¿Cómo enfrentar los problemas más comunes de los vehículos?

Por: Ladiscusion.cl Fotografía: Agencia Uno 2017-03-02

Revisiones periódicas y prevención son el principal consejo para no tener que lamentar situaciones negativas frente al volante. Así lo afirmó el Docente del Área Mecánica de INACAP Concepción-Talcahuano, Héctor del Pino, quien aseguró que siempre se sugiere tener elementos de recambio, tales como luces, fusibles y relés; además de portar una caja de herramientas con elementos necesarios para hacer una reparación menor en carretera.

“Los principales problemas se asocian a una baja o nula mantención por parte de los usuarios de vehículos automotrices, quienes sólo se restringen a colocar combustible y cambiar aceite. También se suma la antigüedad del vehículo, y al descuido de algunos aspectos de la mantención preventiva. Uno de los errores es que los usuarios se preocupan de solucionar problemas cuando el vehículo falla, cuando en realidad lo adecuado es prevenir”, advirtió el docente de INACAP Concepción-Talcahuano.

Según detalló el profesional, entre los problemas más comunes que se pueden presentar se destacan:

-Pinchar un neumático: Esta situación puede ocurrir en cualquier momento, sin embargo, las probabilidades aumentarán si la vida útil de este elemento está acabando. Por ello es importante medir las huellas, las que deben tener una profundidad mínima de 1,6 mm. Si está al límite se sugiere reemplazar a lo menos de a pares, por ningún motivo uno sólo.

-Reventón de un neumático: Esto es más riesgoso que lo anterior. Por ello también es importante revisar la calidad del neumático, la velocidad, la temperatura ambiente y la calidad de la superficie de rodado. Todos los neumáticos tienen especificaciones que deben tenerse en cuenta y por ningún motivo revisar el inflado de ellos cuando están calientes por mucho rodado. Si se revienta un neumático, el vehículo pierde la trayectoria de un modo imprevisto y brusco, hay que tratar de mantener firmemente la dirección y detenerse en un lugar seguro.

-Calentamiento del motor: Siempre hay que ir observando el panel de instrumentos, donde aparecerán advertencias, tales como aumento de la temperatura del motor. Esto se puede deber a varias situaciones, como exigencias más allá de lo normal (por ejemplo, subir una pendiente en baja marcha y acelerando el motor), o no utilizar el refrigerante especificado por la marca, así como también la mala o nula mantención del sistema de refrigeración. De observarse un aumento de la temperatura, hay que estacionar inmediatamente en un lugar seguro, detener el motor, esperar que se enfríe y revisar. Por ningún motivo abrir la tapa del radiador con el motor caliente, ya que el líquido está presurizado y saldrá a presión e hirviendo, quemando todo lo que esté a su alcance. Una vez frío se puede analizar qué sucedió, quizás se desconectó una manguera, o se presentaron filtraciones o sólo falta líquido. De ser esto último, agregar y viajar con precaución. Si el problema es mayor, se sugiere que lo revise y repare un especialista.

-Pérdida de agua al estar detenido: En muchos vehículos que se detienen tras circular por largos períodos con aire acondicionado, se observa que empiezan a derramar agua desde alguna parte inferior. Eso no es problema, es una situación normal que se da por un cambio brusco de temperatura, provocando condensación de agua y siendo eliminada al exterior. Se debe verificar en el panel de instrumentos si el sistema de refrigeración no señala aumento de temperatura. Ahora si la temperatura del motor es extrema, se debe a la situación señalada en el punto anterior.

-Problemas del limpiaparabrisas y líquido de limpieza: Normalmente cuando se circula hacia zonas de lluvias no se toma en cuenta la revisión de los limpiaparabrisas, lo que puede ocasionar problemas como no limpiar eficientemente, con el riesgo de generar problemas de visibilidad, rayar los parabrisas e incidir en la seguridad. Hay que recordar que no existe suficiente líquido de limpieza para ayudar a las plumillas en su tarea de limpieza, por lo que los componentes tienen que ser remplazados a la brevedad y agregar líquido al depósito correspondiente. En el mercado existen algunos aditivos que se pueden agregar al parabrisas para eliminar rápidamente el agua cuando toma contacto con el parabrisas, u otros que se agregan al líquido del limpiaparabrisas para ayudar a la limpieza del vidrio.

-Ampolletas quemadas: Ya sea de los focos principales u otras, es imprescindible que cualquier luz exterior funcione correctamente para que los demás conductores sepan las intenciones al circular. De haber alguna de ellas quemada puede provocar un accidente, por lo tanto, es necesario remplazarla a la brevedad. Se sugiere tener algunas de repuesto, ya que en algunos casos será complejo encontrar justo la que se necesita, sobre todo cuando las luces son especiales, de xenón o led. De no tener, debe buscar en estaciones de servicio o en servicios técnicos.

-Fusibles quemados: Un elemento que puede deteriorarse por mal uso de los sistemas eléctricos, generar un corto circuito o hacer una conexión eléctrica sin mayor conocimiento, podría quemar un fusible que posteriormente imposibilitaría el funcionamiento del motor u otro elemento esencial del vehículo. Se sugiere tener elementos de repuestos y de diferentes medidas de amperes. Por ningún motivo hacer un fusible con pelos de cable eléctrico. Si no tiene el que necesita, se deberá buscar uno de menos importancia que tenga el mismo amperaje y posteriormente consultar en una tienda automotriz para reemplazar.

-Correas que se cortan: Otro aspecto que se puede presentar es el corte de la correa de alternador, de la dirección asistida hidráulicamente o incluso la correa de distribución, siendo esta última la más compleja y por ello obedece a un plan de mantenimiento para su reemplazo. De cortarse puede acarrear un problema de motor mayor. Para los dos primeros casos, se recomienda cambiar cada cierto kilometraje o si se presentan grietas. 

-Quedar sin combustible: Una situación que se suele dar cuando se viaja a zonas poco concurridas y no se toma en cuenta la capacidad del estanque, es el rendimiento del vehículo, el tipo de terreno y geografía, todos ellos factores que pueden incidir en el consumo de combustible. Cuando se enciende la luz de reserva, se tiene disponible entre 40 a 60 kilómetros para reabastecerse, de otra manera se corre el riesgo de quedar varados en la carretera o camino rural.

-Problemas de arranque: Esto se puede deber a un problema del motor de arranque o por la batería, incluso con las tecnologías de redes en los vehículos modernos, Sin embargo, una batería deteriorada no soporta carga y con cualquier consumo eléctrico baja su carga e impide que el vehículo se coloque en marcha, se sugiere hacer una revisión de este elemento periódicamente, la vida útil va de los dos a cinco años aproximadamente, según el cuidado.

-Falta de potencia y respuestas del motor: Muchas veces en los vehículos observamos que al acelerar el motor se sobreexige, pero no responde. En este caso lo más probable es que el sistema de embrague esté defectuoso y en cualquier momento, sobre todo por el exceso de calor en el disco, deje de funcionar y no quede otra opción que remolcar el vehículo para que sea reparado por un especialista.

-Los frenos no responden eficientemente: Este efecto se da normalmente cuando se desciende una pendiente extensa y se hace control del vehículo sólo con los frenos (problema común en conductores de camiones o buses inexpertos), el recalentamiento hará que se pierda eficiencia, e incluso efectividad. Siempre al descender se debe llevar una marcha de acuerdo a la pendiente, incluso los vehículos automáticos deben tener esta precaución, de modo que el uso de los frenos sea lo estrictamente necesario. También se puede sumar una mantención con balatas o pastillas de frenos que no sean originales.

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