Crecer hacia arriba

Por: 08:40 AM 2017-01-26

Según el Precenso 2016, en los últimos 14 años, el número de viviendas en la Provincia de Ñuble se incrementó en un 45%, al pasar de las 134 mil a las 195 mil unidades, un aumento explosivo y lamentablemente, desordenado, el que se explica en buena medida por el rápido crecimiento de la conurbación Chillán-Chillán Viejo, que concentra 79 mil 245 casas y departamentos.

Lo anterior, inevitablemente, vuelve a poner en el debate la preocupación por los problemas generados por este crecimiento, como los efectos en el transporte, ya que la falta de planificación y ejecución de obras viales estratégicas en años pasados ha hipotecado la calidad de vida de miles de chillanejos que se enfrentan a serias dificultades de movilidad al interior de la ciudad. En ese sentido, la falta de visión, de voluntad política, de capacidad de gestión y de planificación por parte del municipio, ha sido un factor determinante de esta carencia, que se suma al fuerte centralismo, que ha privilegiado la inversión pública en Concepción.

Frente a este crecimiento, además de seguir avanzando en el diseño y ejecución de proyectos viales que permitan agilizar los flujos de tránsito, también se debe trabajar en otras medidas que apunten a evitar que se siga deteriorando la calidad de vida de los chillanejos, como por ejemplo, potenciar el uso de medios de transporte más eficientes, como la locomoción colectiva y la bicicleta, y propiciar la densificación en altura en el área céntrica por sobre el crecimiento en extensión.

Esto último busca evitar precisamente las ineficiencias en el transporte, que suponen altos gastos públicos y privados, y reducir la presión por el uso del suelo, de gran aptitud agrícola, que se ha traducido en algunos sectores, en un aumento explosvio de los precios.

Y si bien se valoran algunos esfuerzos de las autoridades, como la definición de un plan maestro de transporte que apunta a superar las falencias, no se puede decir lo mismo de la política de crecimiento urbano del municipio, que en el nuevo Plan Regulador Comunal no se hace cargo de esta problemática, y continúa adaptando la zona urbana al surgimiento de conjuntos habitacionales en la periferia, en un contexto donde la tendencia no parece registrar un cambio, de hecho, la creación de la Región de Ñuble aumentará la presión inmobiliaria en la futura capital regional.

Pese a los beneficios evidentes de la densificación en altura del centro chillanejo, a nivel local no existe una política activa de fomento a la renovación urbana, como sí se ha implementado en otras ciudades del país, con positivos resultados, como Santiago y Concepción.

El Plan Regulador de Chillán considera “en teoría” la construcción de edificios a una altura ilimitada dentro del perímetro formado por las cuatro plazas principales. Y hacia las cuatro avenidas y periferia permite edificaciones de no más de cinco pisos, lo que en la práctica hace inviable el desarrollo de proyectos económicamente rentables y orientados a segmentos de ingresos medios. Asimismo, el área de renovación urbana (al sur de Prat hasta Collín, y otra franja entre O’Higgins y Brasil) no considera aspectos esenciales del negocio inmobiliario, lo que explica que no existan proyectos en carpeta o en ejecución en dicho sector.

Y si bien la Cámara Chilena de la Construcción viene planteando desde 2012 de manera insistente la necesidad de liberar la altura de los edificios al menos hasta las cuatro avenidas, lamentablemente, aún no ha tenido una respuesta favorable del municipio. 

Sin embargo, aún se puede enmendar el rumbo, a partir del diálogo y del análisis serio de los antecedentes, con una perspectiva de largo plazo, donde pueda convivir la conservación del patrimonio urbano y arquitectónico, con el crecimiento ordenado y eficiente de la urbe.

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