[Editorial] Alertas por Región de Ñuble

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:20 AM 2017-03-09

Después que el proyecto de ley que crea la Región de Ñuble fue aprobado por amplia mayoría en el Senado, el pasado 10 de enero, se esperaba que su tramitación en la Cámara de Diputados continuara igual o incluso más rápida, pero la última sesión de la comisión de Gobierno Interior de la Cámara Baja mostró que probablemente no será así y que bajar la guardia en el lobby político y en la argumentación técnica serían una muy mala y peligrosa decisión.   

La cita realizada el pasado martes abrió un flanco que de seguro aprovecharán quienes se oponen a esta iniciativa y que dice relación con la negativa del gobierno a modificar la conformación territorial, después de las solicitudes que hicieron Coihueco y Quillón, que quieren cambiar su ubicación de las provincias de Diguillín e Itata, a las de Punilla y Diguillín, respectivamente. 

Argumentos relativos a identidad, pertenencia a los territorios productivos, y principalmente, distancia respecto de las capitales provinciales (Quillón está a 15 kilómetros de Bulnes, capital de Diguillín, pero pertenece a Itata, cuya capital Quirihue se ubica a 105 kilómetros) no convencieron a la Subsecretaría de Desarrollo Regional, que el martes en la comisión la Cámara contestó con una negativa basada en aspectos como el peso demográfico, pertenencia a los territorios asociativos y equilibrio territorial.  
Este rechazo a cambiar el proyecto a varios diputados presentes en la comisión les pareció una rigidez excesiva, como también una falta de escucha de estas comunas y en definitiva de sus ciudadanos, que finalmente son los que deben beneficiarse con la creación de la nueva región. Por lo mismo, solicitaron al menos dos nuevas sesiones para escuchar a más actores. 

La crítica anterior, sin embargo, no justifica cuestionar el fondo del proyecto, que es precisamente el riesgo que se abre si este rechazo de la Subdere a modificar el proyecto persiste y el lobby penquista lo amplifica, generando una innecesaria tensión que en nada nos beneficia a nosotros y sí mucho a los que no quieren ver a Ñuble como un territorio independiente y con capacidades políticas y administrativas para decidir su propio destino. 

Ante este escenario parece oportuno entonces que los diputados escuchen a organizaciones locales que refuercen los fundamentos del proyecto, como las universidades, la Cámara de Comercio y la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble, no para contradecir a Coihueco y a Quillón, sino para contrarrestar la ofensiva de los gremios penquistas y de parlamentarios que se oponen a la iniciativa ñublensina, entre ellos el diputado (DC) Marcelo Chávez, quien pasará a presidir la comisión y que pese a haberse declarado neutral en una entrevista a nuestro medio a fines de 2016, ha demostrado con sus intervenciones una disposición completamente distinta. 

Pero sin duda es el Ejecutivo quien tiene la llave para destrabar esta situación, donde evidentemente es imposible dejar contentos a todos y no afectar los plazos establecidos para la tramitación del proyecto, cuestión que parece ser de alta prioridad para la Subdere. 

Reestudiar las solicitudes de ambas comunas, revisar perspectivas de análisis demasiado ancladas en aspectos cuantitativos y no cerrarse a soluciones innovadoras en la conformación provincial, que permitan acercarse a los objetivos estratégicos generales, pero también a los intereses locales, aparecen como el camino adecuado para intentar superar este episodio que puede parecer uno más en la trayectoria que debemos cumplir para convertirnos en Región, pero que si no es bien gestionado tendrá un efecto negativo, tanto desde el punto de vista de la estrategia política para sacar adelante el proyecto, como en la calidad de vida de los habitantes de Quillón y Coihueco.

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