[EDITORIAL] Termas e improvisación

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:25 AM 2016-03-23

La ausencia de planificación municipal para aprovechar el potencial económico de las Termas de Chillán en beneficio de los intereses de la ciudad, ha sido la mayor debilidad en los 60 años de explotación del complejo turístico de 10 mil hectáreas ubicado en la cordillera de Pinto, pero que  pertenece a Chillán. 
Tal falta de visión estratégica de parte del municipio hizo que jamás, desde que es dueño del fundo (1880), inscribiera las aguas que nacen en sus tierras. Y cuando quiso regularizar tales recursos, a principios de 2015, se encontró con la tenaz oposición de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín, entidad que reclama que los acuíferos superficiales pertenecen a la cuenca del río Renegado, afluente del Diguillín. 
Consecuentemente, en los últimos años ha aumentado la atención pública sobre ese déficit de planificación, lo mismo que la presión social para que la Municipalidad termine con esa improvisación y explote eficientemente los bienes que posee en el predio de montaña.
Por lo mismo, merece destacarse la decisión del gobierno local de desarrollar una planeación estratégica, determinando posibles nuevas unidades de negocios. Un primer paso, según se conoció la semana pasada,  será un estudio que debe poner fin al enorme déficit de información que existe, como se constató en la última sesión del concejo municipal donde se abordó  este tema y donde quedó en evidencia la ignorancia en aspectos básicos del predio, del propio alcalde y de los concejales, como del administrador contratado para tal efecto y cuya gestión está claramente en entredicho. 
Aunque parezca increíble, a la fecha no existe información precisa sobre la superficie del predio, un catastro de activos, su zonificación, un registro de su diversidad ambiental y otros antecedentes que no sólo son claves para dar un mínimo de certeza a potenciales inversionistas, sino simplemente para algo tan elemental como saber qué hay dentro del principal activo que tiene la ciudad y cuánto puede llegar a valer.
Sorprende que haya personeros municipales que planteen que son 15 mil hectáreas y otros que hablen de 10 mil e incluso de 7 mil o que al ser consultados por su valor, no se pongan de acuerdo si son doscientos, quinientos o mil millones de dólares.
Lo cierto es que en el municipio nadie lo puede garantizar con absoluta precisión y ni siquiera los expertos de la alcaldía pueden dar respuestas concretas que son relevantes para analizar los negocios que actualmente se desarrollan, y sobre todo para comenzar a vislumbrar otros que puedan incrementar las ganancias, que hoy ascienden a poco más de 550 millones de pesos que corresponden al pago que hace Nevados de Chillán por controlar prácticamente todo el complejo turístico. 
En todo caso, tal déficit no debería sorprender, pues transcurridos más de un siglo desde que Chillán inscribió las Termas Minerales, y luego de 60 años de explotación de su dominio esquiable mediante la fórmula de una concesión, el gobierno local ha sido incapaz de implementar una unidad de gestión especializada, como sugiere un mínimo de sentido común ante un patrimonio que no pocos conocedores del negocio consideran con el potencial suficiente para convertirse en el principal centro de esquí de Sudamérica.
Por tanto, resulta relevante avanzar de manera combinada en un catastro lo más completo posible, como también en un plan de inversiones a largo plazo, profesionalizando de modo real la gestión, a fin de propiciar un crecimiento que no sólo genere empleos, mayores ingresos y más turismo, sino que también permita asegurar un crecimiento sostenible en el tiempo, cuidando su principal atractivo para que las futuras generaciones también puedan gozar de sus beneficios.

Comentarios