Chillanejos de “La moral distraída” ponen a bailar a Chile

Por: Carla Aliaga Fotografía: Archivo 03:55 PM 2017-02-12
Cada músico local suele conservar el sueño de triunfar en la escena nacional. Unos más que otros. Pese a que las propuestas son diversas, el poder llegar al público es un anhelo que siempre está presente. 
 
En nuestra zona esa aspiración fue principlamente lograda por históricas figuras musicales, como los Parra. Sin embargo, la trascendencia es una estación a la que desde este paradero no es fácil alcanzar. 
 
Y es en esa búsqueda donde tres chillanejos están dando pasos brillantes. Tras ser compañeros en el Colegio Concepción de Chillán, se fueron siendo parte de un proyecto que hoy destaca entre las propuestas bailables nacionales. Se trata de La Moral Distraída, banda chilena que mezcla desde la salsa al hip-hop, con historias socialmente comunes pero a la vez con una reflexión profunda. 
 
Con cuatro años de intenso trabajo, la banda ya ha compartido con agrupaciones de la talla de Chico Trujillo, Los Tetas y Anita Tijoux. Y en medio de esos multitudinarios encuentros ha estado presente la voz de los hermanos Camilo y Abel Zicavo, más el bajo de Leonardo Rojas. Chillanejos que han hecho bailar a miles de jóvenes a través de sus acordes y sus irónicas historias. Guillermo Migrik, es otro chillanejo que ocupa el puesto de productor ejecutivo de la banda. 
 
Los orígenes
“Armamos la banda en Santiago, entramos a estudiar teatro con mi hermano Camilo y a propósito de una obra, surgió la posibilidad de formar un grupo de música y el teatro pasó a un segundo plano”, cuenta Abel. 
 
Acerca de cómo surgió este proyecto tan versátil e intenso en la capital del país, Abel relata que “primero éramos un grupo de actores y en el camino nos fuimos encontrando con gente. Uno de nuestros amigos lo conocimos bailando en una salsoteca, a otro tocando en una cancha y después los músicos fueron llegando, se empezaron a acercar a la misma propuesta. En el recambio entraron más músicos y hoy la banda la conforman personas que se dedican cien por ciento a ello”. 
 
Desde ahí el rumbo se fue diseñando de manera natural, donde se fueron comprometiendo diversos instrumentos y ritmos. Así es como se respira la timba, hip hop, reggaeton, salsa y lo que nos vayamos encontrando en el camino. Y entre los instrumentos están la batería, teclados, bajo, guitarras, percusiones y trombones. Instrumentos que además deben ser alineados por los 10 integrantes de la agrupación, una tarea que pareciera compleja. 
 
Al respecto, Abel expresa que “a veces es difícil, pero lo que nos interesa es eso mismo, el trabajo y la convivencia de esas diez voces, no nos gusta ni llama la atención trabajar con la cabeza de una o dos personas, creemos que se vuelve rico cuando se genera algo en grupo”.
 
Con temáticas sociales que afirman aparecen de forma natural tras su visión del mundo, también el aire y recuerdo ñublensino aparece de alguna forma en su trabajo. 
 
“En el colegio siempre tuvimos un par de proyectos musicales con compañeros, pero todo pasajero. La influencia de la música fue más bien familiar, mi abuelo materno que vive en Chillán, Enrique San Martín, es cantante de boleros y mi familia estuvo en el exilio, de ahí recibimos una fuerte influenciia por la música cubana. Mi padre también siempre cantó y guitarreó, entonces la música siempre estuvo en la familia”, comparte el joven artista.
 
Añade además que “Chillán nos ha entregado un punto de vista distinto de cada historia o temática, generando amplitud de opinión. Con lo anterior me refiero a que podemos por ejemplo encontrar generalidades, similitudes o diferencias entre la vida de un capitalino y la de un chillanejo” señala Abel.  
 
La moral distraída
El músico explica los orígenes del nombre del grupo.“La moral distraída nace el 2010 formalmente y el nombre surge de una conversación con un amigo que siempre veía con distintas parejas, hombres y mujeres, entonces le pregunté cual era su sexualidad y me contestó que tenía la moral distraída. Ese es el inicio, pero la idea del nombre es muy amplio, lo que significa la moral, el punto de conflicto que muchas veces hace que se modifique”.
 
Durante el 2016 “La Moral distraída”, visitó Chillán en diversas ocasiones, con conciertos en algunos locales nocturnos. Para este 2017, la banda proyecta de igual modo presencia en la ciudad. 
 
“Siempre queremos volver, es una cuna importante para nosotros, pero le faltan espacios donde podamos tocar y la gente además pueda bailar. Hay, pero son pocos”, sentencia Zicavo.
 
Ya están trabajando para lanzar el segundo disco de la banda, cuyo nombre aún está en construcción.

Comentarios