Financiamiento del PDA

Por: La Discusión 11:30 AM 2017-03-12

Cuando se trata de la contaminación atmosférica que afecta a Chillán, a menudo los anuncios han contrastado con la frustrante inexistencia de los hechos, mientras la ciudadanía ve frustradas sus expectativas de contar con una política pública que aborde de forma integral el problema. Lo ocurrido esta semana, se enmarca en esta constante, donde la ciudadanía ve que lo proyectado inicialmente tiene tan solo un valor relativo. 

En efecto, la confirmación de que los recursos con que cuenta el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) en su segundo año de vigencia son insuficientes para cumplir las metas anuales previstas cuando se lanzó, es una pésima noticia para todos los que vivimos en la intercomuna Chillán-Chillán Viejo, pues no se trata de un ajuste coyuntural, por una eventual falta de fondos este año, sino de un problema estructural. En otras palabras, el PDA carece de un financiamiento garantizado, como debería ocurrir con cualquier política pública que aspire a cumplir sus objetivos en los plazos trazados y comprometidos con la ciudadanía.  

Su activación, el año pasado, fue una señal de voluntad política, ausente años atrás y que fue valorada en su momento, en cuanto comprometía a las autoridades a avanzar en soluciones permanentes y de largo plazo, partiendo por cambiar 20.000 antiguas y deficientes estufas a leña, por otras de moderna tecnología y más amigables con el ambiente. La meta cuando se promulgó el documento era cumplir al menos con 2.000 de estos beneficios al año, y así llegar al 2026 con la política cubierta al 100%.

Cumplir esta expectativa, que las mismas autoridades alentaron, era entonces la primera gran prueba para saber cuán genuino era el empeño gubernamental.
El problema es que en 2016 solo pudieron cambiarse 228 aparatos, lo que en términos porcentuales representa apenas un 11,4% de los 2.000 que se planteaban anualmente y este año la proyección no es mejor, pues la seremi de Medioambiente admitió que solo cuenta con recursos para entregar 560 calefactores en 2017 (28% de la cuota anual), razón por la cual, tendrá que recurrir a alternativas de financiamiento externo, como postular a recursos del Gobierno Regional, para aumentar sustancialmente ese número y llegar a los 2 mil prometidos.

Este desencuentro entre lo proyectado y lo que finalmente puede concretar la política pública es una pésima señal para la ciudadanía y trasluce la evidencia de que la convicción sobre su prioridad es débil, pues en la práctica la respuesta al financiamiento siempre estará sujeta a la precariedad de la ocasión.

La inexistencia de una real voluntad del nivel central para enfrentar un problema que ocurre a cientos de kilómetros de la capital y que por lo mismo tiene una importancia relativa para quienes deciden el destino de los recursos de la Nación, queda una vez más en evidencia con esta imperfecta estrategia, cuya fragilidad financiera también se repite en otras ciudades, como Temuco, Rancagua y Osorno.  

EL PDA de la intercomuna Chillán-Chillán Viejo supuestamente contiene el mejor repertorio de lo propuesto por expertos del Gobierno para mejorar el aire tóxico que respiramos durante la mitad del año y su objetivo, el único que importa, es la salud y el bienestar de las personas, siendo secundario el costo, lo mismo que las decisiones económicas que se necesitan para ello.
 

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