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Controlan uso de leña para evitar que Covid circule en el esmog

Foto: Cristian Cáceres

Ante la amenaza de que el coronavirus “viaje” a través de las partículas generadas por la quema de leña para calefaccionar viviendas, las autoridades de diversas entidades regionales y municipios afianzaron la campaña de fiscalización del combustible, tanto en los accesos controlados del cordón sanitario como en las viviendas y entidades emisoras de material contaminante, a través de un trabajo mancomunado.

Que el Covid-19 pueda interactuar con las micropartículas PM 10 y PM 2,5 es algo de lo cual han estado informando diversos investigadores, sostuvo el director regional de la Superintendencia del Medio Ambiente, Cristian Lineros.

La autoridad ambiental detalló que “las partículas derivadas de la combustión de leña pueden ser agentes transportadores del Covid-19 e incrementar distancias de propagación, lo que sumado al riesgo por aumento de enfermedades respiratorias , nos hace estar alertas y coordinados ante el complejo escenario que enfrentamos”.

Lineros agregó que el coronavirus tiene un tamaño que equivale a una partícula PM 0,1, lo que hace factible que pueda ser desplazado por otras mayores como las que forman la nube de humo que se registra en la intercomuna.

En este escenario, la SMA, la Seremi de Medio Ambiente, las municipalidades de Chillán y Chillán Viejo, además de la Intendencia,  han comenzado a potenciar la campaña de fiscalización a la leña que se comercializa y que se utiliza en el territorio, donde se aplica el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA), que tiene entre sus claves bajar los índices de polución aérea mediante el recambio de calefactores y la ocupación de leña seca.

El intendente de Ñuble, Martín Arrau García Huidobro, destacó que actualmente está en marcha un amplio plan de control de aquellas personas que se dedican a la comercialización de leña.

“La fiscalización ya está en marcha, pero para optimizar este proceso y los recursos humanos, se está trabajando en una orgánica para que dos o tres estamentos distintos no fiscalicen la misma leñera”, subrayó Arrau.

Además, con la implementación del cordón sanitario en torno a las comunas, el combustible es verificado en esas barreras, para asegurar que cumpla con las normas de calidad exigida en el territorio de la intercomuna.

La semana pasada, sostuvo, comenzó un piloto de ingreso de leña seca al cordón sanitario, para aumentar el stock disponible. “Como la leña es un combustible, está considerado como bien esencial para traspasar el cordón sanitario. Junto a la colaboración del Ejército y las Policías, se hizo una primera fiscalización, particularmente del porcentaje de humedad de la leña, la que llevó a cabo el municipio de Chillán, el municipio de Chillán Viejo, Conaf, la Seremi de Medio Ambiente y la SuperIntendencia de Medio Ambiente”.

Para coordinar las acciones, la Seremi de Medio Ambiente es la que lidera una mesa de trabajo destinada a verificar el cumplimiento de las normativas ambientales en el contexto de la pandemia por coronavirus.

En la mesa de trabajo participan representantes de los municipios locales, la Seremi de Salud, de Energía, la Superintendencia de Medio Ambiente, el Ejército, Conaf, la SEC y otros organismos que de alguna manera pueden colaborar con este proceso

Factor clave

El director de la SMA, Cristian Lineros, remarcó que “en el marco del Plan de Prevención y Descontaminación Ambiental de Chillán y Chillán Viejo, la leña como combustible es un elemento fundamental,  ya que se vincula con las fuentes emisoras residenciales, donde sus emisiones pueden llegar al orden de las 4.600 ton/anuales”.

El uso de leña húmeda, sumado a la mala operación de calefactores, subrayó la autoridad, “son los principales responsables de los episodios de contaminación de las ciudades de Chillán y Chillán Viejo, como también en otras del centro y sur de Chile”.

Es en este aspecto, apuntó “regular y fiscalizar el comercio y distribución de la leña seca, como también informar y educar los usuarios de este combustible, es uno de los elementos fundamentales para la descontaminación de las ciudades del sur de Chile”.

Lineros detalló que Chillán y Chillán Viejo presentan un amplio marco regulatorio que se desagrega en competencias en distintos estamentos, como la Superintendencia de Medio Ambiente, Municipios, Carabineros y Conaf, entre otros.

Bajo esta lógica, planteó y frente al incremento del riesgo a la salud de la población por la presencia del Covid-19, “los fiscalizadores hemos querido hacer las cosas de una forma distinta, con el fin de optimizar los recursos y resguardar la salud de nuestra población. Para ello se ha mantenido un catastro actualizado de establecimientos de comercio de leña y su stock desde marzo de 2020. Se comparten semanalmente los resultados de la fiscalizaciones realizadas, se generan estrategias coordinadas de distribución de leña seca dentro del cordón sanitario, se advierte a todas las fuentes fijas industriales que usan biomasa con potencia mayor a 75 Kwt del complejo escenario ambiental, y en conjunto con la Seremi de Medio Ambiente se apoya protocolo de ingreso de leña seca para mantener stock suficiente para este invierno 2020”.

Actualmente, según datos de la SMA, el consumo de leña en Chillán y Chillán Viejo es del orden de los 170.000 m3 anuales, leña que se comercializan en alrededor de 40 establecimientos.

De aquella cantidad de puntos de venta, y según datos del 17 de abril recién pasado, “el 42% están operativos y solo el 20% mantiene un stock que alcanza a 8.000 m3. De los establecimientos que mantienen stock, se ha fiscalizado el 25%,  manteniendo todos ellos un contenido de humedad de leña inferior al 25%, es decir dentro de norma”.

Medio Ambiente

El Seremi de Medio Ambiente, Patricio Caamaño, valoró la coordinación que se ha producido entre diversos organismos estatales y comunales del territorio para evitar que se dupliquen esfuerzos en el ámbito de la fiscalización a los puntos de venta en la ciudad.

Caamaño agregó que la leña que ingresa a la zona debe asegurar su trazabilidad,  de tal manera que la que proviene desde bosque nativo “tiene que tener plan de manejo forestal y además anexar a eso la guía de despacho”, entre otros documentos.

El profesional agregó que en la actualidad existen muchos proveedores de leña de carácter informal y para asegurar la provisión de biomasa que se requiere en la zona, están apostando  a que aquellos se formalicen.

Agregó que durante este invierno fiscalizarán las emanaciones de material particulado desde las casas, a través de un mecanismo que está siendo revisado y que pretende evitar que se produzcan contagios cruzados entre funcionarios y los residentes controlados.

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