Cifras confirman la peor sequía de los últimos 50 años en Ñuble

Por: Roberto Fernández 11:10 PM 2017-02-24

En diciembre las precipitaciones en Chillán, según la Dirección Meteorológica de Chile, exhibían un déficit superior al 55%, convirtiendo el año 2016 en uno de los más secos respecto a agua caída, lo que según los regantes del río Ñuble, está generando consecuencias nefastas en materia de disponibilidad en los ríos de la Provincia, principalmente en aquellos que no tienen control de cabecera con embalse.


De hecho, la presidenta de la Junta de Vigilancia del río Ñuble, Margarita Letelier, afirmó ayer que se trata de “la sequía más grande de los últimos 50 años. Los registros de monitoreo de caudales y precipitación se acercaron fuertemente a los mínimos registrados desde el año 1983 a la fecha, incluso, a las grandes sequías de la décadas de los 60 y 90”.


La dirigenta, junto al director regional de Aguas, César Saavedra, y el presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Álvaro Gatica, expresaron su preocupación por una situación cuyas consecuencias aun no es posible dimensionar por completo.


“En esta temporada solo han escurrido 1.185 millones de metros cúbicos por el río Ñuble; en temporada normal son 2.880 (59% menos). Si se considera como referencia la gran sequía de la temporada 1998-1999, en dicha oportunidad habían escurrido unos 973 millones de m3, condición más cercana a la actual”, sostuvo.


Letelier añadió que el caudal actual de Ñuble es de 13,4 m3/s, una cifra que dijo no se observó en toda la temporada anterior. “En enero-febrero de 2017 se han registrado los menores volúmenes de que se tenga registro” y cuyo impacto en la agricultura reconoció que aun no se puede dimensionar, aunque comentó que hay agricultores que habrían perdido el 50% de su producción, así como también sus rindes.


Necesidad de embalses
Por su parte, César Saavedra, coincidió con la preocupación de los regantes y destacó que la situación es distinta en aquellos ríos que tienen control con embalse.


Precisó que el caudal del río Ñuble en la estación San Fabián era este mes de 14,3 m3/s, lo que si bien es mayor al promedio de febrero de la temporada 1998-1999, que fue de 10,9 m3/s, está muy lejos del promedio móvil entre 1999 y 2016, que fue de 29,2 m3/s. “Estos datos se repiten en los principales ríos de la Provincia de Ñuble”, comentó el director regional de la DGA, quien enfatizó que se hace necesario contar con más estaciones de medición para generar pronósticos más certeros.


La autoridad destacó que en términos generales, los ríos de Ñuble exhiben un déficit de 50% en sus caudales respecto de la media, “lo cual no es menor, y en la práctica esto obliga a pensar que la superficie de riego debiese ser 50% de lo habitual”.


En ese sentido, se mostró esperanzado de que comiencen en el presente año las obras de construcción del embalse La Punilla, en el río Ñuble.


Otro de los temas analizados fue la necesidad de infiltrar acuíferos subterráneos, que en los últimos años se han ido agotando progresivamente debido a la prolongada crisis hídrica.


De hecho, Letelier comentó que muchas veces los regantes que tienen predios al final de los canales prácticamente no reciben agua, porque ésta se infiltra naturalmente en el camino.


En opinión de Gatica, el escenario de cambio climático, si bien favorece el desarrollo de nuevos cultivos, también impone el desafío de invertir en tecnología y en infraestructura para el riego, “lamentablemente, no ha existido una política de largo plazo”, y señaló que si hubiera embalses en la zona, las consecuencias de este proceso no serían las mismas. 


En esa línea, advirtió que en atención al largo camino que debe recorrer un proyecto de embalse para concretarse, que puede tardar como mínimo unos 20 años, se deben iniciar cuanto antes todos los estudios que se requieren para contar con más embalses en la provincia, de manera de tener una carpeta de proyectos a partir de las cual ir priorizando.


Además, subrayó que la mayoría de los agricultores no cuenta con sistemas de riego tecnificado, y se estima que por ineficiencia de riego se pierde más del 70% del agua, lo que también ocurre en los canales sin revestimiento.


Por ello, hizo un llamado a aumentar los presupuestos para construcción de infraestructura de riego, para apoyar a los regantes en la adopción de sistemas de riego tecnificado y para brindar asesoría técnica en este ámbito

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