Proyecto buscará y rescatará cepas patrimoniales del BIobío

Por: José Luis Montes Fotografía: La Discusión 03:40 PM 2017-02-19

Juan José Ledesma, el mismo asesor vitivinícola que descubrió el Malbec de San Rosendo, y que sorprendió con su innovación de cavas sonoras, que era un vino madurado con vibraciones musicales, ganó un nuevo proyecto de cofinanciamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que apoyará la búsqueda de cepas patrimoniales, que no están identificadas y que pueden ser verdaderos tesoros desde el punto de vista enológico.
 
De hecho, las cerca de 20 hectáreas de cepa Malbec, que encontró por casualidad en San Rosendo en 2011, pasaron de ser una variedad de uva que se comercializaba a $100 por kilo, a una que ahora se la pelean viñas como Ventisquero y Santa Carolina, pagando $800 y más, y los productores que vinificaban para garrafas, hoy hacen vinos embotellados de $8 mil.
 
Ejecución del proyecto
Ahora su proyecto es la identificación y puesta en valor de cepajes ancestrales de potencial técnico y comercial. Para ello, realizará un estudio para identificar y validar enológicamente variedades de vides patrimoniales en la Región del Bío Bío.
 
“Ahora, un equipo de búsqueda y rescate, compuesto por dos agrónomos, un ingeniero industrial y una historiadora, vamos a buscar cepas antiguas. Espero encontrar al menos 5 variedades diferentes, donde ya tenemos algo adelantado y conocimiento de algunas zonas calientes. La idea es obtener muestras y vinificar a escala piloto de unos 100 litros hacia arriba y validar tecnológicamente que estas cepas sirven. El proyecto también espera el desarrollo de una variedad en mi viña de un vino especial”, señala Ledesma.
 
Explica que el hecho de trabajar con una historiadora es relevante, ya que se trabajará en base a antecedentes, como por ejemplo, buscando lugares donde hayan llegado colonos provenientes de países viníferos, como Francia, Italia, Suiza o Alemania. O seguir las rutas antiguas entre Portezuelo y Yumbel, que es donde llegaron las primaras cepas. 
 
Se trata de un trabajo de 24 meses, en el que también espera que puedan surgir algunas sorpresas por el camino. Recuerda el episodio en que identificó la Malbec en San Rosendo, donde había una variedad muy alcohólica que se conocía genéricamete como Burdeos y que se trataba como si fuera País, en precio. Después descubrió que otras vides en esa misma zona, que también se identificaban como Burdeos, eran Cabernet Franc o Cabernet Sauvignon de variedades, antiguas y con valor.
 
Por el momento, Ledesma está firmando convenios con INIA, para que el instituto se encargue de preservar el germoplasma de vides que se rescaten, limpiarlo de virus y reproducirlo en viveros, tarea que se va a realizar en Chillán, en tanto que en Santiago se harán las pruebas de ADN, para comprobar la identidad de las cepas.
Por lo pronto, el joven empresario está feliz de haber sido seleccionado por FIApara este proyecto, ya que asegura, es bueno que los productores locales puedan conocer los recursos viníferos con que cuentan y sacarles provecho, y a la vez, rescatar y perfeccionar técnicas de vinificación tradicionales de esta Región.

Comentarios