[Editorial] Las pérdidas del turismo

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:25 AM 2017-02-07

Si bien los incendios que afectaron a la zona en las últimas semanas no destruyeron infraestructura turística, salvo un par de excepciones, este sector ha sido uno de los más afectados, ya que los principales destinos de Ñuble vieron disminuir abruptamente los flujos debido al temor de los veraneantes por los efectos imprevisibles del fuego.

Es sabido que el turismo depende fuertemente de la percepción, donde el factor sicológico es clave a la hora de elegir un destino, en que elementos como la seguridad, la accesibilidad y la calidad de la oferta son altamente valorados, razón por la cual la información que se difunde puede ser determinante en el comportamiento de los visitantes.

En ese contexto, lo que ocurrió este verano con destinos como Quillón, Cobquecura, San Fabián y Pinto es un ejemplo de lo que la desinformación y el temor pueden causar a una actividad económica relevante, de la cual dependen miles de familias en Ñuble, tanto empresarios como trabajadores de recintos de alojamiento, restaurantes, complejos de esparcimiento, comercio y transporte, entre otros.

Desde la perspectiva de los empresarios, la información entregada por algunos medios de comunicación de cobertura nacional contribuyó notoriamente a reducir las visitas a los destinos de Ñuble, dado que habría generado la percepción de que la zona estaba envuelta en llamas, pese a que en la práctica, salvo en San Fabián, los incendios ocurrían a kilómetros de los complejos turísticos. 

Los siniestros causaron la natural preocupación y miedo de parte de los turistas, quienes no estaban dispuestos a arriesgarse a pasar sus vacaciones cubiertos por el humo o amenazados por el fuego, o con los caminos cortados. 

Debido a esto, una temporada que se pronosticaba auspiciosa, a partir de las altas tasas de ocupación que se habían registrado en las primeras tres semanas de enero, se convirtió en uno de los peores veranos para el rubro turístico local, con bajas de más de un 40 por ciento en las llegadas de pasajeros, alcanzando al extremo de caer en un cien por ciento en el caso de San Fabián.

A este fenómeno también contribuyeron los municipios, quienes lejos de proteger este sector, suspendieron actividades de entretención y concentraron su accionar en la emergencia, lo que elevó la alerta de los visitantes regulares, como efectivamente ocurrió en Quillón y Cobquecura.

Por ello, más allá de lamentarse, la tarea debe ser apostar a recuperar parte de lo perdido, reprogramando actividades suspendidas, informando a la población sobre la situación en la zona y haciendo un esfuerzo adicional en materia de promoción, básicamente, apuntando a la segunda quincena de febrero, que tradicionalmente ha generado buenos dividendos para el rubro, pero también al resto del año.

A esta labor precisamente están abocadas las autoridades locales y regionales, quienes se sumarán al esfuerzo privado invitando a los turistas a la zona. Ejemplo de ello es la visita de la subsecretaria de Turismo, Javiera Montes, prevista para mañana, quien dará a conocer un plan de apoyo a la promoción de los destinos afectados, no solo pensando en este verano, sino que para todo el año, lo que responde a uno de los objetivos estratégicos de Sernatur, que busca generar flujos en toda temporada y reducir la dependencia de la llamada “temporada alta”, un desafío que conocen muy bien en Las Trancas, que sufrió el invierno pasado una brusca caída debido a las condiciones climáticas y al comportamiento del volcán Nevados de Chillán.

Superada la emergencia, el turismo local tiene el deber de ponerse en pie y, más que antes, la asociatividad de los empresarios y la cooperación público-privada son fundamentales para lograr ese objetivo, trabajando en salvar una temporada que se vislumbra difícil, en fortalecer la promoción y en aprender de los errores comunicacionales.

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