La antena y el centro cívico

Por: 08:35 AM 2017-03-01

El retiro de la antena de la Catedral, si bien tardó en concretarse, representa un punto de inflexión importante en la concepción del desarrollo urbano de Chillán, puesto que por primera vez se ha impuesto un criterio estético asociado a un patrimonio arquitectónico por sobre intereses particulares.

Fueron varios años en los que el municipio, encabezado por su alcalde, Sergio Zarzar, intentó llegar a algún acuerdo con la empresa Telefónica, propietaria de la estructura de telecomunicaciones, en lo que parecía una historia sin fin. Afortunadamente, primó el bien común y se acordó trasladar la antena al edificio del Hotel Isabel Riquelme, donde ya no contaminará visualmente la tradicional postal de la ciudad. 

Sin embargo, y tal como lo han planteado algunos concejales, la tarea estará completa cuando se logre despejar completamente la Catedral y el barrio cívico de aquellos elementos que entorpecen su imagen, como el cableado aéreo.

El éxito que significa para la ciudad el traslado de la antena puede brindar un impulso a iniciativas que también han estado postergadas, a la espera de recursos o de la voluntad de los involucrados y que apuntan a hacer de Chillán una ciudad estéticamente más amigable, como el soterramiento del cableado aéreo en el centro o la remodelación de la plaza de armas y del centro cívico.

Por ejemplo, en el caso del cableado, que comparten empresas de telecomunicaciones y de transmisión eléctrica, la Municipalidad ha buscado, sin éxito, la participación de estas compañías, puesto que su ejecución requiere de una planificación coordinada y supone una inversión elevada.

Si bien se ha abordado desde la perspectiva de la seguridad, el argumento estético es el más potente a la hora de promover esta idea, en que la reducción de la contaminación visual en el cuadrante de la plaza apunta específicamente a poner en valor la arquitectura moderna que caracteriza el corazón de la urbe, integrado principalmente por la Catedral, el edificio consistorial, el centro de extensión de la Universidad del Bío-Bío, el Teatro Municipal y el edificio de los servicios públicos, así como también otros inmuebles particulares.

En el caso de la antena, la presión de la comunidad y de los medios de comunicación, así como la gestión del municipio, permitieron lograr su traslado, razón por la cual es clave que en este siguiente desafío los chillanejos también tengan un rol activo en la protección y revalorización del patrimonio material que representa el centro cívico, objeto de estudio de expertos nacionales e internacionales y sello identitario de la historia contemporánea de la ciudad.

Uno de los principales promotores de la iniciativa que persigue soterrar el cableado aéreo y prohibir los nuevos tendidos es el concejal Juan López Cruz, cuya cruzada ha sido infructuosa, puesto que la mayoría de las empresas responsables ha hecho oídos sordos a la solicitud del municipio. Mientras, se siguen acumulando cables en uso y en desuso en los postes, y los nuevos conjuntos habitacionales siguen extendiendo esa práctica.

Ahora, el desafío es mucho mayor, y todo indica que se logrará cuando se concrete el proyecto de mejoramiento de la plaza de armas, que actualmente está en desarrollo y forma parte de una iniciativa integral impulsada por el municipio que busca remodelar el centro cívico, para la cual aun no existen recursos aprobados.

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