La “loca” vocación de tres bomberos venezolanos que combaten en Ñuble

Por: Jorge Chávez Fotografía: Fernando Villa 12:55 PM 2017-02-05
En Venezuela hay un dicho popular que pinta de cuerpo entero a todos los que tienen la valentía de ser combatientes de incendios: “Para ser bombero hay que estar loco, pero no cualquier loco es bombero”, comenta Raidoni Pérez, combatiente del Instituto Nacional de Parques (Inparques) del país caribeño.
 
Estar dispuestos a arriesgar la vida por evitar la expansión de las llamas y jornadas extenuantes de trabajo muchas veces en condiciones climáticas desfavorables, sacrificando parte del tiempo que podría ser destinado a compartir con la familia, es la mayor muestra de abnegación y entrega que pueden ofrecer los hombres y mujeres enemigos del fuego.
 
Desde hace aproximadamente tres semanas cientos de brigadistas nacionales y extranjeros están librando uno de los peores incendios en la historia del país, los cuales también han hecho presa a sectores rurales de 13 comunas de Ñuble.
 
La llegada de contingente internacional a Chile le significó a la provincia contar desde el domingo pasado con una importante dotación de 80 bomberos forestales venezolanos los que, literalmente, le han dado un respiro a las unidades de emergencia nacionales como la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y Bomberos.
 
Jóvenes decididos que, no sabiendo cuándo volverán a ver a sus familias, derrochan solidaridad en el servicio internacional que prestan a las comunas ñublensinas de San Nicolás, San Fabián y Portezuelo, aferrándose a su “loca” vocación, como ellos lo llaman.
experiencia
 
Solo un mensaje de texto explicando que estaba siendo designado a Chile para combatir incendios forestales, fue el mensaje que el sargento mayor Zdencor González le envió a su pareja y madre de dos hijos.
 
-¿Sabes si lo ha leído?
-No lo sé, pero en la casa saben que el trabajo es así y que implica estas circunstancias y muchos días fuera también. He tenido oportunidades en que me he ausentado más de un mes; felizmente mis hijas ya lo entienden e incluso la mayor de diez años pertenece a la brigada juvenil porque quiere ser bombera forestal.
 
-¿Cómo ha sido tu experiencia en el país?
-Excelente, hemos aprendido muchas cosas del sistema de combate en Chile. En Venezuela se enfrenta el fuego de manera más agresiva y directa, acá es más pasiva y a distancia; creo que esa técnica se debe a la diferencia de terreno, vegetación, condiciones meteorológicas, entre otros aspectos.
 
-¿Qué te ha llamado la atención de la emergencia que se está viviendo?
-Acá he notado que hay un régimen establecido de hora de inicio y fin de la jornada de combate; en Venezuela generalmente los bomberos forestales dormimos en los incendios y estos pueden durar más de quince días, ya es costumbre para nosotros.
 
-¿Cómo ves que la forma en que se ha abordado el siniestro?
-He visto que el sistema está bien organizado, se cuenta con recurso aéreo y se nota un gran despliegue de diversas instituciones, como las Fuerzas Armadas por ejemplo.
 
Un poco más efusivo por su actividad en Ñuble, es el bombero raso Leonardo Rondón.
 
“Ha sido muy bonito, la experiencia de combatir en otro país es única y se saca muchas lecciones. Estoy contento de estar acá, porque la misión de uno como bombero es ayudar a otras personas de cualquier país del mundo sin que importen las fronteras. Estoy consciente que la actividad es peligrosa, pero esto es algo que a uno le nace”, comenta  el joven de 25 años.
 
A diferencia de cómo se comportan los incendios en su país natal, el originario de Mérida afirma que en nuestra zona el avance de las llamas es mucho más rápido y da un tiempo menor de respuesta al combate, por lo que se tiene que ser muy efectivo, pero sobre cuidadoso.
 
-¿Qué dijo la familia cuando sabías que venías a Chile?
-Me pidió que tenga mucho cuidado, que me proteja y sea precavido; es cierto que quedan temerosos, pero uno tiene que tener fortaleza por esa parte. Soy soltero, pero tengo mi novia que también es bombera y si bien se quedó preocupada, ella entiende cómo es el trabajo.
 
Para Raidoni Pérez, que tiene el rango de bombero distinguido de Inparques, aparte de la misión solidaria que cumplen, la emergencia que están ayudando a controlar también les enseña a manejar otros métodos de mitigación de las llamas los que, dependiendo de la situación de catástrofe en la que se encuentren en el futuro, podrán emplearlos.
 
Raidoni admite que el estar en la línea de fuego despierta temores fundados en los seres queridos; no obstante, apunta que en su labor se resalta mucho el tema preventivo.
 
“A veces los familiares se preocupan, son negativos a la idea de que uno sea bombero por el riesgo de la labor, pero también hay otros que ven la nobleza de la labor entonces la entienden y me apoyan, entonces hay ese equilibrio entre ambas cosas”, manifiesta.
ciudad y gatronomía
 
Un lugar de calles limpias, con gente amable, solidaria, humilde, agradecida en todo momento por el apoyo que están realizando y de mujeres hermosas, es la forma como califican a Ñuble los tres jóvenes venezolanos, quienes junto a sus connacionales pernoctan en el Regimiento Nº 9 “Chillán”.
 
Admiten que en su país no tienen un plato parecido a las cazuelas que han degustado; no así las empanadas, que aunque el pino no es parecido, opinan que es un potaje delicioso. No obstante, dicen estar ansiosos por probar las longanizas chillanejas. 
 
-¿Tienen idea de cuánto tiempo estarán en Chile?
-No lo sabemos. Lo que nos encomendaron es cumplir la misión y eso es lo primordial para nosotros. Finaliza Leonardo Rondón.

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