Aumenta brecha entre valor de internación del trigo y precios

Por: José Luis Montes Fotografía: : JLMV 11:10 PM 2017-01-27

A pesar que en el  informe de Odepa de esta semana se aprecia un  aumento en el Costo Alternativo de Importación, CAI, del trigo duro al país, este no se refleja de igual forma en el precio que está pagando la molinería chilena, sin que se produzca ninguna reacción de la autoridad ni de los productores. 


Mientras el valor CAI para el trigo duro, que se basa en el precio internacional de la variedad Hard Red Winter 11%, al que se aplica una fórmula que simula su puesta en Chile, subió de $16.260 a $16.515 en la semana del 23 al 29 de enero, lo que con análisis simple son  $225  más respecto a la anterior, el valor promedio que se está pagando a productor en la Octava Región solo reaccionó de $13.320 a 13.390, es decir aumentando en $70, lo que da cuenta de la campaña que está haciendo a nivel nacional el Comité de Trigueros de Ñuble, que encabeza Fernando Serrano.


El documento además informa de los precios promedios que se pagan a productor, que para el trigo intermedio es de $12.820 y de $12.350 para el suave, con valores de referencia de los trigos más baratos que importa Chile; como son el Soft Red Winter 11%, que está a $14.275 y al Trigo Pan Argentina que es de $14.275.


Respecto a las importaciones de trigo durante la cosecha, estas continúan y se suman 16.310 nuevas toneladas a las 101.154 que se reportaban en enero. En este aspecto los productores quieren que el país adopte medidas como lo hacen otra naciones, incluyendo a EE.UU., que prohíben la entrada de embarques en plena cosecha para evitar distorsiones de mercado y proteger a sus agricultores de una sobreoferta imaginaria de producto durante la cosecha, inducida por las importaciones en la misma fecha.


En este escenario Cotrisa, empresa pública que fue creada para intervenir el mercado cuando se produjeran diferencias notorias entre lo que vale  internar trigo importado y lo que se paga al productor chileno, en la actualidad no cumple ningún papel, ya que no cuenta con un presupuesto que le permita una intervención que pudiese provocar algún cambio. 


En año pasado la “reguladora de precios” intervino en Chillán por menos de una semana, a través de la firma Silos Aconcagua, comprando el equivalente a menos de 40 camiones,  insignificante cupo que se puso  y cerró sin avisar a pocos días de abrir.


Esto significó que al cerrar incluso bajara más el precio local. Por ello algunos agricultores prefieren que no intervenga.


Para esta temporada se había anunciado que Cotrisa trabajaría en conjunto con Indap, lo que dio alguna esperanza de una leve diferencia con el precio que pagaba la molinería local, aunque solo se reflejaría en el pequeño agricultor, lo que ni siquiera cuestionan los medianos y grandes.


En definitiva, la intervención no ocurrió, porque a juicio de Cotrisa la diferencia del CAI no es lo suficientemente amplia para que se requiera una acción correctiva.


Los agricultores del Comité de Trigueros de Ñuble tiene una posición diferente en este criterio. Estiman que la diferencia entre el CAI y lo que se paga en el país es una brecha abusiva que no se justifica, y además, tampoco se refleja en el precio del producto del molino, que es la harina, y menos en el pan. 
En un esfuerzo para convencer a la autoridad de esta postura, los directivos de esta organización, encabezados por Fernando Serrano, están en un trabajo público-privado con el Ministerio de Agricultura a través de Odepa, y además participan activamente en la Mesa Nacional del Trigo, donde está representada toda la cadena que interviene en la producción de trigo, harina y pan. 

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