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Cepa Cinsault se impuso en el Concurso del vino de Ránquil

Más de seis mil personas participaron en la 23º versión del Concurso del vino de Ránquil y del Itata profundo, desarrollado el 11 y 12 de enero en Ñipas, una fecha inusual para esta actividad, que debió postergarse debido al estallido social.

“Esto demuestra que nuestros vinos y espumantes son altamente apetecidos por las personas, que nos visitan de todo Chile en búsqueda una buena experiencia, proyectando a la comuna como el principal centro del enoturismo de la región”, señaló el alcalde de Ránquil, Benito Bravo.

De las 111 muestras enviadas desde la mayoría de las comunas del Valle del Itata, un jurado integrado por destacados profesionales seleccionaron los mejores vinos de Ránquil y del Valle del Itata en nueve categorías: Moscatel, País, Cinsault, Pipeño blanco, ensayo enológico, tinto de otras cepas, cosecha tardía, mezcla de cepas tradicionales del Valle del Itata y espumantes.

Se premió al mejor vino de Ránquil,  galardón que obtuvo el espumante Cinsault de Viña Doña Elita, de Lirta Fierro; y al mejor del Valle del Itata, que recayó en  el Cinsault de Adolfo Lagos, de Coelemu.

También destacaron  las viñas Casanova  y Piedras del Encanto, de Ránquil, y  Nobles Viñedos, de Quillón .

Un sabor especial tuvieron las cinco medallas que obtuvo la viña “Don Goyo”, del fallecido productor de Ránquil , Carlos Carrasco, cuya viuda, Rosario Cifuentes, recibió visiblemente emocionada.

Marco Monsalve, enólogo de la Municipalidad de Ránquil, hizo hincapié en el progresivo mejoramiento de la calidad de los vinos participantes, visión compartida con el jurado del certamen, que estuvo integrado por  Alan Grudsky, sommelier; Johanna González, corredora de uvas y dueña de Vinos Siegel; Carla Urrunaga, influencer, comunicadora de gastronomía y vinos; Sylvia Cava, enóloga, consultora internacional; Edgardo Candia, enólogo del Centro Extensión Vitivinícola del Sur; Mariana Martínez, periodista y jefe técnico de El Mundo del Vino; Ignacio Pino, enólogo; Patricio Letelier, productor de vinos; Fernando Córdova, representante de Laffort; y Ariel Valdez, representante de Vason.

Monsalve comentó que “los vinos han ido tomando un curso bastante bueno, porque todo este patrimonio que existe entre los productores, herederos de una tradición familiar, ha ido incorporando técnicas enológicas que han dado mejores resultados para sus vinos. Hoy encontramos vinos que están mucho mejor logrados sin alejarse de lo que es el vino campesino, que uno trata de proteger”.

El profesional concluyó que “el vino País ha mejorado mucho, así como también los espumantes, que partieron hace 12 años en Ránquil, pero también los Cinsault, que se dan muy bien en el Valle, y los vinos dulces o de cosecha tardía, han ido ganando en calidad”.

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