100 hijos de inmigrantes acoge el sistema escolar chillanejo

Por: Jorge Chávez Fotografía: Fernando Villa 2017-03-11

“En Santa Cruz también llueve harto como acá, pero no hace mucho frío”, comenta Stephania Arce, mientras se desata en Chillán una copiosa lluvia de verano, que hace recordar que el otoño está cerca.

La niña de 12 años, originaria de la capital económica de Bolivia, explica que las temperaturas mínimas extremas que se viven en Chillán no se comparan con las que definen el clima de su tierra natal, inmersa en la zona tropical del país altiplánico.

Hace aproximadamente cuatro años que la adolescente llegó a Chile junto a su pequeño hermano John, de entonces cuatro años de edad, gracias a las gestiones hechas por su mamá, quien arribó previamente al territorio nacional.

En más de una oportunidad el cabello largo de Bryan Cepeda fue tema de conversación para sus curiosos compañeros de curso, especialmente cuando recién se integró al sistema educativo chillanejo.

Preguntas como ¿por qué se lo dejaba crecer tanto hasta casi llegar a la altura de sus codos? o el ¿hasta dónde se lo iba a dejar crecer?, eran recurrentes.

Luego de tres años de estar estudiando en la Escuela Juan Madrid Azolas, el estudiante ecuatoriano nacido en la localidad de Otavalo se siente integrado en la ciudad y en el establecimiento educativo, aunque admite que desea ir de visita a su comunidad.

“Me gusta Chillán y siempre me he llevado bien con mis compañeros; pero sí me gustaría ir a ver a mis abuelos que están en Otavalo”, comenta el niño de 13 años.

Stephania y Bryan son dos de los casi 100 alumnos extranjeros matriculados en los establecimientos educacionales de la ciudad, según las estadísticas del Departamento Provincial de Educación (Deproe) Ñuble.

El desagregado de la cifra indica que en los locales municipales el número es de aproximadamente 42, en los particulares y subvencionados hay una cifra similar, mientras que una veintena está en proceso de validación de estudios para integrarlos como alumnos regulares del sistema.

Crecimiento
11 inmigrantes acoge la céntrica escuela Juan Madrid Azolas, grupo conformado por argentinos (cuatro), bolivianos (dos), ecuatorianos (dos), un colombiano, un mexicano y un peruano, de acuerdo a la información entregada por la directora Ingrid Villa.

El local de enseñanza básica, junto a la Escuela México (13), Reyes de España (11) y Liceo Marta Brunet (siete), es uno de los centros de la comuna con más presencia de niños y adolescentes nativos de otros países.

Respecto al liceo, hasta diciembre pasado contaban con una matrícula de siete niñas inmigrantes agrupadas en dos paquistanís, dos venezonalas, una española, una brasileña y una boliviana.

Ingrid Villa explica que el evidente aumento en el flujo de extranjeros a Chillán se hace evidente en la escuela que dirige, toda vez que hace cuatro años no contaban con ningún alumno de otra nacionalidad.

Este fenómeno social, aclara la profesora, les ha planteado el reto de identificar y reconocer los factores educativos, culturales y políticos inclusivos para ser aplicados por las escuelas receptoras como la suya, a través de experiencias que visibilicen prácticas de educación intercultural a nivel básico que promuevan y favorezcan los procesos de afirmación e inserción de niños(as) y jóvenes inmigrantes al sistema escolar.

La profesora afirma que la experiencia en su comunidad educativa ha sido positiva, debido a que se han preocupado de ir adaptando estrategias para que se sientan a gusto y hacer que se mimeticen con el resto y se expresen, evitando de esta manera la discriminación con su invisibilización. 

“A nosotros y a los niños les llama la atención de que ellos mantienen sus costumbres, vestimenta y la forma como llevan el pelo por ejemplo (...) particularmente no aceptamos que lo lleven largo, pero cuando nos vimos con estos casos tuvimos que explicarles a los niños de acá por qué a ellos se les permitía y les hicimos entender que no es algo que se les antoje, sino que es parte de su cultura”, explica.

La directora aclara que, como una manera de profundizar la inclusión de los inmigrantes, desde hace dos años vienen celebrando días de multiculturalidad en la escuela, en donde se resaltan las danzas, música y vestimenta de las nacionalidades de origen de los estudiantes extranjeros.

“La idea es practicar la inclusión y hacerla parte de la vida de nosotros como adultos y la de los niños, para que aprendan a respetar al otro sin mirar ninguna condición de raza, sexo, situación económica o nacionalidad(...) todo esto nos está dejando como enseñanza la convivencia con los alumnos inmigrantes”, recalca.

Si bien por ahora no existe un trabajo académico que muestre la realidad actual del fenómeno migratorio en los establecimientos educativos chillanejos, Ingrid Villa adelanta que está realizando un Magister en Educación en el que tratará sobre el tema.

Los resultados que ha encontrado con su investigación hasta el momento es que la cantidad de extranjeros en el sistema municipal ha aumentado en un 50% desde el año 2015.

“Mi investigación a lo primero que apunta es a realizar una estadística que no existía en Chillán. También quiero analizar lo que están haciendo las escuelas para lograr la inclusión y lograr que a donde lleguen, se sientan acogidos”, sostiene Villa y añade que los resultados le permitirá elaborar un claro panorama sobre lo que se está poniendo en práctica y lo que se tendría que aplicar para mejorar el ambiente escolar, ya sea con políticas educativas o incluso comunales.

Aprendizaje
La población de extranjeros ha crecido sustancialmente en los últimos años, según informa la oficina de Extranjería de la Policía de Investigaciones (PDI) de Chillán.

De acuerdo a la policía civil, el número de personas nacidos en otro país pasó de unas 400 en 2012, a unas 900 en este año, realidad que invita a la repartición pública de educación a prepararse para un importante aumento en los próximos años.

Para el jefe de la Dirección de Educación Municipal (DAEM) de Chillán, Nelson Marín Ávila, el proceso de integración de estudiantes extranjeros ha sido positivo y enfatiza que no solo los niños están contentos en sus escuelas y liceos, sino que también las familias.

“Nuestras escuelas trabajan la inclusión integrada hacia la convivencia escolar, tratando de lograr la coexistencia y enfrentando creativamente cada uno de los desafíos pedagógicos. El idioma aún no ha sido un problema, ya que el mayor flujo de inmigrantes a nuestra ciudad viene de América Latina, especialmente de Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela”, resalta.

El funcionario subraya que, en el caso de que se identifiquen problemas al interior de los centros de enseñanza, se utilizarán estrategias y experiencias exitosas realizadas en Santiago, como por ejemplo, integrando padres y docentes que ayuden, apoyen y asistan a los estudiantes favoreciendo la comunicación.  

Nelson Marín aclara que la creciente ola migratoria en Chillán del presente siglo está generando un escenario distinto y admite que aún se encuentran en proceso de aprendizaje. 

“Sabemos que aún estamos en pañales, estamos trabajando de manera intuitiva frente a estos contextos interculturales instalados en nuestras aulas. No existen políticas públicas educativas frente a este fenómeno que comenzó con la globalización y, sin duda, ellos son un aporte a nuestro sistema educativo”, reitera el director del DAEM Chillán.

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