Levantarse de las cenizas y empezar todo de nuevo

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa Ganz 10:10 AM 2017-02-05
Poleras sin mangas, jeans rasgados, pelos de colores, piercings, tatuajes y pañoletas en el cuello.
 
Son los mismos jóvenes que en la ciudad se les tilda de “macheteros”, de punkies y se les asocia a vicios y escándalos, pero que esta vez, palas y chuzos en mano hacían dedo para volverse a Chillán, mientras se despedían al paso de los campesinos, niños, mujeres, carabineros, bomberos o los militares que ondeaban sus manos con genuino afecto y agradecimiento, mientras el camino los hacía desaparecer en su punto de fuga.
 
Se fueron como llegaron, a “puro ñeque”, a ayudar y a ser anónimos combatientes en la “Guerra de los Bosques”, entre soldados de civil armados con azadones. 
 
Las manchas negras quedaron ahí, de testimonio, como el tatuaje de esos punks, pero en la piel de esa tierra que nos da de comer, para que hasta el más amargado recapacite.
 
“Esta catástrofe, nos dejó muchas lecciones y lo mejor es aprender de ellas”, dice ya más calmado, Richard Irribarrra, alcalde de Quirihue, una de las comunas más afectadas
 
Con el enemigo extinguiéndose a sí mismo en calabozos de cortafuegos, los alcaldes y todas las autoridades comunales y provinciales ya comienzan a escarbar entre las cenizas para hacer el balance, tabular las pérdidas.
 
No hay mucho de qué alegrarse, pero nadie se queja, la ayuda de otros municipios, de particulares, del Indap, el Fosis, Vialidad y empresas ya ha llegado sin demoras. Pero, claro, no alcanza.
 
“Lo bueno es que cada crisis trae su oportunidad, y hay que aprovecharla”, reflexiona, Alejandro Pedreros, el titular del municipio de Coelemu.
 
“Ya pasó lo peor”, concuerdan.
 
San Nicolás, 10 mil hectáreas
De San Nicolás salió ese humo que asustó a todo Chillán, el pasado sábado 28, ese que acá nos asustó a todos y no nos dejaba ver más allá de 100 metros.
 
El miércoles se logró contener  para alivio del alcalde Víctor Toro, quien lamentó la pérdida de 12 casas.
 
“Se quemaron 10 mil hectáreas, esto es un cuarto de la comuna, lo que nos destruyó corrales, galpones, pradera de animales, bodegas con granos para aves y todo esto significa que ahora necesitamos 70 mil fardos por los próximos seis meses en que no habrá pasto en las praderas; necesitamos 60 toneladas de grano para aves, 700 rollos de alambre y, tristemente, unos 100 años para recuperar el bosque nativo.
 
“Nos quedan unos 1.400 ovinos, 350 vacunos y como 500 caballos, más unas 6.500 aves, entre pavos y gallinas por abastecer de alimento, por lo que ya se nos ha acercado el Indap y otras entidades tanto de Gobierno como particulares. En los próximos meses veremos cómo arreglamos lo que se nos viene, no será fácil, pero hay que trabajar y ser optimistas”, manifestó Toro.
 
La alianza por los cortafuegos
Si los conceptos de tsunami, el Shoa, Kit de seguridad, vía de evacuación y zona de seguridad quedaron en el acervo lingüístico popular para siempre, tras el 27F, hoy la palabra “cortafuego”, la entiende y hasta la explica cualquier preescolar.
 
Y es que esa milagrosa franja de tierra es la aduana infranqueable a la que hoy todos apelan.
 
217 kilómetros de cortafuego ha hecho el MOP a nivel nacional a raíz de estos megaincendios que afectaron a la zona centro sur de Chile. Y en Coelemu se las ingeniaron para tener los suyos, pero desde otras fuentes.
 
Con 600 hectáreas siniestradas de bosque nativo, plantaciones de pino y eucaliptis, además de 12 hectáreas de viñas y grandes extensiones de preaderas, el alcalde Alejandro Pedreros admite que “los momentos más tensos los viví en Rangelmo, cuando veíamos las ramas envueltas en llamas caer sobre las casas.
Ahí se constató la conviviencia insana de las forestales con las zonas pobladas, pero toda esa tensión permitió abrir un diálogo y destrabar una situación que se arrastraba por años, la que se zanjó en gran parte cuando la empresa forestal Arauco realizó un cortafuego de unos 80 metros de ancho entre su predio y las casas”.
 
Pero Pedreros no se quedó ahí y ofreció maquinaria municipal a la empresa para extender el cordón de seguridad a cambio que la forestal los ayudara con otro cortafuego en el sector de Santa Filomena e hiciera aún más largo el de Rangelmo.
 
“Esos son los puntos estratégicos que evitarán que cualquier otro incendio de esa magnitud llegue al pueblo de Coelemu. Son en total 12 kilómetros de cortafuego hecho entre la forestal y el municipio”, apuntó.
 
La comuna lamentó la destrucción de cinco casas (tres en Pinihue y dos en Raíces) y la pérdida de forraje como para cerca de 200 animales. Hasta el momento han recibido la ayuda de municipios como el de Trehuaco y el de Las Condes en materiales como 5 mil metros de planzas para riego; ayuda de el SAG, Indap, el Fosis y desde luego la visita de la propia Presidenta Michelle Bachelet, además de las del ministro Alberto Undurraga y el intendente Rodrigo Díaz, quienes también estuvieron en Quirihue y Portezuelo.
 
“De todas formas, no hay Gobierno capaz de brindarnos el apoyo necesario para lo que se perdió. Es probable que muchos particulares deban vender sus animales y quedarse con los que realmente pueden mantener, hasta que la primavera traiga el pasto y puedan empezar todo de nuevo.
 
451 damnificados en Quirihue
Fueron 198 las familias damnificadas por el fuego. 451 personas que dan para sacar cuentas nefastas.
 
Vecinos de Taimaninquihua, Tucutu, Santa Trinidad, Las Delicias del Durazno, o Culenco entre un total de 12 sectores, que se sumaron a las 7.750 hectáreas quemadas en la comuna que dirige el alcalde Richard Irribarra.
 
Han enterrado a siete caballos, tres vacunos, “y ya llevamos como 30 ovinos, pero siguen apareciendo”, comenta el jefe comunal, quien ya ha comenzado a recibir forraje y alimento concentrado para los animales.
 
Como todos los alcaldes de ese cuerpo de Ñuble, recibió el apoyo máximo en la voz de la Presidenta, ha trabajado con el equipo municipal sin horarios, estuvo entre el fuego a veces hasta las 05.00 de la madrugada y sacó sus propias conclusiones.
 
“Sé que hubo incendios intencionales, otros por negligencia, pero acá el problema podría ser otro. Según lo que sabemos hubo líneas del tendido eléctrico que por falta de mantención se desprendieron provocando los focos de fuego. Si eso se comprueba podríamos tomar acciones legales y responderles a las familias que perdieron su sustento, y a futuro exigir a las empresas que tomen todos los resguardos para que esto no ocurra otra vez”, planteó.
 
En Quirihue se hace patente otro mal común. La quema de frutos silvestres hizo que muchas mujeres que vivían de su recolección y venta perdieran ingresos mensuales que superaban los $500 mil.
 
La esperanza está en que cada vez que hay un incendio y se queman las esporas superficiales de los hongos del pino, por consecuencia crece su competencia natural, es decir, el hongo de la morchela, que tiene un muy alto valor como comestible.
 
Portezuelo pudo perder todo
René Schuffeneger, alcalde de Portezuelo, vio con angustia la madrugada del domingo 29 de enero cuando el cerro en donde están las localidades de Fuenzalida y Lo Ramírez era una masa de fuego. “Ahí pensé que el incendio iba a llegar al pueblo”, confesó.
 
Relató paso a paso cómo brigadistas, bomberos y los propios vecinos lo evitaron con un coraje novelesco.
 
Se quemaron 3 mil hectáreas y resultaron 9 familias damnificadas (18 personas en total) y aún no hay catastros de animales muertos.
“No quería creer que fueran incendios intencionales, pero creo hay una imagen captada por un dron de dos personas arrancando tras iniciar un foco y bomberos me confirmó que hallaron olor a parafina en Lo Ramírez”.
 
La ayuda se está acopiando en una escuela frente a la Plaza de Armas, donde además hay servicios de kinesiología, médicos y se han instalado particulares a regalar completos, leche, paellas, sandwich y hasta la Junji llegó con actividades para niños. El ánimo, al menos, es de los mejores.
 
Bulnes, Quillón y San Fabián
Fueron 18 las hectáreas de arándanos que se quemaron en Bulnes; además otras tres de cerezos, otras tres de frutillas y 209 nogales.
 
De las ocho casas siniestradas, tres estaba ocupadas y de ellas dos califican para subsidio.
 
“No estamos tan mal comparado con otras comunas, de hecho nosotros estamos mandando forraje y otros insumos a las localidades más afectadas”, dijo el alcalde Jorge Hidalgo a LA DISCUSIÓN.
 
En Quillón lamentan la pérdida de forraje para cerca de 540 animales entre vacunos, caballares y ovinos. Un desastre.
 
Se quemaron cinco casas en Liucura Bajo y el Fundo La Isla.
 
En San Fabián aún se sigue monitoreando el cerro Alico, reserva natural que ha perdido 258 hectáreas conforme al último conteo.
 
En ambas comunas lamentan el impacto en el turismo. “Se fue a las pailas, pero ya se está reactivando”, aseguró Alberto Ghyra, alcalde de Quillón, mientras que su par de San Fabián, Claudio Almuna, dice que “se debió evacuar a muchos veraneantes, pero esperamos que en febrero la actividad se recupere”.

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