Gestión municipal

Por: 04:05 PM 2017-03-11

Las municipalidades son la primera cara del Estado ante los ciudadanos y por lo tanto son percibidas como claves para la comunidad en áreas complejas como seguridad ciudadana o educación, en cuestiones cotidianas y simples como recolección de basura o en resolver una serie de permisos administrativos. En Chile hay 345 (21 en la provincia de Ñuble), todas regidas por las mismas leyes y normas.

Su relación con la ciudadanía ha ido evolucionando de la mano de los cambios experimentados por nuestra sociedad, sobre todo a partir del mayor acceso a la información pública y la forma en que se ejerce el control de las autoridades locales y el escrutinio público sobre los municipios. El parámetro de comparación de estas entidades ya no es solo el municipio vecino o la autoridad anterior, es también el sector privado, las empresas y la manera de gestionarlas. 

Si se pudiera hacer un parangón con el mundo empresarial es posible que se encuentre un director o presidente corporativo asimilado al alcalde y una suerte de directorio que cumple una función de control y entrega de lineamientos generales que se parece al Concejo Municipal. El administrador municipal hace la suerte de un gerente general y por supuesto están los trabajadores. 

Si bien, se podría señalar que hay una semejanza en cuanto al tipo de organigrama, al momento de analizar las funciones, responsabilidades y estilo de gestión, surgen grandes diferencias. 

Un primer aspecto que hay que tener en cuenta es que existe un principio en derecho público que constituye una limitante al momento de ejercer esta comparación, ya que en el Estado sólo se puede hacer aquello que está permitido expresamente por la ley, en cambio en el mundo privado se puede realizar todo, salvo lo que está prohibido. 

Esta diferencia es la que, por ejemplo, impacta negativamente en el sistema de evaluación y posibilidad de desvinculación de funcionarios que no realizan adecuadamente su labor. El estatuto administrativo que obliga a realizar un sumario antes de un despido, las calificaciones que normalmente no permiten discriminar, ni menos incentivar a los buenos empleados, generan un círculo vicioso que afecta la calidad en la atención y el trabajo. 

En definitiva, el esfuerzo personal no puede ser debidamente recompensado, además que los sueldos se determinan por ley y la antigüedad juega un rol importante, incluso más que la eficiencia. 

En una empresa, en cambio, se permite un grado de flexibilidad que premia el trabajo bien hecho, permite la recompensa y también la posibilidad de desvinculación ante un mal desempeño es posible con mayor facilidad. 

Esta práctica ha traído serios problemas a la gestión municipal y ha forzado lo que se han llamado las plantas paralelas con profesionales a honorarios que cumplen las mismas funciones que los trabajadores de planta, aumentando los costos y produciendo, muchas veces, problemas políticos. 

Esta menor libertad del mundo público, pone trabas en ocasiones para incorporar sistemas innovadores de gestión, lo que terminan perjudicando a los vecinos. 

Sin embargo, no toda la responsabilidad se le puede atribuir a la legislación, también se puede realizar una buena administración a pesar de las trabas legales. Ello supone que se incorpore al Concejo más allá de lo estrictamente regulado, entregándole un mayor compromiso en las decisiones estratégicas de la comuna. También se requiere de un alcalde con capacidad de liderazgo y motivación que supere las dificultades propias del sistema público y dirija a su equipo hacia una buena gestión.

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