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Chillanejos se suman al combate contra la corrupción como contralores ciudadanos

La batalla contra la corrupción y los malos manejos al interior de entidades públicas o municipios no es solamente una tarea que compete a entidades de justicia, policiales, o a las mismas organizaciones afectadas,  que debieran tener mecanismos para detectar eventuales irregularidades.

También es un tema en el que pueden colaborar los ciudadanos.

A nivel nacional, y sobre todo local, son muchos los casos que han remecido a la opinión pública dada la gravedad de los hechos y debido a que existen recursos fiscales que podrían haber ido a parar a las cuentas de algunos funcionarios.

En Ñuble han quedado en evidencia varios casos y existen otros que queden en una zona gris y opaca, donde es difícil pesquisar responsables y determinar fehacientemente las fallas administrativas cometidas.

Las licitaciones para el traslado de agua potable a través de camiones aljibe y la de luminarias led de Chillán en sus dos versiones (2016 y 2019), entre otros, están bajo la mira por sospechas de situaciones irregulares que deben ser investigadas a fondo para que sean develadas como tales y se persigan responsabilidades de cohecho, negociaciones incompatibles y otras figuras jurídicas que se pudieran perseguir.

En esta tarea también pueden colaborar los ciudadanos. Contraloría General de la República mantiene un innovador programa conocido como Contralores Ciudadanos, a través del cual particulares han obtenido competencias técnica jurídicas que los facultan para realizar denuncias de manera formal.

La iniciativa,que surgió el año 2018, cuenta en la actualidad con más de 1.000 miembros a nivel nacional, entre los cuales destacan más de una decena de profesionales de Chillán, que recibieron la instrucción por parte de ese organismo.

Según información oficial de Contraloría, “esta iniciativa permitió crear espacios de participación relacionados con la calidad de las denuncias ciudadanas, difundir información y actividades organizadas por el Centro de Estudios de la Administración (CEA), y promover la interacción y formación entre los ciudadanos que completaron satisfactoriamente el curso”.

Actualmente, esta comunidad de actores ciudadanos “ha colaborado positivamente en la planificación de materias a fiscalizar por CGR y diversas actividades virtuales voluntarias, que aportaron con la mejora de proyectos institucionales”.

La comunidad conformada por Contraloría General de la República y los Contralores Ciudadanos, “promueve la información, autoformación y participación ciudadana en contenidos vinculados a la cultura de la probidad, la lucha contra la corrupción y el cuidado de los recursos públicos”.

La CGR postula convertirse “en un referente de promoción de la cultura de la probidad, lucha contra la corrupción y cuidado de los recursos públicos, a través de relaciones colaborativas entre la Ciudadanía y Contraloría General de la República”.

Para llegar a ser contralores ciudadanos, los interesados solamente deben aprobar satisfactoriamente el curso impartido de forma gratuita y on-line por el Centro de Estudios de la Administración del Estado.

El curso Contralores Ciudadanos tiene como finalidad “formar una red ciudadana de colaboración para la fiscalización, fomentando la denuncia responsable”.

Las temáticas que forman parte de la capacitación son  Bases Normativas y Organización de la Administración del Estado, Marco Normativo para el ejercicio de la función pública, Ética Pública, Probidad y Transparencia Administrativa, Introducción a la Administración Financiera del Estado y  Denuncia Responsable.

Ciudadanos activos

Alberto Precht,director ejecutivo de Chile Transparente y miembro del Directorio Transparencia Internacional, profesor universitario y consultor internacional, valora la actividad que realiza la Contraloría General de la República para entregarles insumos a las personas para que realicen denuncias.

Precht indicó que “sin duda es una gran iniciativa: es muy importante que los contralores ciudadanos seamos cada uno de nosotros. La Contraloría por sí sola no puede investigar todas las faltas administrativas y requiere de nosotros como ciudadanos activos”.

Para el líder de Chile Transparente, es muy importante una propuesta de esta naturaleza, “pues son los ciudadanos lo que conocen la realidad, los que están en terreno y sufren los fenómenos de corrupción”.

El profesional agregó que “la corrupción no es un problema solo de recursos robados, es un problema de servicios públicos que no se entregan a tiempo. Por lo mismo es que somos cada uno de nosotros los que podemos aportar a esta gran iniciativa de la Contraloría General de la República”.

De manera adicional, informó que la propia entidad que dirige en el país, tiene la página web www.denunciacorrupcion.cl, donde las personas pueden ingresar antecedentes de casos eventualmente irregulares.

En el sitio se accede a Asesoría Legal Anticorrupción (ALAC), que es una oficina de Chile Transparente, Capítulo Chileno de Transparencia Internacional, que brinda asistencia legal gratuita a víctimas, testigos o denunciantes de corrupción de hechos que involucren a autoridades o funcionarios públicos.

Precht agrega que “en Chile Transparente tenemos un sistema encriptado y protegido para los denunciantes, los que pueden hacer denuncias de manera anónima; nosotros tomamos el caso, lo analizamos y lo enviamos a la autoridades haciéndonos cargo de que esa denuncia llegue a buen puerto”.

En Chillán

En el caso de Chillán, cada vez hay más personas que han hecho el curso de Contralores Ciudadanos, en algunos casos como respuesta a los problemas que han surgido a nivel local en los últimos tiempos.

Uno de los que recibieron esta instrucción es el biólogo y académico universitario, Julio Becerra, quien planteó que “la motivación principal para realizar el curso fue precisamente, denunciar de manera responsable”.

El profesional indicó que a través del curso que está formado por diferentes módulos, se accede a información valiosa para que los interesados se empoderen de los mecanismos para canalizar cargos contra entidades públicas.

De esta manera, agregó, “uno pasa a apoyar la función del Estado que no da abasto para todos los temas que debe fiscalizar.

Uno de los temas relevantes de esta función, destaca es que “uno aprende a hacer expedientes y solicitar a Contraloría informes y no solo a hacer denuncias”.

En la actualidad, en Chillán existen contralores ciudadanos individuales, pero además hay una agrupación que está en fase de formación y que tiene una serie de casos que están en investigación, por lo que no es posible que entreguen más detalles de los mismos.

La entidad es definida por sus integrantes como un observatorio ciudadano, “una agrupación inclusiva, diversa y democrática que busca aportar al desarrollo del territorio y de sus ciudadanos a través de la denuncia responsable, la educación y el empoderamiento ciudadano frente a actos de falta de probidad, con el anhelo de que en el futuro la Región de Ñuble tenga una administración pública proba, contextualizada, eficiente y transparente, que atienda a las reales aspiraciones y necesidades de la ciudadanía en dicho territorio, para que el desarrollo humano, el bienestar y la justicia social inunden cada rincón de la región”.

Esta organización, plantean, “se constituyó paso a paso, como una respuesta de un grupo de personas diversas desde sus saberes, edades, géneros, filosofías políticas y espirituales,frente a la invitación de Ghislaine Vallejos, dirigenta del sector Huechupín,  para soñar una región más solidaria y justa”.

Fue así como reunión tras reunión y fruto de la maduración colectiva frente al análisis de la actual crisis política, emergió como un eje del trabajo el tema de la administración pública y su transparencia.

Sus integrantes al poco andar se dieron cuenta de que “la ayuda social no dejaba de ser en muchos casos “una buena noticia” y el drama estaba en la burocracia, el desinterés y principalmente en la transparencia”, detalló Ghislaine Vallejos, directora ejecutiva de la organización.

En tanto, Eduardo Vallejos, vocero de la entidad, planteó que “asistimos en la actualidad a una crisis del sistema político y de la gestión pública que se refleja en la escasa confianza frente a las instituciones,y esa es una herida que se debe sanar si queremos que Chile en general y Ñuble en particular avancen hacia un desarrollo territorial equitativo, sostenible, justo, humano. Para aquello la participación ciudadana más allá del sufragio es fundamental, sobre todo si consideramos que según los datos que aporta Contraloría, Chile ha tenido una baja en el factor de control de la corrupción, que es un indicador internacional de gobernanza,  y por otro lado la percepción ciudadana al respecto tampoco ha mejorado, es más viene en descenso desde el año 2014”.

Por su parte Julio Becerra, miembro del Observatorio, precisó:“hoy la crisis sanitaria y política que enfrentamos nos regala la oportunidad desde la solidaridad, el mutualismo y la colaboración, para aportar como ciudadanía en el cuidado de nuestras instituciones públicas”.

Conscientes tanto de sus fortalezas y el potencial de la diversidad de sus saberes, cómo de sus limitaciones, los integrantes de este organismo vieron la necesidad de profesionalizar su labor y dieron un paso en esa dirección al estudiar el diplomado de contralores ciudadanos, para profundizar sus conocimientos y adquirir herramientas que les facultaran para alcanzar sus objetivos.

Los integrantes de esta entidad agregan que “a través del ejercicio de la ciudadanía consciente y activa buscamos ser la contraparte de la gestión y administración pública y privada, pues entendemos que en muchas ocasiones ese vínculo entre lo público y lo privado es la fuente de diversas situaciones de probidad”.

En este campo de acción el organismo tiene como un primer objetivo la fiscalización y denuncia rigurosa y responsable de acciones que atenten en contra de la transparencia.

Con estos antecedentes, precisó Eduardo Vallejos, “creemos que las funas, y denuncias a través de RRSS no tienen ningún impacto concreto y serio en la mejora del funcionamiento de las instituciones, por ello queremos operar y trazar líneas de acción que puedan tener un impacto y visibilidad, desde la rigurosidad y correcta argumentación”.

Además, promueven la educación, empoderamiento ciudadano, el poder de la colaboración, en el entendido que “la actual crisis nos ha enseñado que en el colectivo están las respuestas a los desafíos de justicia social, por ende una línea de acción es empoderar y educar a dirigentes, para facultarlos de un poder ciudadano pequeño pero que en sinergia puede ser muy potente”.

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