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Destacan aporte al agro de los dos nuevos doctores de la Facultad de Ingeniería Agrícola UdeC

Facultad de Ingeniería Agrícola UdeC

El ingeniero civil agrícola Camilo Souto Escalona y el ingeniero civil Víctor Parra Ramírez recibieron el pasado 9 de octubre sus medallas doctorales, en una ceremonia que este año debió realizarse de manera virtual, en la que la Universidad de Concepción distinguió a 97 nuevos doctores, entre ellos, a los dos alumnos de la Facultad de Ingeniería Agrícola (fiaUdeC), cuyas investigaciones han sido destacadas por ser un valioso aporte al conocimiento y para el desarrollo agrícola.

El Dr. Souto presentó su tesis “Transpiración de cultivo y evaporación de suelo para cultivos de cobertura parcial y suelos parcialmente humedecidos”. Tras aprobar en diciembre, en marzo asumió oficialmente como jefe de carrera de Ingeniería Civil Agrícola. El Dr. Parra, en tanto, ingeniero civil egresado de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, desarrolló la tesis “Mejorando la comprensión y representación del proceso de almacenamiento y liberación de aguas subterráneas de un modelo hidrológico de acuerdo a la geología dominante de una cuenca”, y hoy trabaja en Santiago, en la consultora ambiental Amphos 21.

El Dr. Octavio Lagos, director del Programa de doctorado en recursos hídricos y energía para la agricultura, de fiaUdeC y profesor guía de Camilo Souto, recordó que el programa se reestructuró recientemente y que estos nuevos doctores son los últimos del antiguo programa de doctorado en ingeniería agrícola, “que desde sus inicios ha formado a una cantidad importante de doctores de muy buen nivel”.

Asimismo, el Dr. Lagos valoró el aporte al conocimiento que los nuevos doctores han hecho con sus tesis doctorales, y expresó que estas investigaciones contribuyen al desarrollo de la agricultura en la región y en el país, así como también a hacer un uso más eficiente del recurso hídrico y a adoptar medidas de política pública que apunten en esa dirección.

Evaporación en riego

En cuanto al proyecto del Dr. Souto, el Dr. Lagos subrayó que abordó un tema poco estudiado mundialmente: “incluir en la modelación de la cantidad de agua que ocupan los cultivos la evaporación del suelo, en que se hace una ecuación matemática con el balance de energía del huerto, pero el gran aporte de su investigación es que fue capaz de separar el suelo mojado del seco, lo que ocurre normalmente en los frutales y en las viñas con sistemas de microriego. Hizo un modelo nuevo y lo evaluamos incluso en una viña en California, a propósito de una estancia que hizo Camilo en Estados Unidos, y también lo evaluó acá con avellanos europeos y arándanos”.

En ese sentido, comentó que la evaporación representa, en promedio, entre un 20% y un 30% del agua que se utiliza en el riego, y es muchísimo mayor en el suelo húmedo, “entonces, cuantificar esas diferencias es muy importante, y cuando cada gota cuenta, determinar ese porcentaje es muy relevante, lo que permite al productor definir estrategias para disminuir esas pérdidas, y ahorrar hasta un 10-15% de agua”, sentenció el Dr. Lagos.

Según el Dr. Souto,“se trató de cuantificar el consumo de agua de las plantas y tratar de separar la cantidad de agua que se evapora desde el suelo, con distintas áreas de humedecimiento, de la que efectivamente consume la planta, porque actualmente lo que se hace es cuantificar esa demanda de agua, pero se hace la sumatoria del campo completo, no lo sectorizan de acuerdo a qué tipo de suelo tiene ni a lo que efectivamente están evaporando los suelos humedecidos”.

Añadió que esto se hizo a través de un balance de energía superficial, para lo cual se usaron distintos sensores que se colocaron en terreno, lo que permitió hacer las modelaciones. “Tomé un modelo base y lo modifiqué para poder cuantificar principalmente la evaporación de suelo húmedo y seco desde sistemas de microriego”, dijo.

Consultado por la utilidad de esta investigación, el Dr. Souto señaló que “podría tener futuras implicaciones en las decisiones, el diseño y la gestión de los sistemas de riego, considerando los beneficios de los resultados obtenidos de la evaporación de suelo diurno y estacional en la evapotranspiración total. Las buenas estrategias de gestión del riego también podrían ahorrar agua, reduciendo la cantidad de evaporación del suelo y ayudando a la conservación del agua”.

El profesional comentó que está postulando a un Fondecyt para darle continuidad a este proyecto.

Disponibilidad de agua

En tanto, el Dr. José Luis Arumí, tutor de Víctor Parra, apuntó que se estudió “cómo se genera el caudal mínimo en los ríos, cómo los grandes sistemas de almacenamiento de aguas subterráneas entregan a los ríos y permiten mantener el caudal mínimo, es decir, con Víctor estudiamos la hidrología de la escasez de agua; tiene que ver con que, por ejemplo, un río de montaña va a entregar agua mucho más rápido, que un río que está en el valle central. En el caso del río Renegado, cuando hay menos nieve, algunas vertientes que lo alimentan se tienden a secar más rápido y hay tramos del Renegado que están secos, y otros, están con agua, lo que se debe a la interacción entre el río y los depósitos de aguas subterráneas, en que se alimentan mutuamente”.

El académico planteó que el tema del caudal mínimo es muy relevante y recordó que los conflictos han surgido precisamente por la escasez, así como también advirtió que en aquellas zonas del río que se secan, el agua subterránea es más vulnerable a la contaminación

El Dr. Arumí expuso que estudiaron primero el Renegado “y posteriormente hicimos un estudio a nivel nacional, tomando cuencas del sur. “La agricultura se está expandiendo hacia el sur, a costa de usar grandes cantidades de agua subterránea, entonces, la pregunta inicial era cómo se verán afectados los ríos en el sur, en un futuro, frente al cambio climático y al mayor uso de aguas subterráneas”, indicó.

El Dr. Parra, especializado en disponibilidad de agua, explicó que en su investigación “lo que hice fue estudiar la representación del almacenamiento subterráneo en la modelación hidrológica”, lo que permite que “uno puede hacer mejores pronósticos de disponibilidad de agua en las cuencas”. En esa línea, indicó que modificó un modelo hidrológico: “en una parte del modelo que representa el almacenamiento subterráneo yo evalué distintas estructuras y eso lo asocié a características geológicas predominantes en las cuencas”.

Detalló que “en un primer análisis de datos, utilicé 24 cuencas y luego modelé nueve, entre ellas las del Diguillín y la del Chillán”.

“Estudié una cuenca en la parte alta, que es volcánica, y después, cuando estudias la cuenca completa, en el valle te encuentras con una geología sedimentaria. Entonces, yo intenté identificar qué estructuras representaban mejor cada uno de los sistemas cuando uno modelaba caudales o disponibilidad de agua”, explicó.

Agregó que “este modelo se puede replicar en otras cuencas. Pretendo postular a un postdoctorado, porque la idea es replicar esto a nivel país”.

“Con este modelo se puede ver cuánta es la disponibilidad de agua que existe en la cuenca, también se pueden hacer proyecciones o estimar cuánto es el tiempo de recarga de aguas subterráneas, y con ello, se podría, por ejemplo, gestionar mejor la entrega de derechos de aprovechamiento de aguas superficiales”, sostuvo el Dr. Parra.

Texto: Facultad de Ingeniería Agrícola UdeC

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