2.435 casos en todo el país es que los encuestados admiten que se percibe una mayor presencia policial en los barrios, pese a lo cual la comercialización de drogas no deja de crecer. 

Precisamente, aquello está llevando a las policías a actuar con mayor planificación, posibilitada por un incremento de recursos logísticos y facultades para que OS7 y la Briant realicen sus investigaciones. Ello queda reflejado en los últimos operativos realizados en Chillán, donde hubo seguimientos que incluyeron puntos de vigilancia y oficiales caracterizados como consumidores habituales por cerca de un mes. 

Sin embargo, estos alentadores resultados no deben llevar a esperar que las soluciones dependan solo de las fuerzas de seguridad. La lucha contra la droga no puede competer exclusivamente a las fuerzas policiales, ya que el narcotráfico y sus ramificaciones, lentamente, se van extendiendo a todos los niveles de la vida social.

Paralelamente, es necesario promover con urgencia campañas educativas modernas y eficaces en la prevención del consumo y de las adicciones; fortalecer a los grupos familiares; brindar oportunidades de capacitación y primer empleo para jóvenes, al igual que acercar a los niños y adolescentes en riesgo a las actividades deportivas.

En síntesis, junto con la efectiva labor policial y judicial que comienza a dar sus primeros pasos y resultados en Chillán, se requiere también de una tarea que es eminentemente social, tendiente a desalentar la demanda de drogas y enfrentar condiciones de pobreza y abandono que termina favoreciendo la captación de vendedores y consumidores entre la población que se encuentra en situación de mayor vulnerabilidad.

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