Acceso norte ya es el "Triángulo de las Bermudas" de la Provincia

Por: Felipe Ahumada 12:15 PM 2017-03-12

El conductor profesional Armín Vidal lleva más 35 años manejando buses, camiones madereros y buses del transporte público y conoce prácticamente todas las rutas del país. Conoce además, a decenas de colegas, por lo que afirma que “todos saben cuáles son los tramos a los que los choferes les tienen más miedo, uno de ellos es allá en el desierto, donde por Antofagasta hay muchos kilómetros de casi pura recta y sin ver una sola casa en el camino; y otra parecida es la del acceso a Ñuble, por el norte de San Carlos, esa es terrible y todos saben eso”.

Las estadísticas respaldan las palabras del conductor, ya que en las oficinas de la Subcomisaría Investigadora de Accidentes de Tránsito (SIAT) de Carabineros Ñuble, hay documentos que certifican que al menos una vez al mes la unidad recibe la orden del Ministerio Público de investigar algún siniestro con resultado fatal o con algún lesionado en riesgo vital. Este año ya han muerto dos personas (una joven madre y su bebé, el 4 de enero, en Tiuquilemu), mientras que en 2016, la cifra fatal subió a ocho, “más otras varias personas que quedaron con lesiones muy graves e internados en la UCI”, apunta el teniente Christian Jorquera, de la SIAT.

La siat explica los porqué

Para los expertos de esta unidad y para los mismos conductores, los porqué son claros. Armín Vidal admite que “el sueño es el peor enemigo, ahí es donde los ojos ya empiezan a fatigarse cuando vienes desde Santiago, por el Norte, o desde Valdivia, por el Sur, y lo malo es que hay choferes que igual se la pelean al sueño para llegar lo antes posible o bien para completar más horas de conducción. Para el sueño no hay truco ni nada que sirva, solo dormir. El resto es correr el riesgo solamente”.

El chofer profesional agrega que además, en invierno la neblina del sector es espesa y que las horas de mayor fatiga para los conductores es “en la madrugada, cuando sale el Sol, y entre las 12 de la noche y las 2 de la mañana, esas horas son terribles”. En la SIAT las razones también apuntan a factores técnicos y de diseño.

El capitán Carlos Cortés, jefe de la unidad policial, detalla que “ese tramo, entre el río Perquilauquén y San Carlos, son casi 45 kilómetros de recta, lo que resulta muy fatigante y estimula el sueño al no haber curvas ni mayores incidencias a los que estar atentos, por lo que la conducción se torna más relajada y eso incide en el sueño”.

La iluminación artificial resulta insuficiente, según el experto de Carabineros, ya que aún hay muchas luminarias de luces amarillas, es decir, de una deficiente potencia, lo que convierte el tramo en un trazo peligroso, porque “hay que considerar que en ese sector hay muchas villas y caseríos, por lo que es normal, lamentablemente, que constantemente haya personas cruzando las pistas en sectores no habilitados, mucho ciclista circulando sin luces ni chalecos reflectantes por las noches, lo que es un dato muy relevante si se considera que gran parte de las personas que mueren a causa de algún accidente en este tramo son ciclistas o peatones”.

Pese a que hay  puntos de comida y de descanso en este tramo, muchos de los camioneros que recorren por el lugar, “se estacionan al lado de la pista para comer en alguno de los puestos que no tienen estacionamientos y que lamentablemente, son muchos en ese sector”, completa el capitán, quien advierte que “en la Petrobras y en la misma SIAT hay sectores habilitados para descansar o estacionarse para dormir, nosotros hasta les prestamos baño a los conductores, pero lamentablemente, casi nunca llegan vehículos a estos puntos”.

En cuanto a las luminarias, personal de la concesionaria Ruta del Maule ya está trabajando en el cambio de tecnología a luminarias led, muchos más potentes y de luz más clara, en todo ese tramo, pero también la empresa agregará más luminarias en lugares en donde hoy no existen.

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