Proyección poco alentadora

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 08:25 AM 2017-02-03

Un débil crecimiento de la economía de Ñuble se prevé para este año, lo que está en sintonía con el comportamiento de la Región del Bío Bío, y del país, aunque en el caso de la provincia el estancamiento será más notorio, debido a la baja tasa de inversión. 

Analistas nacionales y entidades internacionales como la OCDE y el FMI coinciden en que 2017 será un poco mejor que 2016 (1,7%) y que el crecimiento de Chile estará entre un rango de 2% y 2,5%. Tal estimación se basa en una mayor demanda externa, las perspectivas más favorables de los precios del cobre y una importante distensión monetaria. Sin embargo, los especialistas también advierten que este leve repunte podría verse afectado por el comportamiento de la economía norteamericana bajo la mano de Donald Trump, las tasas de interés más altas en el exterior y la aún escasa confianza interna.

En la Región del Bío Bío, en tanto, las únicas cifras disponibles son las del Indicador de Actividad Económica Regional (Inacer), que elabora el INE, y que para 2016 dejó cifras levemente superiores al promedio país, con un crecimiento de 2,1%, motivado principalmente por la exportación de materias primas. 

Y si bien no existen estadísticas sobre el comportamiento de la actividad económica en Ñuble, los actores plantean que el desempeño no debiera ser muy distinto al del año pasado, debido a que el escenario es el mismo, caracterizado por una baja tasa de inversión, el crecimiento del consumo en torno al 1 por ciento y un dólar alto que favorece principalmente a los sectores exportadores, es decir, el maderero, el frutícola y el agroindustrial. 

En ese sentido, lo que más debe preocupar es la baja tasa de inversión, que en sectores como las manufacturas, el turismo y la agroindustria, se podría calificar como de “hibernación”, pues si bien existe un amplio potencial en la zona que se podría aprovechar, hay mucha incertidumbre entre los inversionistas por la entrada en vigencia de la reforma laboral, la reforma al Código de Aguas actualmente en el Senado y el clima político en un año  habrá tres elecciones: presidencial, parlamentaria y de intendentes y consejeros regionales. 

El sector inmobiliario, en tanto, tampoco está optimista, pues la baja en la solicitud de permisos de edificación, el endurecimiento en los requisitos para optar a créditos hipotecarios y el Impuesto al Valor Agregado, IVA, a contar de marzo de 2017, son algunos de los factores que hacen retroceder la proyección para el rubro en la provincia.

Por otra parte, el sector público seguirá siendo un actor preponderante, pese al recorte que Hacienda le aplicó a casi todas las carteras y al ajustado presupuesto regional, que carga una pesada mochila de arrastre. Proyectos de envergadura, como el embalse La Punilla o la central El Campesino, no iniciarán obras este año, por lo que su efecto podría percibirse recién en 2018 y 2019. 

Asimismo, la creación de la nueva región es un desafío de mediano plazo que va muy bien encaminado en el Parlamento, pero que recién comenzará a materializarse -desde el punto de vista del gasto público- en 2018, aunque las expectativas que pueda generar podría contribuir a atraer inversiones. 

Un aspecto al que se debe poner atención, además, es al comportamiento del mercado laboral, que ha mostrado señales claras de precarización, por lo que se refuerza la necesidad de promover la atracción de inversiones y continuar fomentando el emprendimiento, tanto individual como asociativo, en aquellas áreas en las cuales Ñuble tiene ventajas comparativas, con énfasis en la agregación de valor a la producción.

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