Confirmación del PDA

Por: La Discusión 04:05 PM 2016-03-25

Tras haber partido su elaboración en junio de 2013, el documento, con el que se combatirá la polución intercomunal por consumo de biomasa está a un paso de ser publicado, tres años después de que se plasmaran sus primeras líneas.


En efecto, ayer el subsecretario de Medio Ambiente, Marcelo Mena, adelantó a LA DISCUSIÓN que la promulgación y entrada en vigencia del Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) de Chillán y Chillán Viejo sería en abril próximo 


La estrategia medioambiental que busca disminuir las emisiones de material particulado fino (MP2,5), considera medidas estructurales como la aislación térmica de viviendas, el recambio de estufas, la ampliación de la oferta de leña seca y de calidad y un moderno mecanismo para proyectar el comportamiento de la contaminación en la intercomuna. Además, y ocupando un lugar relevante en la planeación, se contemplan campañas de educación y fiscalización de la población, pues como bien advierte la autoridad de gobierno, se trata de un problema de salud pública cuya solución está en manos de los propios chillanejos. 


Naturalmente, se necesita implementar un plan de descontaminación mediante un decreto, sin embargo, este documento será letra muerta en la medida que no se asuma la relevancia de este tema, entendiendo que este bien superior está por sobre consideraciones individuales, como las económicas. 


Sin embargo, frente a estas medidas de futura implementación ya han comenzado a surgir algunas críticas de quienes precisamente se verían afectados por éstas, lo que si bien es lógico, puesto que las medidas podrían significar elevar los costos de algunas actividades económicas, es conveniente entender que en el marco de la vida en sociedad, en ocasiones dichos costos deben ser asumidos en función del bien común, que en este caso está representado por la salud pública. 


Es por lo anterior que para alcanzar el objetivo propuesto por el plan, es indispensable la colaboración de la ciudadanía, ya que por muchos esfuerzos que se pongan en la tarea de fiscalizar, esta labor siempre será insuficiente. 


Es más, los recursos humanos y materiales destinados a la fiscalización son siempre escasos en comparación con el número de infractores. De ahí la importancia de la educación ambiental y de los incentivos económicos destinados a la adopción de conductas limpias, pero junto con ello, se deben definir multas que generen una efectiva disuasión de la infracción. 


En esa misma línea, el Estado debe procurar que las familias más vulnerables puedan acceder a sistemas de calefacción con fuentes menos contaminantes, las que actualmente representan un costo mayor, como la electricidad, el gas licuado de petróleo y el gas natural. 


La adopción de políticas a nivel nacional, tendientes a la reducción de los costos de estos combustibles, también debe ser prioritaria. En cuanto a la leña, la regulación de su comercialización es indispensable, y si bien se establecen criterios estrictos, como un nivel de humedad no superior al 25%, la experiencia señala que el rol fiscalizador no solo debe recaer en el Estado, sino que también en los consumidores. 


El próximo mes entrará en vigencia el decreto con el plan de descontaminación, sin embargo, el cambio de actitud de la población será un proceso más lento, donde si bien las políticas públicas pueden ayudar, lo más importante es la voluntad de los habitantes por hacer de la ciudad un ambiente limpio. 

 

 

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