Piden abordar obras para elevar cobertura de riego del Laja-Diguillín

Por: Roberto Fernández Fotografía: Fernando Villa 08:55 AM 2017-02-19
Pese a que la construcción del proyecto Canal Laja-Diguillín concluyó en 2008, con la inauguración de la bocatoma Diguillín, entre los regantes beneficiarios y entre los profesionales de la Dirección de Obras Hidráulicas -entidad que administra su operación- aun se le denomina “proyecto”. Y no se trata solo de un tema de costumbre, pues en la práctica, la megaobra de riego en el que se han invertido unos 200 millones de dólares, sigue estando inconclusa, ya que todavía está pendiente el desarrollo de obras importantes que permitirán aumentar la superficie de riego para completar 44.630 hectáreas en seis comunas de la Provincia de Ñuble.
 
Actualmente, el sistema Laja-Diguillín permite regar 27.166 hectáreas, principalmente en las comunas de San Ignacio y Bulnes, y en menor medida en El Carmen, Yungay y Pemuco, pese a que deberían ser regadas 44.630. Es decir, faltan por regar 17.464 hectáreas, debido a que se requiere construir nuevos canales secundarios o acondicionar antiguos para llegar hasta los predios de los agricultores. Y a eso se le deben sumar dos obras de envergadura que aun están pendientes: el tramo del canal matriz entre Coltón y Larqui, y el embalse Zapallar, que permitiría sumar diez mil hectáreas más al riego, para totalizar, en teoría, 54 mil hectáreas, explicó el juez de aguas de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín, Francisco Saldías.
 
Según Luis Alvear, jefe del proyecto, “el proyecto sigue en proceso, nos faltan hectáreas por regar, estamos trabajando en el acondicionamiento de antiguos canales (...) la obra está, pero falta incorporar más regantes”.
 
Alvear enfatizó que el Laja Diguillín ha permitido aumentar la seguridad de riego para 20.340 hectáreas que ya contaban con riego antes del proyecto, a las que se les denomina “mejoradas” y esto benefició a antiguos regantes del río Diguillín. Asimismo, permitió incorporar 5.629 hectáreas adicionales, que se entrelazan con las “mejoradas”, porque benefician a agricultores que tienen acceso a canales y cuentan con derechos de agua, pero no los suficientes para regar completamente sus predios. Y finalmente, se ha logrado incorporar 1.196 hectáreas de los llamados “blancos”, que son aquellos que no contaban con derechos y donde no existía una red de canales.
 
Nuevas inversiones
El profesional explicó que la Dirección de Obras Hidráulicas sigue trabajando en el desarrollo de estudios que permitan llegar con el agua a los regantes, principalmente las denominadas áreas blancas, donde los agricultores no tienen derechos de agua ni canales, o éstos están en desuso. En ese sentido, citó como ejemplo el caso de los regantes de las comunas de Yungay, Pemuco y El Carmen, donde el objetivo es alcanzar las 9 mil hectáreas regadas, pero aun restan 4 mil 500.
 
Para ello, continuó Alvear, se estima que se requerirán entre 25 a 30 mil millones de pesos que permitirán mejorar cerca de 500 kilómetros de canales secundarios, donde las dificultades no son pocas, considerando la gran atomización de la propiedad en dicha zona, particularmente en San Ignacio.
 
El profesional explicó que en este momento están en la etapa de revisión de la ingeniería de detalle y que esperan terminar los estudios este año, tras lo cual se deberá obtener las recomendaciones favorables en el Ministerio de Desarrollo Social, para luego lograr que los proyectos sea priorizados y obtener el financiamiento. No obstante lo complejo del camino a seguir, expuso que estas iniciativas tienen un gran impacto social, tanto por el número de beneficiarios como por los efectos que el riego tiene en el tipo de agricultura, con una mayor generación de empleos y mayores retornos para los agricultores.
 
En ese sentido, Francisco Saldías manifestó que el trabajo coordinado entre la Junta de Vigilancia, Agrocanal (entidad que agrupa a los nuevos regantes de Yungay, El Carmen y Pemuco) y la DOH, ha permitido ir avanzando, pero advirtió que sin el financiamiento necesario, no se podrá llegar a la superficie de riego comprometida originalmente. “Hay un factor clave, que es la voluntad política, porque sin el apoyo de nuestros representantes es más difícil que se aprueben los recursos en el gobierno central”, comentó el juez de aguas.
 
“El canal se encuentra sub utilizado”, añadió Saldías, pues fue construido para transportar 40 metros cúbicos de agua por segundo, y sin embargo, hoy transporta cerca de 12. En ese sentido, reconoció que la escasez hídrica también ha golpeado a los regantes, quienes están haciendo un esfuerzo por consumir menos agua, sin embargo, explicó que más allá de eso, para inyectar más agua al acueducto se requiere aumentar la superficie regada, y mientras no se realicen las inversiones en la red de canales y en el embalse Zapallar, esa realidad no cambiará.
 
Cambio de manos
Un hito importante en este proceso ocurrirá en 2022, cuando la Dirección de Obras Hidráulicas entregue la administración del canal a los regantes: a la Junta de Vigilancia del río Diguillín y a Agrocanal.
 
El Canal Laja-Diguillín se alimenta en gran medida de las aguas del río Laja, que a su vez depende de la Laguna del Laja, embalse cuyas aguas son utilizadas prioritariamente para la generación hidroeléctrica por parte de Endesa.
 
En el contexto de la construcción del canal, sin embargo, Endesa y la DOH suscribieron un convenio en 2002 según el cual recién en 2022 la DOH podrá traspasar los nuevos derechos y la administración del acueducto.
 
El tema no es menor si se considera que la prolongada escasez hídrica, que va por su sexta temporada, ha generado roces entre Endesa y los regantes, en que los segundos acusan a la generadora de hacer una sobreexplotación del lago durante el invierno, lo que ha reducido notoriamente la disponibilidad de agua en el embalse.
 
Según la Dirección General de Aguas, el Lago Laja exhibía el 16 de febrero pasado un volumen de agua embalsada de 625 millones de metros cúbicos, en circunstancias que el año pasado a la fecha sumaba 1.314 millones de metros cúbicos, y el promedio histórico en esta fecha es de 3.587 millones de metros cúbicos.
 
Obra emblemática
El Canal Laja-Diguillín es una obra que fue anunciada en 1992 por el entonces Presidente Patricio Aylwin y cuya construcción comenzó al año siguiente. Consiste básicamente en el traspaso de aguas desde el río Laja a la cuenca del río Diguillín, a través de un canal matriz que recorre más de 60 kilómetros de sur a norte, desde la bocatoma Tucapel, ubicada en el río Laja, en la comuna de Tucapel, hasta la descarga en el estero Coltón, en la comuna de San Ignacio.
 
Su columna vertebral es un canal matriz que se divide en tres tramos: el primero, desde la bocatoma Tucapel hasta la descarga en el río Huépil, tiene una longitud de 7,9 kilómetros y una capacidad para transportar 40 metros cúbicos por segundo; el segundo, desde la bocatoma Huépil hasta la descarga en el río Diguillín, tiene una longitud de 40,2 kilómetros y un diseño de 40 metros cúbicos por segundo; y el tercero, desde la bocatoma Diguillín hasta la descarga en el estero Coltón, de 12,4 kilómetros y un caudal de diseño de 38 metros cúbicos por segundo.
 
El diseño original, sin embargo, considera un cuarto tramo, desde el estero Coltón hasta el río Larqui, de 12 kilómetros de extensión y una capacidad de 14 metros cúbicos por segundo. Asimismo, se consideraba también un embalse en el río Diguillín, rebautizado como Zapallar, por el sector donde se emplazará, en la comuna de Pinto, y tendrá una capacidad de almacenamiento de 80 millones de metros cúbicos de agua.
 
Embalse zapallar
El embalse Zapallar es considerada una obra complementaria al Canal Laja-Diguillín, razón por la cual se habla del sistema Laja-Diguillín.
 
Su construcción permitirá aumentar en 10 mil hectáreas la superficie con seguridad de riego, principalmente a los denominados “blancos” de San Ignacio y El Carmen, y se estima que representará una inversión de 80 mil millones de pesos.
 
En las próximas semanas se prevé llamar a licitación para la realización de los estudios respectivos, que consideran la actualización de del estudio de ingeniería que existía en la DOH, que incluirá una actualización de la topografía de toda el área y un diseño del embalse actualizado.
 
Al respecto, las autoridades del MOP han manifestado que no se descarta la concesión a privados de esta obra, que podría incorporar una central hidroeléctrica.

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